Masuk
Seis meses después, recibí un premio internacional de la paz por participar en operaciones de rescate entre manadas y proteger a civiles en zonas de conflicto.Después de la ceremonia, Theo notó que estaba temblando por el frío y me colocó su chaqueta sobre los hombros.En ese instante, sentí un ardor en la nariz.—Mi compañero nunca me vio como una mujer que también podía cansarse, tener miedo o necesitar que alguien cuidara de ella.Lucas entró apresuradamente por la puerta que daba a la terraza, con los ojos rojos e hinchados.—Eso no es cierto, Nora. Te amo —dijo atropelladamente—. Es solo que eras demasiado fuerte. Tanto que dejé de ver que también podías ser vulnerable. Me acostumbré a que hicieras todo por mí y di por sentado que nunca te irías. —Hizo una pausa—. Llamé «confianza» a todas las exigencias que te imponía sin parar, y te puse en último lugar, una y otra vez. Lo siento, Nora. Por fin había conseguido que lo admitiera. Pero ya no quería volver. —Entonces acepta romp
Helen me siguió hasta el interior del recinto y volvió a agarrarme de la mano.—Nora, mamá se equivocó. —Temblaba entre sollozos—. No debí favorecer tanto a Mia, pero ahora hay demasiadas Sombras allá afuera. Si no vuelves con nosotros, tarde o temprano nos pasará algo a Mia o a mí. »Por favor, ayuda a tu propia familia.»Mia también me engañó a mí. Siempre ha sido frágil; desde pequeña. Yo solo tenía miedo de que no pudiera sobrevivir.Incluso ahora, seguía inventando excusas para todas las veces que había favorecido a Mia.Me había guardado resentimiento desde el día en que nací.Cuando nació mi hermana, una Omega, todos las felicitaron. Una bebé hermosa. Un parto sin complicaciones. Después nací yo, llevando el intenso aroma de la sangre de Alfa.Mi padre me sostuvo entre sus brazos con una alegría absoluta. Sin embargo, Helen decidió que, desde el instante en que nací, yo le debía algo a mi hermana. Durante años, había dado por sentado cada sacrificio que hice.No sentí satisfac
Caminé hacia la entrada, comprobando que Helen estaba junto a un sedán negro. Mia se escondía tras ella, envuelta en un abrigo grueso, con varios guardias de la manada alineados a sus espaldas.Ya se había reunido una multitud.En cuanto Helen me vio, alzó la voz.—¡La hija que crie ahora se esconde en territorio ajeno mientras ve cómo su propia manada cae en peligro! ¡Abandonó a su propia madre y a su hermana!Se abalanzó hacia mí con la mano levantada, pero, instintivamente, di un paso atrás, por lo que la bofetada apenas me rozó la mejilla.—¿Te atreves a esquivarme? —preguntó Helen, antes de señalar el coche junto al camino—. Empaca tus cosas. Volverás a casa conmigo ahora mismo. Mañana por la noche será la primera luna llena desde que Mia se convirtió en Luna. Ya encontramos señales de actividad de las Sombras tres veces, y el capitán interino de patrulla ni siquiera sabe en qué dirección se fueron. —Hizo una pausa—. Regresarás esta noche, pondrás el equipo en forma y mañana dirig
Para cuando Lucas llegó a Cresta Norte, ya había oscurecido. Las luces de los campos de entrenamiento de Seguridad de Cresta Norte acababan de encenderse. Terminé el entrenamiento del día y salí del almacén de equipo con el estuche de mi arma. Theo estaba junto a la puerta, esperándome.Desde el otro lado de la cerca metálica, Lucas me observó ayudar a levantarse a un joven miembro de patrulla que se había caído. Luego, con una sonrisa, le di un pequeño empujón con el pie a sus botas cubiertas de barro.Los demás se echaron a reír conmigo. Nadie mantenía las distancias solo porque antes hubiera sido la capitana de la patrulla de Colmillo de Escarcha. Lucas había pensado que yo simplemente había abandonado su territorio. Solo cuando me vio viviendo allí comprendió por fin que había entrado en un mundo en el que él ya no existía. Theo llevaba en la mano un ramo de flores silvestres atadas con un cordel. Los tallos eran desiguales, como si las hubiera recogido al borde del camino.—Hoy
Lucas empezó a buscarme por todos los lugares que yo solía frecuentar, y revisó cada motel cercano al territorio de la manada.Sin embargo, nadie le dijo dónde estaba.Intentó llamarme, pero mi teléfono estaba fuera de servicio. Tampoco podía acceder a mis cuentas y el vínculo de apareamiento permanecía en silencio.Una noche de la cuarta semana, cuando Garrett entró en la residencia del Alfa, encontró botellas vacías esparcidas por todo el suelo de la sala.Lucas estaba sentado en el sofá, aferrado a la insignia de capitana de patrulla que yo había dejado atrás.—Alfa, no puede seguir así.—Cortó todas las formas que tenía de comunicarme con ella —repuso Lucas, sin siquiera levantar la mirada.—Tal vez solo necesite unos días para calmarse —intentó tranquilizarlo Garret.—Abandonó la manada. Ni siquiera se llevó las cosas que le regalé. —Alzó al cabeza. Sus ojos estaban enrojecidos—. Esto no es simplemente que esté tratando de calmarse. Antes, cuando me enojaba, como mucho me escondí
El viento de Cresta Norte era más frío que el del territorio de Colmillo de Escarcha. Lo pude comprobar, mientras me instalaba en el alojamiento temporal que me había asignado La Seguridad de la Cresta Norte, justo detrás de los campos de entrenamiento. Cada mañana llevaba a los nuevos miembros de patrulla a rastrear aromas residuales. Mientras que, por la tarde, regresaba a la base de la patrulla, desmontaba la pistola de balas de plata y recalibraba su alcance de disparo. —¿Cuánta gente necesitas para tu método? —me preguntó Theo.Le di una cifra y ese mismo día ya tenía a todos allí.—¡Hecho! —exclamó, chocando la mano.Se sentía extraño no tener que lanzarme a una batalla por alguien más.Cuando terminaba el trabajo por la tarde, me sentaba fuera de la base de patrulla a limpiar el cañón de mi arma. El viento se deslizaba entre los pinos, mientras la gente a mi alrededor conversaba sobre qué comerían en la cena. Nadie me apuraba para que regresara a limpiar el desastre de otra pe







