Início / Romance / LOS TRILLIZOS DEL PILOTO / Cap. 4 Un señor bellísimo, pero raro

Compartilhar

Cap. 4 Un señor bellísimo, pero raro

Autor: Daria
last update Data de publicação: 2024-08-30 20:47:15

Se zafó del agarre de su compañera y enseguida tuvieron que guardar la compostura porque otra asistente les avisó que el Capitán estaba ingresando al avión.

Por eso Maddy tenía el rostro desencajado y la expresión de molestia tan firme que no quiso girar su rostro al momento de la llegada de los oficiales, solo deseaba terminar lo más pronto posible ese viaje tan incómodo.

Estaba realmente furiosa, no entendía la razón que tenía Lucía Carolina para detestarla tanto, ella y su prima Harper siempre buscaban fastidiarle la paciencia y lo peor era que lo lograban.

            –Trata de calmarte Maddy –le dijo su compañera Pilar–, si le haces caso se envalentona.

            –¿Por qué son así conmigo?, ella y su prima no pierden oportunidad de acosarme.

            –Bueno, si te sirve de consuelo no es solo contigo, molestan a todo el mundo, Lucía Carolina desde su posición cercana al CEO ataca a todas las mujeres de la empresa, Harper se cree superior por ser su prima y siempre nos molesta. La verdad es que el padre de Lucía Carolina y tío de Harper, conoce de años atrás al padre del señor Viteri, así que están seguras de que esa conexión amistosa las hace intocables.

            –Bueno, a decir verdad, el CEO hoy me pareció un hombre justo y correcto, no creo que les apoye tantas fechorías.

            –No lo sé, ese señor es tan raro, apenas nos habla, aunque es un jefe excelente, nadie podría quejarse por trabajar para él; se oyen rumores sobre él y Lucía Carolina, pero nada confirmado. Ahora hablando de cosas lindas, ¿me dejas ver el obsequio?

Las dos apreciaron el collar, era realmente hermoso, Maddy lo guardó cuidadosamente; aterrizaron y tan pronto pudo se retiró a su casa, apenas entró fue recibida por tres pequeños huracanes que corrían hacia ella con mucha energía.

            –Hola mis tesoros, ¿cómo pasaron el día?

            –Hola mami –saludó Byron.

            –Tú dinos, ¿cómo estuvo tu viaje de hoy? –señaló Gerald, mirándola con sus ojos azules escrutadores.

            –Hola mamita linda –expresó tiernamente Justin.

Tras ellos entró Deyanira, la mujer que la ayudaba a llevar la casa, madre soltera como ella y que tenía una niña de la misma edad que los trillizos, ambas vivían con ellos y se consideraban familia.

            –¿Dónde está Liseth? –preguntó extrañada al no verla junto a sus hijos.

            –Castigada por glotona –respondió Byron.

            –¿Cómo?, ¿qué hizo mi pequeña traviesa?

            –Acabó con la merienda de todos –informó Gerald.

            –Hoy se me ocurrió hacerles un pastel de manzanas, lo saqué del horno para que reposara y distribuirlo, pero la muy bandida se coló en la cocina y debe habérselo comido todavía humeando, todo el centro se lo acabó, dejó las orillas solamente, no te rías Madeleine Fabiola, no se te ocurra –pedía señalándola con un dedo, mientras los trillizos la observaban con los ojos entrecerrados.

            –¿Dónde la tienes?

            –Encerrada en el cuarto hasta nuevo aviso.

            –Mis tesoros, denme un momento para refrescarme con una ducha y nos vemos en la sala, quiero revisar sus deberes de hoy.

            –¿No estás cansadita?, puedes dejarlo para mañana –dijo Justin.

            –No señor, eso no se pospone.

Los tres pusieron caritas de cachorrito, pero ella los ignoró dándose vuelta para caminar hasta su habitación. Al entrar fue hasta el armario donde guardaba todas las joyas que había recibido a lo largo de tres años, porque era una constante que, al no aceptarles propina, le hacían llegar alguna joya, era inusual, sabía que no era común ese comportamiento, pero ya estaba acostumbrándose.

Mientras se duchaba repasó su encuentro de la mañana con el CEO y sonrió, su presencia era muy imponente, pero eso no la intimidó y pudo defender su punto, se dio una palmada en la espalda por valiente; también recordaba haberlo visto en el restaurante y podría jurar que él pasó bastante rato mirándola, pero era cierto lo dicho por Pilar, ese señor es raro, bellísimo, pero raro.

Al salir y antes de encontrarse con sus hijos, pasó por la habitación de Liseth, la encontró en la banqueta de su ventana observando el jardín, era una niña de redondas y rosadas mejillas.

            –Hola mi pequeña.

            –Hola madrina, ¿ya te contaron?

            –Así es, ¿por qué lo hiciste?

            –Yo solamente iba a probar un poquito, olía tan delicioso que no podía esperar a que se enfriara, pero luego de la primera cucharada, me fue imposible detenerme, lo siento mucho, me dio vergüenza la mirada de los trillizos, sobre todo la de Byron.

            –A ellos les enfadó ver que los dejaste sin merienda, verás mi pequeña, hay algo muy importante que puedes aprender de lo sucedido hoy, somos una familia y compartimos muchas cosas, nos queremos, deseamos los mejor para cada uno de nosotros, así que no podemos actuar con egoísmo, no debemos olvidarnos del resto de los habitantes de esta casa, solo porque algo nos guste mucho; siempre, siempre, siempre, tenemos que pensar en los demás miembros de nuestra familia. Tu madre hizo un pastel para todos, por mucho que a alguno de nosotros le guste el pastel, no es correcto que se lo adueñe, es su deber compartir para que todos lo disfrutemos.

            –Entiendo y no volverá a suceder, lo prometo.

            –Perfecto, ahora báñate para que bajes a cenar cuando esté lista la comida.

***

Renán Viteri arribó a su lujosísimo apartamento de tres pisos, exquisitamente decorado con gran elegancia y excelente gusto, cada detalle seleccionado y aprobado por él.

Uno de sus empleados lo recibió y siguiendo su costumbre le sirvió un poco de whiskey en un vaso corto y le anunció el tiempo restante para servirle la cena.

Al terminar el contenido del vaso, fue a su habitación, se despojó de la ropa y entró a su inmensa ducha, al cerrar los ojos tenía ante sí la imagen de Madeleine Lawson, hermosa, furiosa, ojos desafiantes, hacía mucho tiempo que una mujer no llamaba tan poderosamente su atención.

Sin embargo, debía luchar contra eso, no permitiría que nadie más entrara en su corazón para romperlo, además, ¿una mujer con tres hijos?, seguramente era una consentidora y esos niños debían ser terribles. Su teléfono lo sacó de las cavilaciones que ocupaban su mente.

            –¿Aló?

            –¿Renán Viteri?

            –¡Mamá!, no tienes que exagerar de esa forma.

            –Es que hace tanto que no hablamos que dudaba si ese sería todavía tu número.

            –Hablamos la semana pasada.

            –¿En serio?, no lo creo, lo recordaría claramente.

            –¿Me dices el motivo de tu llamada?, por favor.

            –Almuerzo mañana en la casa, tu padre necesita hablar contigo, es importante así que no aceptaremos ninguna excusa.

            –¿Y si tengo que volar?

            –Repito, no aceptaremos ninguna excusa, eres el dueño de la aerolínea, así que no “tienes” que volar –protestó su madre recalcando la palabra tienes como si le pusiera comillas.

Finalmente, y resoplando, aceptó la invitación que más se escuchó como una orden por parte de su progenitora, iría comería con ellos, les escucharía el sermón del día y volvería a su estilo de vida, único y particular, pero que se adecuaba perfectamente a lo que él deseaba.

La siguiente mañana en la aerolínea transcurrió entre documentos, reuniones y toma de decisiones, la diversificación de sus servicios marchaba estupendamente, pero exigía dedicación y tiempo que él le daba con gusto.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Comentários (6)
goodnovel comment avatar
Celeste A. Godoy
no puedo dejar de leer
goodnovel comment avatar
Celeste A. Godoy
estoy atrapada
goodnovel comment avatar
Alejandra Soto
Que más va a pasar
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • LOS TRILLIZOS DEL PILOTO   Cap. 163 Epílogo

    Los trillizos seguían dirigiendo y cosechando éxitos en el Imperio Viteri, los cuatrillizos menores, ingresaron a la universidad e iniciaban la etapa que definiría sus futuros profesionales; tal como les habían prometido Renán y Maddy, cada uno eligió por sí mismo, ellos nunca les impondrían nada que fuera impactante en sus vidas futuras, respetaban sus decisiones y sus individualidades.Por primera vez en varias semanas, volvían a reunirse todos, se encontraban en la casa del lago para celebrar el cumpleaños número noventa y seis de los cuatrillizos mayores, ahora todos viviendo juntos, manteniéndose saludables y con mucha agilidad mental.Madeleine estaba apoyada en una columna de la casa, observando a todos, de pronto aspiró un aroma familiar y sintió unos cálidos y todavía fuertes brazos rodeando sus hombros desde su espalda, apoyó su cabeza en el

  • LOS TRILLIZOS DEL PILOTO   Cap. 162 Los Trillizos del Piloto

    Muchos meses después…En Aerolíneas Viteri la entrada de los trillizos se había convertido en todo un evento matutino. Desde que su padre los consideró aptos y ellos mismos demostraron sus capacidades, estaban a cargo.Tres hermosos ejemplares masculinos, casi idénticos físicamente, no obstante, cada uno poseía una personalidad definida y descollante, todos eran elegantes distinguiéndose, pero entre sí por tener estilos muy propios.Bayron era fanático de los trajes de tres piezas, sus chalecos eran sinónimo de exclusividad y su sastre tenía terminantemente prohibido confeccionarlos para alguien más. Él era el CEO enfocado en su trabajo, apoyado en sus estudios de Administración y su sagacidad, resultaba un excelente negociador, llevando un paso adelante la expansión del imperio familiar, al encargarse de todas las relaciones co

  • LOS TRILLIZOS DEL PILOTO   Cap. 161 ¿Qué sigue a continuación?

    Al separarse ella suspiró e intentando sonar fuerte e indiferente le dijo: –¿Qué sigue a continuación? –Te llevo a mi habitación, me deshago de tu ropa, admiro tu cuerpo, lo recorro con mis manos, luego beso cada parte de ti para después hacerte mía.Fernanda lo escuchó atentamente, sin embargo, volvió a tomar el envase con pudín y siguió comiendo aparentando tranquilidad, lo que hizo que Edison arrugara su entrecejo con extrañeza y preguntándose para sí mismo, sí de verdad no había causado gran impacto en ella con ese beso, porque él se sentía perdido por su boca y deseaba besarla miles de veces.“No creo esa indiferencia” –se dijo y tomó su rostro entre sus mano

  • LOS TRILLIZOS DEL PILOTO   Cap. 160 La besó como tantas veces había deseado hacerlo

    Edison la llevó a un restaurante argentino donde sabía que preparaban una exquisita parrillada, solo pensaba en que Fernanda es amante de la carne asada y su deseo era complacerla, en esa y en muchas otras cosas.El rato fue sumamente agradable, cuando él dejaba de huir a sus sentimientos y ella de verlo como un imposible, todo fluía armoniosamente; pasado un buen rato y mientras pagaba la cuenta, Edison pensaba en cómo extender el tiempo a su lado.–Podemos comer el postre en tu casa o en la mía, ¿qué decides?–A menos que haya surtido la despensa, sé que en su apartamento no quedaba nada para hacer postres y en la mía no se puede porque comparto apartamento con tres chicas de la clínica y una de las normas es no llevar visitas.Edison no comentó absolutamente nada, la instó a ponerse de pie y salir del restaurante, ya en el automóvil manejó con un destino definido en su mente, al llegar, él le dijo: –Ven conmigo porque no tengo idea de lo que se necesita. –¿P

  • LOS TRILLIZOS DEL PILOTO   Cap. 159 Reencuentro inesperado

    En la aerolínea, Renán ya estaba enterado de la falla del sistema, así como de la cooperación que estaba recibiendo el departamento técnico por parte de Edison y de sus sugerencias innovadoras, lo que desconocía era la emergencia que se había presentado, así que pasadas algunas horas fue que su asistente le notificó la novedad, por lo que de inmediato llamó a su amigo. –Hola jefecito, ya me extrañaba que no hubieras llamado. –Debiste haberme avisado de esa emergencia, acabo de enterarme. –No lo pensé socio, solo actué. –¿Cómo está todo?

  • LOS TRILLIZOS DEL PILOTO   Cap. 158 Fernanda dejó a Edison

    Cada palabra que salía de la boca de Román se clavaba en el pecho de Edison como daga ardiente, reconocía que tenía razón en cuanto a lo mucho que la mandona lo había ayudado, pero su amigo estaba sugiriendo algo como que no la dejara ir, ¿eso que significado tenía?, ¿acaso nadie recordaba lo mucho que sufrió por Belén y el aborto de su hijo no nacido? –Es imposible que yo vuelva a amar Román, mi corazón murió junto con mi hijo. –Entonces Fernanda se irá y será demasiado tarde cuando comiences a extrañarla. –No voy a extrañarla Román, me gustó, le propuse acostarnos, no lo aceptó y ahí acab&oacut

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status