JULIEMe llevé a Adrien a mi casa directo desde el centro comercial.No porque quisiera, sino porque teníamos un problema del tamaño de una ciudad: para mañana en el desayuno, todo el mundo sabría que la presidenta de Aseguradora Valencia se casaba con un desconocido. Y no teníamos ni una sola respuesta preparada. Ni cómo nos conocimos, ni cuándo, ni por qué nadie lo había visto nunca.—Bonita casa —dijo Adrien al entrar, mirándolo todo con esa manera suya de mirar, como si contara las salidas.—Es funcional.—Es enorme para una persona.—Dos. Vivo con mi nana.Como si la hubiera invocado, Dalila apareció desde la cocina secándose las manos en el delantal. Se detuvo en seco al ver a Adrien. Lo miró de arriba abajo, sin ningún disimulo, con la libertad que dan sesenta años y ninguna paciencia.—Dalila, él es Adrien. Adrien, ella es Dalila. —Respiré—. Ella sabe todo.—Todo —confirmó Dalila, acercándose a estrecharle la mano—. Y déjeme decirle, señor Lee, que yo me entero de absolutament
Última actualización : 2026-09-04 Leer más