LOGINEl lugar que Milena había elegido para sentarse era completamente estratégico. Desde allí podía ver claramente la entrada de la iglesia, el pasillo por donde caminaría la novia y el altar, donde estarían los novios junto al sacerdote que oficiaría la ceremonia. Se sentía satisfecha por haber llegado antes que la mayoría de los invitados y haber escogido ese asiento; aunque no estaba en la primera fila, desde su posición pod
Todos los invitados estaban en estado de shock al ver a la novia en semejante estado y se preguntaban qué le había sucedido para alterarse de aquella manera. Algunos susurraban que se había vuelto loca al ver que el novio había cambiado repentinamente; otros aseguraban haber oído su súplica en voz baja y comentaban que, por lo que alcanzaron a escuchar, parecía que ya se conocían desde antes... Tanto, que uno de los presentes aseguró haber escuchado que el hijo de ella no era de otro, sino del ahora novio que estaba parado en el altar.Las especulaciones dentro de la iglesia crecían como un incendio incontrolable. Fue entonces cuando Valeria, madre de Valentina, le dijo a su esposo que lo mejor sería posponer la ceremonia. Además, Valentina tampoco se encontraba en condiciones para continuar con aquella boda.Sin embargo, don Arturo se negó rotundamente. Con el ceño frunci
Al principio, Milena no le prestó mucha atención al hombre que había ocupado el lugar del novio. Sabía que era el medio hermano de su esposo, y solo sentía curiosidad por saber si era guapo o feo, para así burlarse de Valentina más adelante. Intentó ver su rostro, pero no lo logró. El hombre se levantó y se colocó en el lugar del novio, dándole la espalda a todos mientras miraba fijamente el altar.Sin embargo, aquella espalda le resultaba inquietantemente familiar. La forma de sus hombros… algo en su postura le removió algo por dentro. Negó con fuerza en su mente, reprendiendo sus propios pensamientos por atreverse a pensar en él justo en ese momento. Se obligó a recordar que aquel hombre estaba muerto y enterrado, y que debía olvidarlo para siempre.Pero cuando el desconocido giró un poco y ella pudo verlo de perfil, el corazón l
El lugar que Milena había elegido para sentarse era completamente estratégico. Desde allí podía ver claramente la entrada de la iglesia, el pasillo por donde caminaría la novia y el altar, donde estarían los novios junto al sacerdote que oficiaría la ceremonia. Se sentía satisfecha por haber llegado antes que la mayoría de los invitados y haber escogido ese asiento; aunque no estaba en la primera fila, desde su posición podía presenciar todo el espectáculo… sin que Luciano la notara.Unos minutos después, vio a Luciano entrar al lugar y dirigirse de inmediato a la primera fila del lado derecho, donde ya estaban sentados los miembros de su familia. No alcanzaba a escuchar lo que decían, pero por la expresión de su rostro —y especialmente por las caras tensas de las dos mujeres que estaban sentadas muy elegantemente, probablemente era su madre y su abuela—
Milena, por su parte, aún intentaba asimilar todo lo que Luciano le había dicho. Estaba perdida en sus propios pensamientos. Luego Se prometió a sí misma que más adelante pensaría en una manera de evitar que Luciano también se vengara de ella por haberle mentido. Por ahora, debía concentrarse en aprovechar lo que él, sin saberlo, le estaba facilitando.Al fin y al cabo, su plan era mucho mejor que el suyo.No podía imaginar cómo reaccionaría Valentina al enterarse de que ya no se casaría con Luciano, el hombre al que amaba, sino que ahora la obligaban a unirse en matrimonio con el hijo bastardo de la familia Laos.Milena estaba segura de que Valentina odiaría eso más que a la propia muerte.Esto se estaba poniendo mucho más interesante de lo que imaginaba, y ahora ya sabía cómo ir a esa boda sin que Luciano siquiera le interesara
Luciano solo rio un poco, mientras le decía:—Está bien, iremos mañana…, dado que hoy también quiero ver un espectáculo muy entretenido en mi familia.Milena, en ese mismo instante, le respondió con una expresión seria pero dulce:—Pero no vayas a decirles que ya te casaste. Ya que estoy segura de que, si les cuentas de nuestro matrimonio, no se aguantarán las ganas y vendrán corriendo a ver con quién te has casado… y hoy, solo quiero estar contigo.Luciano sonrió nuevamente y le dijo con tono despreocupado:—Está bien, no te preocupes por eso. No decírselo ahora, también tiene su encanto…De hecho, será una buena jugada. Estoy seguro de que, en cuanto mi padre note que no llego a la ceremonia, buscará otra solución.Y eso, créeme, será mucho más entretenido de ver.Luego la miró seriamente, y con un tono más suave continuó:—Hay algo que… no supe cómo decirte antes —comenzó, bajando un poco la voz—.Pero ahora que estamos casados, creo que mereces saberlo.Hizo una pausa larga, como si
Milena sabía que, por ahora, no podía dejar que Valentina descubriera que la mujer con la que se había casado Luciano era ella. Dado que todo estaba fríamente calculado para su venganza. Y si esa verdad salía a la luz antes de tiempo, todo podría tomar un giro inesperado que arruinaría sus planes.Por ahora, solo le bastaba con que Valentina supiera que Luciano no se casaría con ella, ya que ya lo había hecho con otra mujer. Y además, la había dejado plantada frente a todos los invitados.Ese pensamiento la puso de tan buen ánimo… que bailó y disfrutó durante toda la celebración de su boda, como si realmente estuviera enamorada.Pero no era el amor lo que la hacía bailar con tanta felicidad aquella noche.Era algo más profundo.Era su oscura alma, la que se movía con cada paso.Porque antes… jamás habría sentido alegría al ver a otros en la miseria, y ahora, por primera vez en mucho tiempo, las piezas estaban cayendo justo donde ella quería.Esa sensación, casi olvidada, de que finalm







