Share

Capítulo 6

Author: Mónica Herrera
Al final, se puso de pie y su mirada indiferente cayó sobre mí. Con los labios tensos, me preguntó:

—¿Este es el “regalo” que querías darme?

Me quedé paralizada. Entonces lo escuché decir, con voz rígida:

—Ya que tenemos invitados, atiéndelos bien.

En cuanto dijo eso, todo el lugar quedó en shock. Sus amigos estaban atónitos.

—Oye… con esa mentalidad tuya, ¿te volviste loco o qué?

Alguien murmuró en voz baja:

—Esto ya no es ponerte los cuernos por ahí… ¡esto es traer todo él espectáculo a
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • Hundida en su amor   Capítulo 12

    Mateo se dio cuenta de que esta vez yo iba en serio y enseguida activó el modo disculpa. De verdad no había forma de lidiar con él, así que lo agarré del cuello de la camisa y lo jalé hasta dejarlo frente a mí.—Pedir perdón no sirve. Habla. ¿Qué otros secretitos me has estado escondiendo?Él se sonrojó y dijo entre titubeos:—Sí… la ropa interior que desapareció… fui yo quien la tomó… Hice algunas cosas no muy decorosas. Perdón.—…¿qué más?—Lo de que tu hermana decidiera de repente irse del país a perseguir su sueño artístico y a su verdadero amor… también fue cosa mía.Solté una exclamación:—¿Qué?Todavía recuerdo que, antes de irse, mi dulce hermana lloró desconsoladamente y decía que tenía que ir tras el amor de su vida, y de esa manera vivir sin arrepentimientos. En ese momento yo hasta me quedé desconcertada, ella que normalmente ni salía de casa, ¿de dónde había sacado de pronto ese espíritu bohemio?Mateo explicó:—Yo solo le di un empujón para que cumpliera su sue

  • Hundida en su amor   Capítulo 11

    No supe que decir. Los días siguientes fueron sorprendentemente placenteros. Natalia se burlaba de mí diciendo que parecía irradiar el resplandor del amor. No fue hasta una semana después que por fin tuve tiempo de volver a abrir aquel perfil secreto suyo. Había subido varias publicaciones cortas:“Ella ya conoce mis sentimientos. Esto se siente mejor que cerrar un contrato de mil millones.”“No espero que se entregue a mí de la noche a la mañana. Me basta con que deje de querer alejarme.”“En el año en que más la amé, elegí perdonar su ‘infidelidad’.”Me quedé sin palabras. ¿Y ahora qué clase de melodrama estaba montando este tipo en su cabeza? ¿Acaso no le había explicado ya con toda claridad lo de aquellos muchachos?Sentí que había algo más que no me estaba contando. Cerré la laptop de golpe y me encaminé al gimnasio del segundo piso. Él estaba allí levantando pesas.Con el cuerpo que ya tenía, suficiente para despertar la envidia de todos sus amigos, todavía se empeñaba e

  • Hundida en su amor   Capítulo 10

    Mateo era perfecto en todo, excepto en una cosa, no expresaba sus emociones, le gustaba encerrarlos bajo llave.Yo estaba pensando si aprovechar el momento para hacerlo hablar de una vez, cuando de pronto lo oí preguntarme con esa voz ronca, tan irresistiblemente seductora:—Luciana, haberte casado conmigo… ¿te ha hecho feliz?La verdad, me lo pensé en serio. Y sí, no estaba nada mal. Vivía en un lujoso penthouse, tenía un esposo guapo y rico, y nunca tenía que preocuparme por pagar una cuenta. Estaba más que satisfecha con él. Claro, si en la cama pudiera moderarse aunque fuera un poquito, sería absolutamente perfecto.Pero mi silencio, en los ojos de Mateo, se convirtió en vacilación. Besó suavemente la marca roja de mi cuello y murmuró, casi para sí mismo:—Yo soy muy feliz. Nunca imaginé que de verdad podría casarme contigo. Pero también sé que, si una de las dos partes se siente asfixiada, entonces este matrimonio no sería más que una jaula de oro. No quiero ser quien te ate.

  • Hundida en su amor   Capítulo 9

    Solo de recordar lo de anoche, se me pone la piel de gallina. Nunca provoques a un adicto que ha estado reprimiéndose durante medio año.Mi silencio hizo que Natalia soltara una carcajada aún más fuerte.—Vaya, así que también sabes usar la táctica de provocarlo. Entonces lo de querer divorciarte antes… ¿solo era parte del coqueteo?Al mencionarlo, de pronto recordé lo del divorcio.—¡Rayos, el acuerdo!Salté de la cama y corrí hacia mi mesa de maquillaje, pero el documento de anoche ya había desaparecido sin dejar rastro. Lo primero que pensé fue que Mateo se lo había llevado.Era una situación extremadamente incómoda. La noche anterior habíamos estado enredados con una pasión desenfrenada, y ahora él podría descubrir que yo quería divorciarme. No podía imaginar con qué clase de mirada me juzgaría.Al final me maquillé un poco y conduje hasta su empresa. Era la primera vez que entraba en la sede central del Grupo Cruz. Para mi sorpresa, la recepcionista me reconoció de inmediat

  • Hundida en su amor   Capítulo 8

    ¿Otros? Fue entonces que entendí, él todavía estaba preocupado por esos dos muchachos que ya se habían ido. No le dije la verdad, quería ver hasta dónde estaba dispuesto a llegar.El baño era amplio, y se sentía fresco. Al tocar su piel se sentía fría, pero sus palmas ardían como brasas, y podía sentir el latido salvaje de su corazón bajo su pecho.—En realidad… yo también tengo un secreto que quiero mostrarte —dijo.Instintivamente supe que se refería al tatuaje. No me equivoqué, al segundo siguiente, tomó mi mano y la deslizó hacia abajo, rozando su abdomen lleno de cuadritos como si fueran chocolates, hasta detenerse en la zona baja, donde las venas se marcaban ligeramente.—¿Lo sientes?El calor de su mano me dejó la mente en blanco al instante. Me sentí tan desarmada que dije lo primero que se me ocurrió:—Es… es bastante grande.…Mateo contuvo la respiración.—Me refiero al tatuaje… tiene tu nombre.—Ah, ya veo… —dije, fingiendo sorpresa—. ¿Entonces quítate la ropa para q

  • Hundida en su amor   Capítulo 7

    Pero no lo dejé en evidencia. Me giré de lado, para cederle el paso, y le dije:—Adelante.Cuando entró a la habitación, además del plato de frutas, llevaba en la mano una pequeña bolsa de papel misteriosa. Su mirada recorrió la habitación y se posó en aquellos dos chicos que estaban sentados en el sofá.Después de actuar durante tanto tiempo, ambos estaban agotados; tenían la cara roja, la ropa desordenada y respiraban con dificultad. Al ver que incluso las sábanas estaban arrugadas, el puño de Mateo se apretó de golpe, y sus nudillos crujieron. Tardó un buen rato en apartar esa mirada llena de furia antes de entrar al baño.Apenas se cerró la puerta del baño, esos dos chicos empezaron a temblar.—Dios mío, Luciana… la mirada de tu esposo hace un momento casi nos manda directo a la morgue, estaba llena de furia.Yo no había visto su rostro de frente, por lo que al oír eso, arqueé una ceja.—Gracias por el trabajo de hoy. Ya pueden retirarse.—Sí, sí… que tengas una noche inolvi

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status