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CAPITULO 29: el tercer hermano

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last update Tanggal publikasi: 2026-10-19 17:21:21

Nadie dijo nada por un segundo largo.

—¿Qué otro hermano? — Dorian se acercó al cuerpo, el anillo todavía apretado en el puño —. Ossian solo habló de Hendrick.

—Porque Ossian tampoco sabe que este vivía. — Kael se apoyó contra la pared de la cueva, las piernas flojas —. O no quería saberlo.

—Explicate.

Kael respiró hondo. Le costaba.

—En el Colmillo Negro hablaban de "el viejo" y "el hermano del viejo". Nunca los dos nombres juntos. Yo pensé que era la misma persona.

—¿Y no lo era?

—No. — Señal
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  • LA LUNA QUE RECHAZÓ AL ALFA   CAPITULO 29: el tercer hermano

    Nadie dijo nada por un segundo largo.—¿Qué otro hermano? — Dorian se acercó al cuerpo, el anillo todavía apretado en el puño —. Ossian solo habló de Hendrick.—Porque Ossian tampoco sabe que este vivía. — Kael se apoyó contra la pared de la cueva, las piernas flojas —. O no quería saberlo.—Explicate.Kael respiró hondo. Le costaba.—En el Colmillo Negro hablaban de "el viejo" y "el hermano del viejo". Nunca los dos nombres juntos. Yo pensé que era la misma persona.—¿Y no lo era?—No. — Señaló al muerto, sin mirarlo del todo —. Este es el tercero. Se fue antes que Hendrick. Mucho antes. Por eso nadie lo nombra.Ivara se agachó junto al cuerpo, buscándole algo de Ossian en la cara. No encontró nada.—¿Cómo se llamaba?—No sé. — Kael cerró los ojos —. Nunca lo dijeron delante mío.Se resbaló. Se agarró de la piedra.—Lo tenían acá hace años. Como reserva. Por si vos no...—¿Por si yo no qué? — Ivara se acercó.—Por si vos no caías. Necesitan sangre de la línea vieja. No una. Más. — Se

  • LA LUNA QUE RECHAZÓ AL ALFA   CAPITULO 28: el acantilado

    No esperaron a que amaneciera.Salieron cuatro cuando ya estaba bien oscuro. Dorian adelante, Ivara con el papel metido debajo de la ropa - le quemaba contra el colgante -, Bram atrás que no dejaba de mirar para todos lados, y el guardia que les habían prestado.El camino al norte era una mierda. Pura piedra suelta que te hacía resbalar y el mar cada vez más cerca, reventando. El viento les pegaba salado en la cara.—¿Cuánto falta? —Ivara tenía los dientes apretados por el frío.—Si el mapa no miente, ya estamos —Dorian ni la miró, iba con el cuchillo ya en la mano.Llegaron al borde pasada la medianoche. Abajo era un ruido blanco, el mar dándose contra las piedras.—Ahí. —Bram señaló con la barbilla.Una boca en la roca, casi tapada por matorrales secos. Adentro se veía un puntito naranja, una fogata muriéndose.Dorian le hizo seña al guardia.—Vos acá. Una hora y no volvemos, vas a buscar a Renata. Corriendo.El guardia asintió. Se quedó pegado a una piedra.Bajaron los tres agachad

  • LA LUNA QUE RECHAZÓ AL ALFA   CAPITULO 27: lo que Ossian contó

    —Hendrick era mi hermano. Y Kaela es mi sobrina nieta.Ossian lo soltó de golpe. Sin mirar a nadie. Con la voz toda quebrada.Estaban en la cocina, solos los tres. Afuera se escuchaban las botas de Bram, embarradas. Chapoteando en el pasillo.Ivara se paró a medias.—Iba a contártelo yo...—Ya sé, ya sé —Ossian levantó una mano. Le temblaba feo—. Siéntate. Treinta años con esto aquí —se dio en el pecho— no va a venir otro a decirlo. Ni vos.Dorian no decía nada. Tenía la mandíbula apretada.Ossian se dejó caer en la silla. Pesado. Viejo.—Diez años menor que yo. Diez. Todos lo querían, ese era el problema. Tenía labia. La gente le creía todo.Se quedó mirando la mesa. Fijo.—Se enamoró. De una del norte. De las que ahora le dicen Colmillo Negro. En ese entonces ni tenían nombre.—¿Y qué pasó? —Dorian, bajito.—Quedó preñada. No podía quedarse acá. Estaba prohibido desde antes que yo naciera. Se la llevaron. Con panza y todo.Tragó saliva. Fuerte.—Y él después se fue atrás. Me dijo qu

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    Dorian la estaba esperando en la puerta.Así, plantado. Brazos cruzados. Ni siquiera se movió cuando la vio cruzar el patio.—¿Dónde estabas?—Con Ossian.—Sola.Ivara se paró frente a él. No le bajó la mirada.—Sí. Sola.—Te dije que no salieras sin mí. —No gritó. Peor. Habló bajito, que era cuando más miedo daba—. Después de lo de anoche, Ivara. Después de la cantera y todavía...—Si lo hacía delante del consejo no me iba a decir nada. Menos delante de Kael. Tenía que ir sola.—Me hubieras dicho. Me quedo afuera, me quedo en la puerta como un perro si hace falta, pero me avisás.—No. —Lo cortó, seca—. Esto no era para vos tampoco. Era cosa mía con Ossian.Eso le dolió. Se le notó en la mandíbula, que se le puso dura de golpe.—¿Qué te dijo?Ivara tragó. Todavía tenía el olor a humo de la casa de Ossian metido en la ropa.—No te lo puedo contar todo. Todavía no.—Ivara.—Confiá en mí. —Le salió casi igual que antes de subir a la cantera—. Como confiaste anoche.Dorian se acercó. Un p

  • LA LUNA QUE RECHAZÓ AL ALFA    Capítulo 25: La Sangre que Ocultaron

    —Ossian. Si tu hermano tiene que ver con lo de hace cuatro años, con Toren, dímelo.Ossian ni lo miró.—Lo sé. Y te lo voy a decir. Pero no aquí.Señaló con la barbilla al rincón. Kael estaba ahí, hecho bola en la silla prestada. La venda del cuello toda manchada. Con los ojos entreabiertos. Escuchando, obvio.—No con él. — Bajó la voz —. Ni con nadie del Colmillo Negro. Aunque ahora sea de los nuestros. Hay cosas que una vez que las dices, ya no hay vuelta atrás.Kael abrió los ojos de golpe.—Le salvé el cuello a la chica con el mío, ¿recuerdas?—Y te lo agradezco. —Ossian por fin lo miró—. No es confianza, muchacho. Es vergüenza. Y la vergüenza no se cuenta a extraños. Se cuenta a familia.Se paró agarrándose de la silla. Le pesaba todo.—Mañana, Alfa. Hoy no.Dorian apretó la mandíbula. No dijo nada. Conocía esa cara. Cuando Ossian cerraba la puerta, no había quien la abriera.El consejo se fue sin respuestas. Ivara se quedó mirando la espalda del viejo. Encorvada. Y supo que no i

  • LA LUNA QUE RECHAZÓ AL ALFA   CAPITULO 24: lo que queda cuando se va

    Kael no se despertaba.Entre Dorian y Bram lo bajaron casi a rastras. A mitad del sendero se le doblaron las piernas y si no lo agarran se va de cara contra las piedras. Ivara no le soltó la mano. La tenía toda manchada de sangre. No era suya, pero le quemaba igual.— Más rápido — dijo ella.Bram respiraba por la boca.— Si vamos más rápido se nos cae, Ivara. Esperá.Dorian no decía nada. Solo miraba. La miraba a ella, no a Kael. Cada vez que ella se tropezaba, la agarraba del codo. Fuerte. Como con bronca. Como diciendo no te me caigas vos también.Yara ya los estaba esperando en la enfermería. Esa mujer parece que huele la sangre a kilómetros.— Otra vez — dijo cuando los vio entrar. — Pónganlo ahí. Y ustedes, afuera. Menos ella.— Yo me quedo — dijo Dorian.— Obvio que vos te quedas. Hablo de los otros dos — señaló a Bram con el mentón —. Agua y trapos. Vayan.Bram no se movió hasta que Dorian le hizo una seña mínima con la cabeza. Recién ahí salió.Yara le cortó la camisa a Kael s

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