FAZER LOGINFaith
Miré mi reflejo una vez más, vestía un traje de sastre completamente de negro y un corsé que le daba un toque más fresco y sensual. Mi cabello negro lo até en un perfecto moño, mis labios los pinté de rojo para darle algo de contraste.Era consciente de mi atractivo que hacía flaquear a muchas mujeres inseguras, se volvían locas tratando de alejar a sus maridos, quienes no disimulaban al verme. Solía sonreírles a quienes me gustaban pero jamás me involucraba con ellos, era odioso tener que lidiar con una mujer engañada.Llegué a la oficina justo media hora antes como la señorita Smith me había dicho, esta ya me estaba esperando dándome las indicaciones de tener el café y la agenda lista, estaba a unos minutos de llegar. Era inevitable no sentir las manos sudorosas, necesitaba conseguir este empleo.—Ya llegó —avisó la antigua secretaria, me puse en pie y simulé una sonrisa cuando el hombre entró, mis piernas casi flaquearon al ver a semejante espécimen a unos pasos de mi. El señor McConnell era un hombre demasiado atractivo, alto y de cuerpo fornido, blanco y de ojos azules, labios delgados y...—Buenos días, señor McConnell —saludó la mujer a mi lado, él a penas y contestó pasando directamente a su oficina sin detenerse a siquiera mirarnos.—Concéntrate —me regañó haciendo un gesto con la cabeza para que la siguiera y entráramos a la oficina. Él ya se encontraba sentado en la silla atrás del imponente escritorio de madera con su vista en el computador.—Su café, señor —me acerqué al escritorio poniendo la taza a su lado.—¿Y tú eres...? —apartó la mirada del computador para ponerla sobre mí, no sabía ni cómo pararme lo único que atiné a hacer fue sostenerle la mirada. Abrí la boca para responderle pero mi compañera se adelantó—Es la señorita Petterson, su nueva asistente.Asintió sin dejar de mirarme poniéndome nerviosa, recibí un leve codeo de la señorita Smith para que leyera la agenda. Procedí a leerla teniendo la completa atención de mi jefe, quien me ordenó cambiar algunas reuniones y cancelar una conferencia.—La próxima semana viajaremos a Washington, supongo que la señorita Smith ya le explicó sobre cómo funciona este cargo, su disponibilidad de viaje tiene que ser 24/7.—Si, señor.—Bien. RetírenseMe di la vuelta aún sintiendo la mirada de ese hombre sobre mi, cerré la puerta y me apresuré a llegar al escritorio para hacer los cambios demandados.—No me has explicado lo del hospedaje—El señor McConnell es dueño de un lujoso hotel, suele hospedarse siempre en la suite presidencial y otorgarte una habitación normal. Tienes que avisar con antelación para que preparen todo, el señor es muy perfeccionista y exigente, como ya te lo había mencionado. Procura no equivocarte sino quieres recibir un regaño de su parte, créeme son terribles y te hace sentir como si no valieras nada.Hice una mueca y asentí, hasta el momento no se había portado mal, no parecía muy diferente a mis antiguos jefes y sabía cómo manejarlo. Las instrucciones de Smith me ayudaron a comprender cómo le gustaban la cosas, trataba siempre de memorizarlo pero por si me fallaba decidí apuntar todo, cada detalle del que me hacía saber.—En está libreta están todos las fechas importantes, suele olvidarlas y para eso tienes que recordárselo, el aniversario con su esposa se acerca, suele enviarle un ramo de margaritas y llevarla a cenar a este restaurante —me señaló el nombre en la libreta —tú tienes que hacer la reservación con anticipación y hacer que todo sea perfecto ese día.Alcé las cejas según la iba escuchando, la desilusión llegó cuando escuché que estaba casado, era obvio que semejante hombre lo estuviera.La jornada no estuvo tan difícil, el señor McConnell no salió de su oficina y se dedicó a recibir distintos empresarios teniendo largas reuniones. Para la hora del almuerzo me pidió a mi que le ordenara algo, con las sugerencias de Smith, a quien olvidé preguntarle el nombre, hice el pedido.Di dos toques en la puerta y entré después de escuchar un "adelante" de su profunda voz. Se encontraba solo leyendo algunos documentos, ubiqué la bandeja en la mesa que se encontraba rodeada de cómodos sofás, dejé todo bonito a la vista.—Su almuerzo, señor.—Lleva esto con Anderson —cerró un folder y se puso en pie rodeando la mesa y quedando frente a mi extendiéndolo para que lo tomara.—Enseguida, señor. Sino necesita algo más, me retiro.Asintió yendo a sentarse en uno de los sofás, me retiré enseguida para ir a dejar los documentos al señor Anderson. Almorcé en él área de descanso de los empleados y logré empatizar con otra de las secretarias, Anne.A eso de las cuatro el señor McConnell se marchó del lugar, terminé de organizar todo y revisé la agenda que por instrucciones de Smith, ese objeto no debía apartarse de mí y mucho menos permitir que alguien más lo viera, en principal la señora McConnell que solía presentarse de vez en vez por las oficinas.Regresé a casa mientras charlaba con Rebecca sobre lo guapo que era mi jefe, aunque según las palabras de mi amiga el carácter del demonio que se cargaba le quitaba todo lo bonito.—Conmigo no se portó mal, de hecho, considero que exageran mucho al referirse a él como si fuera déspota.—Faith, querida, a penas es tu primer día. Seguramente folló muy bien la noche anterior y amaneció de buen humor. No te han exagerado nada, según mi padre, todos en el congreso le tienen cierto repelo por su actitud prepotente.—O porque lo consideran superior a ellos. Ya te dije, no me parece tan malo.—Bueno, ya veremos si sigues opinando igual en los siguientes días —se rió —Cambiando de tema, ¿has hablado con Aiden?—No —hice una mueca como si ella pudiera verla —no ha parado de insistir, sabe que la cagó pero ni aún así es capaz de venir y explicármelo todo.—Tenías esa esperanza, ¿cierto? —hice silencio —Esperabas que llegara a la puerta de tu casa preocupado por que no contestas a sus llamadas y porque se siente culpable.Odiaba que me conociera tan bien, no podía negar aquello por más que quisiera. Entré a casa con la esperanza de verlo ahí, busqué en cada rincón de la casa pero lo único que encontré fue un golpe a la realidad, sintiendo ese bajón que causaba la decepción.—Si —me limité a contestar, no quería que me escuchara destrozada. Ya no era una niña para estar llorando por todo.—Eres consciente que lo mejor de todo es terminarlo, ¿verdad?—No puedo...—Faith —soltó con tono de advertencia.—Te hablo luego, buenas noches.Corté como una niña inmadura que no quería oír la verdad, que no aceptaba consejo. Pero es que era fácil decir "Termínalo, no te hace bien" y si, pueden tener razón pero olvidan lo difícil que es soltar a una persona con la que se ha convivido tanto, a alguien que conforme los años el amor se fue fortaleciendo. ¿Cómo iba a dejar de amarlo de un día a otro? No se podía y no quería sufrir el tener que arrancarlo de mi pecho, aún no estaba preparada para eso.Fui a dormir con la misma agonía en mi cabeza, sobre pensando demasiado y sin actuar....Bebí un gran trago de café tratando de espabilarme, había mucho trabajo por hacer y mis energías no eran muchas, el estrés acumulado, la frustración sexual y sentimental me tenían mal.—Faith el señor McConnell te solicita en su oficina —una agitada Anne se posó frente a mi, asentí retomando el camino, me había escabullido por cinco minutos a la cafetería y esperaba que no tuviera represalias por ello.La puerta de la oficina estaba abierta y desde afuera se podía verle en su escritorio, levantó la mirada y con un ademán con su mano me permitió la entrada.—¿Me mandó a llamar, señor?—Si, necesito que le envíes esto a Willow Baker —deslizó una carpeta en el escritorio y una vez más hizo un escrutinio, deteniéndose más de lo debido en el escote de mi blusa. Carraspeó y desvió la mirada, sonreí para mis adentros al notar que no le era tan indiferente.Aprovechándome de eso me incliné solo un poco para tomar las carpetas, sin ser consciente mis piernas se apretaron un poco en cuanto sentí el olor de su caro perfume, la intensidad de sus ojos en mi escote que ascendió a mis labios, los cuales remojé al sentirlos secos.«¿Qué me está pasando?» me pregunté al sentir el calor en mis mejillas.—¿Algo más, señor? —pregunté tratando de que mi voz no fuera un hilo.—No —su voz sonó un poco más ronca de lo normal —puede retirarse y cerrar la puerta al salir.Asentí recomponiendo mi postura, me giré y caminé balanceando mis caderas sabiendo que él me estaba observando, mordí mi labio inferior al imaginarme con ese hombre ¡Dios! De solo pensarlo mi cuerpo reaccionó tomándolo como estimulación.«Piensa en Aiden, piensa en Aiden» me repetí en la cabeza para despejar todo pensamiento impuro que se me cruzara, pero es era tan difícil controlarme lo que me llevaba a preguntarme cómo era que estas mujeres se resistían a ese hombre, ¿cómo es que en lugar de babear por él solo veo cómo bajan su cabeza y se llenan de terror?«Mojigatas» pensé, no era delito deleitarse con la mirada a alguien como el señor McConnell. Su esposa debía tener mucha suerte al conocerse eso cada que se le antoje, porque es que... mi mente impura me llevaba a imaginar cómo era ese hombre en la cama, se le veía dominante y de seguro...«Faith, basta» Me reprendí a mi misma, estaba mal, definitivamente estaba muy mal. No creía poder seguir aguantando esta presión, tal vez me pasara por la sex shop, necesitaba al menos relajarme un poco y tal vez responderle una llamada a mi novio para estimularme.Fui hasta las oficinas del señor Baker, el padre de mi amiga, quien me recibió con la misma amabilidad de siempre.—Querida Faith, ¿cómo estás? —se levantó para depositar un beso en mi mejilla y verme de esa forma paternal con la que siempre lo hacía, el señor Baker era amigo cercano de mi padre, desde pequeña estuvo ahí y pasaba demasiado tiempo en su casa debido a mi amistad con Rebecca.—Muy bien, y ¿usted señor Baker?—Tan bien como lo permiten mis años. Ya días no vas a casa, Meredith extraño mucho esos panecillos de almendra que preparas.—No he tenido tiempo, pero tal vez el fin de semana pase por ahí, Rebecca quiere que le ayude con los preparativos de la boda.Sonrió con nostalgia, lo que me hizo hacer lo mismo al comprender lo difícil que era soltar a su hija.—Si, está muy contenta con eso.—No se ponga tan triste, piense que en cualquier momento le dará un nieto, aquí entre nos Rebecca quiere tener uno después de la boda.Vi el brillo en sus ojos y sólo atiné en abrazarlo, los planes de mi amiga siempre fueron esos, de hecho eran de ambos, puesto que George también lo quería.—¿En serio te dijo eso?—Si, pero no le diga que se lo dije.Rió y asintió. Me separé y le tendí los documentos que traía en manos.—¿Qué es esto?—El señor McConnell se lo envía, por cierto, quiero agradecerle por ayudarme a conseguir el empleo.Él sonrió y negó con la cabeza.—Yo lamento no haberte conseguido más opciones, supongo que ya conocerás el humor de McConnell—Creo que aún no conozco ese ser oscuro del que todos hablan.Él alzó las cejas sorprendido.—Vaya, un gran récord de McConnell al no portarse como un hijo de puta el primer día contigo.Reí—Espero no conocerlo nunca.—Quisiera decirte que quizá no lo conozcas, pero no lo creo. Mattew la mayor parte del tiempo se mantiene de malhumor.Me despedí del señor Baker para volver cuanto antes a la oficina, no quería darle motivos a mi jefe para enojarse conmigo. Y cómo lo fue ayer, salió temprano, por ende yo también.Decidí pasarme por un bar y tomarme un par de copas, aún era temprano por lo que no había mucha gente, la música no era tan alta y los hombres no me acechaban tanto. El barman quiso coquetear pero negué con la cabeza dejándole en claro que no quería que lo hiciera.Volví a casa poniéndome cómoda en la cama, la imagen de la intensa mirada de mi jefe volvió a mi mente, entré abrí mi boca y deslicé mi mano por mis senos, me gustó que me mirara no lo voy a negar. Me gustaba tener la atención de hombres como él, sexis, imponentes y poderosos.Seguí deslizando mi mano hasta mi centro encontrándolo húmedo, entré abrí mis labios mientras imaginaba que era él quien me tocaba. Mi respiración se volvió pesada, el placer que me otorgaba mi mano no era suficiente, lo que deseaba era tener a un hombre sobre mi, dominándome, azotándome y poseyéndome como una bestia.Cuando sentí estar a punto aparté mis manos sintiéndome frustrada, esto no iba a controlar nada. Decidí dormir y tener sueños húmedos con mi jefe, porque hasta ahí podría llegar, a solo sueños.2 años después FaithSonreí a la cámara mientras sostenía a mi hija en mis brazos y era abrazada por Mattew, luego de una entrevista de una importante revista del país que solicitaron al ser la pareja más controversial de los últimos años.—Muchas gracias, señor McConnell —agradeció el fotógrafo de la revista. Él solo asintió, no estuvo muy conforme con ello pero creí que después de tanto tiempo era justo dar nuestra versión de los hechos, que la gente fuera capaz de ver el otro lado de la moneda y se dejara de perjuicios. Le pasé a la pequeña Lilith a su padre para acompañar a los reporteros a la salida. —La próxima semana será publicada, nuevamente, le damos las gracias. Salieron de la mansión y volví al lado de las dos personas que se habían vuelto mi mundo entero, él le prestaba atención a todo lo que la pequeña le decía aunque no le entendiera nada. —¿Ya se fueron? —alzó la mirada hacia mi—Si, tengo la pequeña esperanza que las críticas pararan con esto —hice una mueca sent
Faith Me despedí de todos y salí subiendo a la camioneta para llegar al lugar que le indiqué a Matt, media hora después llegó él luciendo confundido al ver lo que nos rodeaba sólo eran árboles. —¿Por qué me has traído aquí? —Ven —le tomé la mano jalándolo al camino de tierra —Te mostraré un lugar que para mí es muy especial. No se opuso y se dejó guiar, seguimos caminando escuchando el sonido que se producía en los bosques hasta que llegamos a un viejo mirador. Solté su mano y me senté en una enorme piedra con la mirada perdida en la ciudad. —Solía venir aquí para ahogar mis penas, lloraba y lanzaba preguntas al universo del por qué todo mi dolor, él porque me tocaba aguantar tanto sin sentirme merecedora de todos lo problemas que muchos solían llamarlo mi karma —sonreí a medias —pasaba horas mirando hacia abajo y pensando en todo lo que me hubiese evitado sino hubiera ido a esa fiesta. Conservaría mi trabajo soñado, estaría rodeada de mi familia y ninguno de sus miembros me odiar
FaithEl juicio dio inicio, en todo momento mantuve la tranquilidad que me daba saber que impune no iba a salir y gracias a las influencias de Mattew y el señor Baker iba a tener una condena asegurada. Ignoraba las miradas de mis hermanos, sentía el apoyo de las personas que me querían y para mi eso bastaba. Al final encontraron culpable a Jake y lo condenaron a dos años en prisión y una orden de alejamiento para cuando saliera. Me levanté yendo a donde se encontraba Matt, sonriendo al haber cerrado todo. Aún faltaba mi hermana pero de eso los abogados se harían cargo de llegar a un acuerdo. —Salgamos de aquí —le pedí al ver a mis padres acercarse, pero aunque quise evitarlos lograron alcanzarnos antes de la salida. —Faith, hija —llamó mi madre tomándome de la mano y haciéndome girar hacia ellos. —¿Qué se te ofrece? —alcé una ceja soltándome de su agarre como si este quemara. —No me hagas esto, por favor. Me duele tu indiferencia y aunque se que la merecemos no soporto este dista
Faith Bajamos para desayunar en un restaurante cerca de la oficina, pedí cuánta cosa se me antojaba divirtiéndome con la sorpresa en sus ojos. No me preocupaba en subir de peso, puesto que aunque pedía demasiadas cosas no las comía por completo. Al terminar me dejó en la entrada del edificio pidiéndome que me llamara cuando quisiera irme, me dio un beso y una palmada en el trasero como despedida. Con una sonrisa deslumbrante llegué al piso de "Pleasurable Temptations", saludé con amabilidad a los empleados y atendí todos los asuntos pendientes, supervisando de cerca la sesión fotográfica para el nuevo catálogo. Los diseños eran exquisitos, había pedido que diseñaran algunos exclusivos para mi uso. Amaba la lencería sexi y atrevida, y ahora que Mattew volvió le daría más uso. Por la tarde mis abogados me hicieron saber que había hecho llegar las demandas y por las pruebas presentadas a la fiscalía detuvieron a Jake por proporcionarme drogas para privarme de mi voluntad. Quizás a e
Faith Cuando te acostumbras a que la gente siempre te señale con el tiempo todo deja de importarte. Las palabras crudas que mis padres utilizaron conmigo no me dañaron como lo imaginé, siempre me esmeré por enorgullecerlos y ahora simplemente dejaron de interesarme.Mattew por otro lado se estaba comportando muy bien, tanto que mi corazón latía desbocado cada que lo tenía cerca, me sorprendí mucho verlo en el hospital. Algo dentro de mí sucumbió ante él cuando supo lo del embarazo y lejos de reprocharme solo se quedó a mi lado. Mi lado sensible salió a flote cuando me defendió de mis padres, cuando se esmeró porque bajaran todo de redes sociales, y aunque a él tampoco le favorecía las habladurías, nadie podría confirmar que era él quien salía en ese video. Su rostro no se veía y el mío se alcanzó a ver por unos pequeños segundos en lo que él apartó la cámara para terminar de grabar. Ahora mismo también volvía a darme su apoyo con mi decisión de demandar a Jake y Lauren. —Todo se ha
MattewLa ayudé a levantarse para llevarla al baño, la esperé atrás de la puerta por si necesitaba ayuda o ocurriera algún accidente. Afortunadamente ya se encontraba bien y salimos del hospital con tranquilidad, su amiga la había estado llamando preguntando por su estado. Anoche que regresé la relevé y la envié a su casa. —No es necesario que me acompañes hasta casa —musitó cuando íbamos de camino —Quiero hacerlo —admití —Gracias —me sonrió tímidamente —por no dejarnos solos, porque si decides estar para él o ella, de alguna forma también estarás conmigo. —No tienes que agradecer nada —la atraje a mi pecho y la dejé descansar ahí todo el camino a su casa. —¡Oh no! —susurró viendo el auto parqueado en su jardín.—¿Qué sucede? —Es el auto de mis padres —me miró angustiada —es mejor que no entres, esto quizá se pondrá muy feo.—Olvídalo, no te dejaré con esto sola. Es algo que hicimos los dos, no tienes por qué cargar con todo tu sola. La acompañé hasta dentro donde, efectivament







