Share

CAPÍTULO 3

Author: Blue Ink
last update publish date: 2026-10-02 07:15:15

Dentro de la casa, Patricia observó cómo Valerie sacaba sus maletas de la residencia de los Watson. Sus labios se curvaron en una sonrisa.

Por fin me he librado de esa plaga, y ahora nadie podrá impedir que sea la única hija favorita de mi padre.

…

Seis años después, Valerie entró en su apartamento en Northridge, donde había estado viviendo desde que su madrastra la echó de casa. Era un apartamento pequeño, pero cómodo. En su mano llevaba una carta de despido.

Acababa de perder su trabajo. Era el tercer empleo que conseguía ese año y acababa de perderlo otra vez.

¿Por qué los hombres siempre están detrás de mi cuerpo?

Sus empleadores siempre intentaban aprovecharse de ella y, cada vez que se negaba a ceder a sus deseos, la despedían.

Abrió la puerta y entró en la habitación desordenada antes de dejarse caer pesadamente sobre el sofá.

—¿Mi vida siempre va a ser tan desafortunada?

Tomó el calendario y se quedó mirándolo. Hacía exactamente seis años que su familia la había echado de la casa que conocía como su hogar. Pensó en su padre y deseó poder verlo una última vez. Sabía que él nunca habría permitido que su madrastra la echara de casa dejándola sin nada.

—Quizá debería ahogar mis penas en alcohol. Mi vida está incluso peor que antes.

Sonrió con amargura.

Valerie tomó la botella de whisky que estaba sobre la pequeña mesa frente a ella. Le quitó el corcho y bebió directamente de la botella.

Ya estaba bastante borracha cuando la puerta se abrió de golpe. Andrew entró acompañado de Susan, ambos riendo y conversando. En cuanto vieron lo patética que se veía Valerie, dejaron de reír y hablar de inmediato.

Andrew y Susan eran los mejores amigos y compañeros de piso de Valerie desde que se mudó a Northridge. Se habían convertido en los hermanos que ella nunca tuvo.

—Oye, Val. ¿Qué demonios es esto? —Andrew se quitó la mochila y se sentó justo a su lado.

Valerie soltó una risa amarga mientras las lágrimas rodaban por su rostro.

—Prometiste… prometiste que dejarías de beber y de hacerte daño de esta manera. ¿Qué pasó? —Susan tomó su mano mientras se sentaba a su derecha.

—Hoy se cumplen seis años desde que me echaron de casa y me quitaron a mi hijo. Y eso no fue todo. Hoy también perdí mi trabajo porque me negué a pasar la noche con mi jefe en hoteles de cinco estrellas —sollozó Valerie desconsoladamente.

—¡Ese imbécil! No me digas que estás llorando por él. No te merece. Además, te hemos dicho que está prohibido que sigas recordando este día o lamentándote por lo ocurrido —Andrew levantó una ceja.

Valerie se bebió de un trago lo último que quedaba en el vaso que sostenía.

—Preferiría no recordarlo, pero mi situación parece haber empeorado —exclamó Valerie entre lágrimas.

—Basta, Val. Este no es el fin del mundo.

Susan le quitó la botella de las manos y se dirigió a la cocina con ella.

—Andy, dile que me la devuelva —Valerie se rascó la cabeza.

—¡De ninguna manera! No podemos permitir que sigas desperdiciándote así —Andrew negó con la cabeza.

—¿Qué clase de amigos son ustedes? Ni siquiera me dejan celebrar mis desgracias. ¡No puedo creerlo!

Valerie se tambaleó al ponerse de pie, pero Susan la sujetó de la mano.

—Tengo buenas noticias para ti, Valerie. El presidente/CEO del imperio Davison acaba de regresar de Estados Unidos ayer y…

Susan todavía estaba hablando cuando Valerie la interrumpió.

—¿Y eso qué tiene que ver conmigo? Sea quien sea ese maldito presidente o CEO, no es asunto mío —gritó Valerie, enfadada.

—Vamos, ni siquiera me dejas terminar. En fin, estaba diciendo que hay una vacante en la mansión del CEO del imperio Davison. Créeme, el sueldo es increíblemente bueno.

Susan le guiñó un ojo y Valerie la miró antes de negar con la cabeza.

—¿De qué sirve intentarlo? Seguro que terminará despidiéndome. ¿Sabes cuántos trabajos he perdido en un solo año?

Valerie se cubrió la frente con las manos.

—No pierdes nada con intentarlo, Valerie. No te va a matar probar —replicó Andrew.

—¡Está bien! Lo intentaré.

Valerie se encogió de hombros antes de entrar en el dormitorio.

Allá voy, Presidente Davison.

Al día siguiente, Valerie se despertó sintiéndose mucho mejor. Decidió afrontar la nueva etapa de su vida y dejar de recordar todo aquello que pudiera hacerla sentir triste.

—¿Cómo me veo, Susan?

Valerie salió de la habitación vestida con su atuendo profesional, y Susan le sonrió.

—Te ves mucho mejor, Val.

Andy tomó su mochila. Ya estaba listo para irse a trabajar.

—Estoy segura de que conseguirás este trabajo. Buena suerte, mon cherie.

Susan le lanzó un beso al aire y Valerie sonrió de corazón.

—Eso espero.

Treinta minutos después, Valerie ya estaba frente a la entrada de la mansión Davison. Respiró profundamente y murmuró una oración inaudible.

Llamó a la puerta y el guardia de seguridad la abrió desde el otro lado. Valerie también se asomó por la entrada para contemplar la magnífica mansión y no pudo evitar quedarse maravillada.

Además, jamás había visto una mansión semejante, mucho menos había imaginado entrar en una.

—Esto es un sueño hecho realidad.

—¿Quién eres?

El musculoso guardia de seguridad la miró con severidad. Valerie tragó saliva con dificultad mientras apretaba aún más su bolso.

—Estoy aquí por el trabajo… por la entrevista de trabajo —balbuceó.

Él asintió antes de dejarla entrar en la propiedad.

—Gira a la izquierda una vez que entres por la puerta —ordenó.

Ella le dedicó una sonrisa forzada. El antipático guardia ni siquiera volvió a mirarla.

¡Qué frío!

Sus ojos se fijaron en la fila de relucientes coches estacionados en el garaje. Había toda clase de vehículos allí y se preguntó por qué una sola persona necesitaría tantos coches.

En cuanto se acercó a la puerta, esta se abrió automáticamente y Valerie entró en la mansión.

—¿Esto es el paraíso en la Tierra?

Su familia vivía cómodamente, pero su casa de dos plantas no se parecía en nada a la mansión en la que acababa de entrar.

—Buenos días, señora —saludó a la mujer mayor, quien se quitó las gafas y la miró fijamente.

—Llegas tarde —murmuró.

El corazón de Valerie dio un vuelco.

—Lo siento —dijo Valerie sencillamente.

—El CEO estará aquí en cualquier momento. Puedes sentarte allí y esperar a que baje.

La mujer volvió la mirada directamente hacia el ordenador que tenía delante.

¿Esto es una casa o una oficina?

Valerie se acomodó en el sofá del otro extremo. Continuó rezando en silencio, esperando conseguir el trabajo… realmente lo necesitaba.

La mujer mayor hizo una llamada desde el teléfono fijo y comenzó a hablar en chino. Sabía hablar muchos idiomas.

Valerie todavía estaba mirando a su alrededor cuando una niña pequeña bajó corriendo las escaleras y estuvo a punto de rodar por ellas.

—¡Oh, niña! No deberías correr por las escaleras, podrías lastimarte, cariño.

Valerie la ayudó a levantarse, pero la niña la miró con disgusto y apartó sus manos de una bofetada, como si le dieran asco.

—No soy tu hija. No te atrevas a llamarme cariño —espetó con desprecio.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La Esposa Sustituta del Multimillonario: Su Amor Inesperado   CAPÍTULO 22

    -Lo siento, señorita. Pero, en realidad, la que resultó herida fui yo, no usted.Dicho esto, Valerie se levantó y la fulminó con la mirada. Estaba furiosa porque aquella mujer se estaba comportando de manera tan grosera. Ella había sido quien chocó contra Valerie, así que ¿por qué demonios estaba enojada e incluso gritándole, cuando la que se había quemado era ella?La mujer soltó un resoplido de disgusto y le dio unas palmaditas en el hombro.-¡Campesina! ¿Quién te dio derecho a contestarme? Estoy segura de que solo eres una sirvienta nueva por aquí, ¡cerda!El brazo de Valerie ya estaba adolorido y enrojecido. El dolor que sentía era insoportable, y hablar con aquella mujer maleducada era lo último que quería hacer. Recogió el termo del suelo.-Yo limpiaré esto.-¡Oye! ¿Cómo te atreves a darme la espalda? -La mujer la agarró del brazo, y Valerie hizo una mueca de dolor.Era el mismo brazo sobre el que se había derramado la sopa caliente.-¡REBECCA!Una vocecita infantil, pero diminu

  • La Esposa Sustituta del Multimillonario: Su Amor Inesperado   CAPÍTULO 21

    Justin inclinó ligeramente la cabeza y tragó saliva con dificultad.-¿Puedes dejarme entrar, por favor? Te prometo que seré breve con lo que tengo que decirte.Valerie exhaló profundamente antes de poner los ojos en blanco. Preferiría no enfrentarse a Justin. Después de todo, ¿por qué querría hacerlo? Él era el prometido de su hermanastra y, sobre todo, su exnovio.-Te daré diez minutos. Una vez que se cumplan los diez minutos, tendrás que irte -suspiró Valerie, y Justin asintió mientras entraba a la sala de estar.-¿Puedo? -preguntó, señalando el sofá.-Sí.Justin se sentó en silencio. Hubo unos minutos de silencio entre ambos antes de que Valerie finalmente rompiera el silencio.-¿Qué quieres? ¿Cómo descubriste dónde vivo? ¿Por qué estás aquí para verme?-En realidad, lamento mucho haber venido sin avisar. Lo siento, Valerie -dijo entre sollozos, y Valerie soltó una risa despectiva.-No pasa nada. No creo que tengas ninguna razón para disculparte conmigo. ¿Qué quieres, Justin? ¿Qué

  • La Esposa Sustituta del Multimillonario: Su Amor Inesperado   CAPÍTULO 20

    —Eh... En realidad, vine a... vine a darte un poco de esto. Audrey me dijo que es tu snack favorito, así que pensé que sería considerado de mi parte compartir un poco contigo.Valerie se convirtió en una tartamuda en un abrir y cerrar de ojos. Mirar al Presidente no dejaba de provocarle escalofríos. Era tan atractivo que sentía que iba a quemarse con solo mirarlo.Ethan la observó y soltó un pequeño resoplido.—¿De qué puede servir? No creo que nada de lo que tú prepares pueda estar bueno.Valerie parpadeó rápidamente. Tragó saliva con dificultad y asintió con una leve sonrisa.—Lo siento, señor. Me disculpo por interrumpirlo.Se dio la vuelta para salir de la habitación.—Oye.Su corazón dio un vuelco.¿Hice algo mal otra vez? ¿Por qué el Presidente quiere que me detenga?¡Dios mío! ¿Es que nunca voy a dejar de meterme en problemas? Esto es un desastre.Valerie se detuvo y, de mala gana, se giró con una sonrisa nerviosa.—¿Señor?—¿Estás tan segura de que el snack que llevas en esa b

  • La Esposa Sustituta del Multimillonario: Su Amor Inesperado   CAPÍTULO 19

    —¡Oh, Dios mío! ¿Por qué lloras, cariño?Sorprendida, Valerie se sentó junto a la pequeña, que estaba llorando. Estaba completamente confundida. ¿Por qué lloraba Audrey? Ella no había dicho nada para entristecerla... ¿o sí?Valerie le dio unas palmaditas en la espalda y le secó las lágrimas con las manos.—Audrey, ¿qué pasa? ¿Por qué estás llorando?Audrey sollozó con fuerza y dejó caer las papas fritas sobre la cama.—¿Miss anticuada?—¿Sí, cariño? —Valerie arqueó una ceja.—¿Es posible que alguien no tenga mamá? —preguntó Audrey con los ojos llenos de lágrimas, y Valerie tragó saliva con dificultad.—¿Eh? Claro que no. Todo el mundo tiene una madre. No existe nadie que no tenga mamá —respondió Valerie.Audrey sonrió débilmente y sorbió por la nariz antes de decir:—Entonces, ¿eso significa que soy la única persona en este mundo que no tiene mamá? Creo que soy la única que tiene un papá, pero no tiene mamá.—¿Qué? Escucha, Audrey, es imposible que no tengas una madre. Estoy segura de

  • La Esposa Sustituta del Multimillonario: Su Amor Inesperado   CAPÍTULO 18

    Claudia estaba furiosa. Dejó sobre la mesa la copa de vino que estaba bebiendo y estalló:—No puedo creerlo, Edmond. Sabes que el negocio de nuestra familia apenas está empezando a prosperar, ¿y tú sacaste tanto dinero de él? ¿No te das cuenta de lo arriesgado que es?—¿Por qué estabas revisando mis cosas? Además, creo que Valerie merece cada una de las cosas que le estoy dando. ¿Has olvidado que ella es la razón por la que las finanzas de la familia se estabilizaron? —replicó el señor Edmond.Sin encontrar las palabras adecuadas, Claudia respiró pesadamente mientras miraba a su esposo con evidente molestia. Él estaba dispuesto a gastar tanto dinero solo para conseguirle una casa a Valerie, ¿pero qué pasaba con su propia hija? Patricia llevaba tantos años a su lado y Claudia no podía recordar que él le hubiera regalado algo tan grande y costoso como una casa en Northridge.—Yo... lo sé, Edmond. Pero eso no significa que debas gastar tanto en ella. ¿Has olvidado que la empresa tiene mu

  • La Esposa Sustituta del Multimillonario: Su Amor Inesperado   CAPÍTULO 17

    —¿Qué?Claudia exclamó en cuanto abrió los documentos que tenía frente a ella. No pudo evitar jadear, completamente sorprendida.Eran los documentos de una casa que el señor Edmond había comprado a nombre de su hija, Valerie.—¿Edmond compró una casa para Valerie sin decírmelo? ¿Por qué haría algo así? ¿Acaso ella es tan importante para él? ¡Maldita seas, Valerie! ¿Por qué tuviste que aparecer de nuevo en nuestras vidas? ¡No puedo permitir que esto vuelva a suceder!Claudia caminaba de un lado a otro de la casa, completamente inquieta. Necesitaba hacer algo. De lo contrario, su esposo terminaría dándole a su hijastra todas y cada una de las cosas que deberían pertenecer a su propia hija.Tomó su celular y marcó el número de su hija.—Hola, mamá.Claudia dejó escapar un suspiro antes de hablar.—Hay algo que necesitas saber, Pat. Tenemos que ocuparnos de esto urgentemente si no queremos que se nos salga de las manos.—¿Cuál es el problema, mamá? No suenas bien.—Patricia, esa bruja man

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status