เข้าสู่ระบบTercera personaLa multitud todavía zumbaba de emoción por la competencia de tiro con arco cuando la voz de Irene cortó el aire, afilada y venenosa."Imposible que una omega normal me haya vencido," espeté, dando un paso al frente con la furia grabada en el rostro. El pecho le subía y bajaba con rapidez, los ojos moviéndose hacia la multitud que murmuraba. "Ese resultado tiene que ser una broma. ¡Exijo otra oportunidad!"Lisa, todavía con el arco en la mano, lo bajó despacio. Respiraba más fuerte de lo que quería que nadie notara, pero se mantuvo erguida, negándose a ceder. Los dedos le temblaron levemente antes de apretarlos para ocultarlo."Irene, los puntajes ya fueron anunciados," dijo Ash con un tono cortante, casi burlón. "Lisa no solo te venció. Te aplastó."Una ola de risas recorrió a los espectadores. Algunos aplaudieron, otros se mofaron, pero solo consiguió que el rostro de Irene se torciera aún más. Su orgullo estaba perforado, y los labios se le curvaron en rabia."¿Creen
Tercera personaEnzo echó la cabeza hacia atrás y estalló en carcajadas, el sonido retumbando por el gran salón como un trueno rodando sobre un campo abierto. Su risa era contagiosa, lo suficientemente fuerte como para devolver todos los ojos a él mientras tomaba el micrófono del soporte con destreza practicada. Los hombros todavía le sacudían de diversión, pero cuando por fin estabilizó la respiración, la sonrisa se le extendió amplia por el rostro, cálida y traviesa a un tiempo."Bien, Kael," dijo Enzo, con la voz profunda resonando por el salón, "si ese es de verdad tu deseo, que así sea. Todos aquí, escuchen con atención. Quiero que esto quede absolutamente claro."Hizo una pausa deliberada, observando cómo la multitud se inclinaba hacia adelante, expectante. Kael, de pie a solo unos pasos, ya sonreía de oreja a oreja como un niño que acaba de salirse con la suya en la travesura más descabellada."Quiero a este terco, imprudente e incansablemente ruidoso idiota que está aquí," dec
Tercera persona El salón se había llenado de más brillo a medida que comenzaba el segundo segmento de la celebración. Los invitados zumbaban de anticipación, las voces llevándose de un extremo al otro del cuarto. Las formalidades anteriores habían pasado, los discursos y las ceremonias completadas, y ahora llegaba la parte que todos parecían haber estado esperando: los juegos de ingenio, tradición y competencia. La voz del presentador resonó por el gran salón convocando a todos los alfas dispuestos a competir en el concurso tradicional. Las reglas eran simples: al vencedor se le concedería un único deseo, uno que el propio Alfa Enzo honraría públicamente. No era solo un juego; era una oportunidad de poner a prueba el orgullo, el conocimiento y la astucia política delante de pares y rivales. Los ojos de Bryan brillaron con intensidad ante la invitación. Enderezó los hombros, ajustando el dobladillo bordado en oro de su atuendo ceremonial, y se levantó de su asiento. Los miembros de
PDV del Alfa Enzo Los murmullos del salón se asentaron en un zumbido suave cuando atravesé la gran entrada. El Beta Ash venía justo detrás de mí, con la expresión aguda y compuesta, cada movimiento exudando control. Podía sentir cómo el aire se tensaba en el momento en que mis botas tocaron el suelo pulido. Todas las cabezas se giraron, los ojos siguieron, y la sutil corriente de susurros rodó por el cuarto como una corriente intentando prender fuego. No me apresuré. Un Alfa nunca se apresura. Cada zancada era deliberada, calculada para recordarle a todos los presentes que yo era dueño del momento, que el silencio era mío para romper. El traje negro me ceñía perfectamente, confeccionado para esta ceremonia, aunque en realidad habría podido entrar sin más que el peso de mi presencia y aun así habrían inclinado la cabeza. Ash caminaba un paso detrás de mí, cargando la caja simbólica que guardaba el escudo ceremonial destinado a ser revelado más tarde en la velada. Su deber estaba cla
PDV de BryanPodía sentir mi paciencia quebrarse como un hilo delgado estirado demasiado lejos. En cuanto me dijeron que Irene había sido liberada, me lancé hacia ella sin pensar siquiera en quién pudiera estar mirando. La mano me conectó con su cara en una bofetada firme y nítida que resonó más fuerte de lo que pretendía, pero no me importó. La vi encogerse, los ojos aguándosele, los labios abriéndosele de sorpresa como si no lo esperara. Pero no estaba de humor para consolarla ni dejarle jugar el papel de víctima."¿Crees que esto es un juego?" siseé, con la voz baja pero cargada de veneno suficiente para hacerla retroceder contra la pared como si pudiera fundirse con ella. La agarré del brazo con fuerza, las uñas clavándoseme a través de la tela fina de su manga, y la arrastré conmigo. Ella intentó tropezar a mi ritmo, pero yo jalé más fuerte, obligándola a seguirme hasta que la empujé hacia un rincón más oscuro, alejado de las pocas personas que rondaban el pasillo.Los labios le
PDV de LisaEstaba sentada en el borde de la cama de la enfermería, con la mano todavía apoyada sobre el estómago aunque el dolor se había reducido a un leve palpitar. Las paredes blancas a mi alrededor se sentían al mismo tiempo sofocantes y extrañamente seguras. Atlas había acercado un taburete, inclinándose hacia adelante con esa mirada a medio camino entre seria y juguetona que siempre ponía cuando estaba decidido a hacerme reír. Kael se apoyaba contra la pared con los brazos cruzados, pero una leve sonrisa le tiraba de los labios mientras Atlas se lanzaba a otra historia ridícula."...y entonces se cayó de bruces en el barro, gritando como un alma en pena, mientras juraba que formaba parte de su gran plan." Atlas se dio una palmada en la rodilla, riéndose demasiado fuerte de su propio relato. "Te juro que pensé que se me rompían las costillas de tanto reírme."Kael resopló. "Ni siquiera le ayudaste a salir. Te quedaste ahí riendo hasta que casi se ahoga."Atlas jadeó teatralmente







