Share

CAPÍTULO 111 — Abraham

Author: Merfevi
last update Petsa ng paglalathala: 2026-10-12 14:24:36

JULIE

Abraham nació una madrugada de abril y me hizo pagar hasta el último minuto de dolor.

—¡Puje, señora! —gritaba la enfermera.

—¡Estoy pujando! —Le apreté la mano a Adrien con tanta fuerza que juré escuchar un hueso crujir—. ¡Esto es tu culpa, Adrien Lee!

—Lo sé, lo sé, mi amor, respira. —Estaba pálido, sudando más que yo—. Dios, creo que me voy a desmayar.

—¡Ni se te ocurra! —rugí entre contracciones—. ¡Estuviste en la guerra y te asusta esto! ¡Te prohíbo desmayarte!

Después del dolor más
Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App
Locked Chapter

Pinakabagong kabanata

  • LEGALMENTE MIO, La Heredera y su esposo comprado   CAPÍTULO 147 — El rescate

    EMMYDespierto en una cama que no es la mía, con el olor de Oliver en las sábanas. Estoy sola. Los recuerdos vuelven de golpe: el salón, Marcus, la espía, los hombres llevándose a Priscila, el desmayo.Me levanto, me acomodo la bata y salgo al pasillo. Marcus me encuentra antes de que dé tres pasos.—Mi amor. —Me rodea la cintura, me besa—. Perdóname por lo de hace un rato. Cancelar la boda así, delante de todos… no era lo que quería para ti. Pero no podía casarme sabiendo que hay una serpiente en mi casa.—Lo entiendo. —Trago el asco de siempre, pongo mi mejor cara de Sofía—. ¿Y Priscila? ¿De verdad era ella?—Es mejor que no sepas nada de eso. —Su voz se enfría un grado—. Esas cosas no son para ti. Yo me encargo."Esas cosas." Sé exactamente qué significan "esas cosas" en boca de Marcus Siegel. Significan una silla, cuerdas, y un cuerpo que no vuelve a ver la luz.—Voy a darme una ducha —digo—. Necesito despejarme.Él me acompaña hasta mi habitación. Y cuando creo que se va, me rode

  • LEGALMENTE MIO, La Heredera y su esposo comprado   CAPÍTULO 146 — La espía

    OLIVERVeo a los dos hombres de mi padre separarse de la pared y caminar, y el corazón se me detiene.Van hacia Emmy.La veo tensarse apenas, de esa forma que solo yo reconozco ya: los pies separándose un centímetro, el peso bajando, el cuerpo entero volviéndose un arma. Está lista para pelear, para matar si hace falta, para llevarse por delante a cuantos pueda antes de caer. Y yo estoy a punto de lanzarme contra mi propio padre, de hacer una locura, de arruinarlo todo con tal de que no la toquen…Pero los hombres pasan de largo frente a Emmy.Y se detienen frente a Priscila.—¡¿Qué hacen?! —La muchacha retrocede, con el vestido roto todavía en las manos—. ¡Se equivocan! ¡Yo no he hecho nada!El salón entero contiene el aliento. Emmy se queda petrificada, tan sorprendida como yo.—Es… es solo una mucama —dice Emmy, y hay algo real en su voz, algo que no entiendo—. Otto, Priscila es una niña, ella no…—¡No te metas! —ruge mi padre, y Emmy se calla—. Llevaba semanas con una espía en cas

  • LEGALMENTE MIO, La Heredera y su esposo comprado   CAPÍTULO 145 — No hay boda

    EMMYEl motor que conozco me arranca de los brazos de Oliver como un balde de agua fría.—Es Marcus. —Me levanto de un salto del suelo del spa—. Volvió.Nos vestimos a toda prisa. Oliver se mete la camisa a tirones; yo me envuelvo en una bata blanca del spa, porque el vestido de novia está hecho jirones en el suelo, inservible, una bandera de todo lo que acaba de pasar aquí. Lo recojo del piso.—Me invento algo por el vestido —le digo a Oliver, con el pulso a mil—. Tú sal después, por el otro lado. Que no nos vean juntos.Salgo del spa con la bata ceñida y el vestido roto en los brazos, y cruzo el jardín casi corriendo hacia la casa, armando la mentira en la cabeza a cada paso. Me topo con Priscila a mitad del pasillo.—¡Señorita! —Me mira de arriba abajo, la bata, el vestido destrozado, el pelo revuelto—. ¿Por qué huyó? La busqué por todas partes.—No huí. —Le pongo el vestido en las manos—. Solo quería estar sola un momento antes de la boda y… tuve un accidente con el vestido. Manda

  • LEGALMENTE MIO, La Heredera y su esposo comprado   CAPÍTULO 145 - Solo mía

    —Sí. —Nunca estuve más segura de nada,Con él todo era distinto, con él siempre mi pasado se borraba y éramos solo él y yo—. Contigo, sí.Me termina de soltar el vestido roto, despacio. El encaje cae. Quedo desnuda frente a él, solo con las medias de seda y los zapatos de novia. Oliver se quita la camisa sin prisa, luego el pantalón, y se queda completamente desnudo. No hay vergüenza. No hay prisa.Me lleva hacia el sillón bajo de masaje del spa, me sienta en el borde y se arrodilla entre mis piernas. Me mira a los ojos una última vez antes de bajar la cabeza.Su boca me encuentra abierta, ya mojada. La lengua se desliza lenta entre mis labios, me abre, me lame el clítoris con una precisión casi cruel. Gimo, los dedos se me clavan en sus hombros. Oliver chupa, lame, me mete dos dedos y los curva hacia arriba mientras su lengua no se detiene. Me corre la saliva por el muslo. El sonido es obsceno, húmedo, y me da igual. Me corro la primera vez con su cara enterrada entre mis piernas, la

  • LEGALMENTE MIO, La Heredera y su esposo comprado   CAPÍTULO 144 — El vestido

    EMMYLa última prueba del vestido es en el salón grande, con espejos por todas partes. Aimé dirige; Priscila, en un rincón, no me quita los ojos de encima.—Quedó perfecto —suspira Aimé, acomodándome la cola—. Serás una novia de revista. —Y entonces, con esa sonrisa venenosa, suelta el anzuelo—: ¿Sabes? Anoche pasé una noche increíble con Oliver. Inolvidable. Creo que por fin lo nuestro va en serio.La miro por el espejo. Pobre tonta. Anoche Oliver no estuvo con ella. Anoche —y esta tarde— estuvo conmigo, en un baño, pidiéndome perdón y prometiéndome cosas. Pero no le doy el gusto de corregirla. La dejo creer que ganó, que me clavó el cuchillo.—Me alegro por ti —digo, dulce—. Ojalá te dure.Aimé entrecierra los ojos, sin saber por qué mi calma le sabe a derrota.No aguanto más. Ni a Aimé, ni a Priscila, ni los espejos que me devuelven, multiplicada, a una mujer de blanco que no reconozco.—Déjenme sola. —Me sale más brusco de lo que Sofía permitiría—. Por favor. Necesito un momento a

  • LEGALMENTE MIO, La Heredera y su esposo comprado   CAPÍTULO 143 — Sin sombras

    EMMYLa víspera de mi boda la paso con una sombra pegada a los talones.Priscila no se despega de mí ni un segundo. Me sigue del cuarto al jardín, del jardín a la sala, de vuelta al cuarto. Órdenes del jefe, repite cada vez que la miro mal. Y aunque anoche me salvó con ese té, hoy su presencia me ata de manos: con ella encima no puedo planear nada, no puedo mover una pieza, no puedo respirar.A media tarde, cuando Priscila se instala en un rincón de mi habitación con su costura, fingiendo que no me vigila, la puerta del balcón se abre con cuidado.Oliver.Se me detiene el corazón. Priscila está a cinco metros, de espaldas. En dos zancadas cruzo el cuarto, agarro a Oliver del brazo y lo meto al baño, cerrando la puerta a nuestra espalda antes de que la muchacha levante la vista.—¿Estás loco? —le susurro, furiosa—. Priscila está ahí afuera. Si te ve, se acabó.—Tenía que verte. —Y entonces baja la cabeza, y toda la arrogancia se le cae—. Emmy, perdóname. Por lo de esta mañana. Por cómo

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status