FAZER LOGIN—El recibo que Valeria me mostró esa noche no era una trampa de ella —continuó Rodrigo, sintiendo como si un balde de agua helada le cayera sobre la cabeza—. Era la verdad. Tú nunca fuiste amenazada por los Montenegro. Te fuiste porque ese hombre te ofreció más dinero, y regresaste cuando te dejó en la quiebra.
—Rodrigo… escúchame, puedo explicarlo… —balbuceó Samantha, dando un paso hacia él con las manos temblorosas—. Ella… ella conspiró para que el informe saliera así… —¡No nombres a Valeria! —gritó Rodrigo, estampando el informe sobre la mesa con una furia desgarradora—. La manipuladora siempre fuiste tú. Y yo… yo destruí a la única mujer que realmente estuvo a mi lado por creer en tus malditas mentiras. Rodrigo tomó la gargantilla de zafiros de la mesa, la guardó en su bolsillo y caminó hacia la salida. —Quiero que juntes tus cosas y te vayas de este apartamento antes de que termine el día —sentenció sin mirarla—. Si vuelvo a verte, haré que te arrepientas de haber regresado. Salió del apartamento cerrando la puerta de golpe, dejando a Samantha sola con su codicia vacía. Rodrigo subió a su auto, con las manos temblando sobre el volante. Sacó el teléfono y llamó a su asistente personal. —Consígueme un vuelo privado a Milán —ordenó con la voz quebrada—. Para hoy mismo. Por otro lado Valeria estaba en una de sus tiendas cociendo un vestido para una artista internacional, Rodrigo fue a buscarla y no la encontraba por ningún lado y por medio de la revista le preguntaba a todas las personas que le dieran razon de su esposa, hasta que Valeria lo vio por la ventana de la tienda y se escondió, le dio nauseas, sintio amor y odio al mismo tiempo no sabia que hacer, hasta que se dio cuenta que el la estaba buscando a ella porque vio como mostraba la revista, Valeria llamo a la empleada y le dijo que buscara a aquel hombre y lo invite a pasar a la tienda. -Salve, cosa sta cercando? Le piacerebbe vedere la nostra nuova collezione? -Sto cercando questa bellissima donna. E perché la stai cercando? -Es que cometi un grave error, y necesito hablar con ella, quiero que me perdone quiero pedir perdón estoy muy arrepentido. Valeria escuchando aquellas palabras detras de los vestidores sintió curiosidad de saber lo que el tenia que decir, pero empezó a recordar todo lo que el le habia hecho, las humillaciónes las noches solitarias y esa vez que escucho las mentiras de otra mujer antes que escuchar a su esposa se sintio muy dolida y le dio una señal a la empleada que le dijera que no, aun dentrode ella sentía amor y a la vez queria creerle pero todo lo que ella vivio desde su boda no podia borrarse asi de facil. anochesio y el seguia desesperado sin poder dormir pensando en donde estara Valeria para explicarle todo y arreglar las cosas. Valeria por su parte estaba terminando su vestido pensando en que pasaria si lo enfrenta, que pasaria si el al fin llegara a amarla? pero decidio dejar ese tema alli y terminar el trabajo, terminando de bañarse se sintio muy mareada, empezó a ver borroso y desmayo, una de las empleadas llamo a emergencias porque también estaba sangrando debido a la caida, alguien de la prensa le tomo fotos y la esparció "La aclamada diseñadora de modas" se encuentra delicada de salud en un hospital privado de Milán" Rodrigo al mirar aquella noticia fue a buscarla en todos los hospitales, Valeria por su parte se encontraba bien pero no se esperaba la noticia del doctor....Valeria estaban viendo la ecografía y efectivamente habia un feto de 14 semanas Valeria se puso la mano en la boca, eran 3 meses y dos semanas, y se acordo de aquella noche que emborracho a Rodrigo para estar con el porque estaba necesitada de afecto, nunca se imagino que aquella noche la dejara embarazada, Rodrigo la miro con cara de decepción, ella quedo paralizada no sabia como reaccionar, Rodrigo en la sala de espera confundido y desesperado. Jim se retira de la habitación sin decir una palabra y mira a Rodrigo con ira, se lanza hacia el y le da una golpiza y le dice:-Le hiciste mucho daño, sufrio por ti, a que viniste? a humillarla otra vez?Rodrigo le dice:Que tiene que ver contigo? Ella es mi esposa, solo se vino de viaje, si fuiste algo ya quedaste a un lado amigo- Ese bebe que esta esperando es tuyo, que le vas a hacer la vas a obligar a practicarse un aborto? ella me dijo todo vino a mis brazos llorando cuando dejo de migajear tu cariño. llego seguridad y los separaron a
Ella dormia profundamente, y Rodrigo la observaba desde el vidrio de la ventana del hospital diciendo en voz baja:- Porque no te escuche? porque fui tan cruel al dejarte, cometi un grave error no debi odiarte amaba a un personaje ficticio una mujer falsa perdoname; golpeo el vidrio y ella desperto con mucho dolor de cabeza algo confundida llama a la enfermera, y le pregunta:- Que me pasa?- Señorita Valeria debe estar tranquila, tuvo una caida pero va a estar bien le estamos haciendo unos exámenes adicionales previos a su mareo por la caida. Llego el doctor y Rodrigo lo aborda:-doctor, que le pasa a mi esposa? -Esposa? esta seguro que es su esposa? tengo entendido es divorciada. - Eso fue un malentendido ella es mi esposa. El doctor es el novio de Valeria, pero el no le dijo nada a Rodrigo el ya sabia la historia que habia entre ellos dos, ambos entran a verla y ella al verlos a los dos queda paralizada, y se vuelve a desmayar, la enfermera pidió que Rodrigo saliera y se queda
—El recibo que Valeria me mostró esa noche no era una trampa de ella —continuó Rodrigo, sintiendo como si un balde de agua helada le cayera sobre la cabeza—. Era la verdad. Tú nunca fuiste amenazada por los Montenegro. Te fuiste porque ese hombre te ofreció más dinero, y regresaste cuando te dejó en la quiebra. —Rodrigo… escúchame, puedo explicarlo… —balbuceó Samantha, dando un paso hacia él con las manos temblorosas—. Ella… ella conspiró para que el informe saliera así… —¡No nombres a Valeria! —gritó Rodrigo, estampando el informe sobre la mesa con una furia desgarradora—. La manipuladora siempre fuiste tú. Y yo… yo destruí a la única mujer que realmente estuvo a mi lado por creer en tus malditas mentiras. Rodrigo tomó la gargantilla de zafiros de la mesa, la guardó en su bolsillo y caminó hacia la salida. —Quiero que juntes tus cosas y te vayas de este apartamento antes de que termine el día —sentenció sin mirarla—. Si vuelvo a verte, haré que te arrepientas de haber re
El avión despegó al amanecer, dejando atrás el cielo gris de la capital y las ruinas de una vida marcada por la humillación. En su regazo, Valeria no llevaba joyas, ni el apellido Montenegro, ni recuerdos del hombre que le rompió el corazón; solo llevaba una libreta de bocetos, una maleta pequeña y un billete de solo ida a Milán.Durante dos años, Valeria había enterrado su talento para convertirse en la esposa perfecta de Rodrigo. Pero la moda jamás había sido un capricho para ella; era su verdadero refugio, la forma en que su alma respiraba. Al pisar suelo italiano, borró las lágrimas y se hizo una promesa sagrada: jamás volvería a agachar la cabeza por nadie.Sin el dinero de su familia y rechazando cualquier pensión de la corporación de Rodrigo, Valeria alquiló un pequeño y modesto estudio en el barrio de Brera. Cambió los vestidos de gala por pantalones vaqueros, tijeras y metros de seda pura. Se inscribió en un reconocido taller de alta costura, donde sus diseños —cargados de
Valeria no volvió a la mansión en el auto del chófer; tomó un taxi sola, intentando evitar que el llanto destruyera la poca entereza que le quedaba. Sin embargo, el infierno apenas comenzaba.Cerca de la medianoche, la puerta principal de la residencia Montenegro se abrió. Valeria estaba en la sala de estar cuando Rodrigo entró cargando en brazos a Samantha.—¿Qué hace ella aquí? —preguntó Valeria, poniéndose de pie de golpe.—Se va a quedar en la suite de huéspedes —respondió Rodrigo con frialdad, dejando a Samantha en el sofá mientras la cubría con su propia chaqueta—. La familia de tu padre la buscó para destruirla. Aquí estará a salvo hasta que yo le compre su propia casa.—¡Estás loco! ¡No voy a permitir que traigas a tu amante a vivir bajo el mismo techo que tu esposa! —estalló Valeria, perdiendo la compostura por primera vez en dos años.—Tú dejaste de ser mi esposa en el momento en que conspiraste para arruinarle la vida —la encaró él, acercándose amenazante—. Samantha se
Dos años. Dos largos años soportando el rechazo de Rodrigo. Valeria se aferraba al matrimonio como quien se aferra a un alambre de púas: desangrándose, pero obligada por los millones que unían a sus familias y, sobre todo, por ese ciego e insensato amor que guardaba desde niña.La gala anual en el Gran Hotel Capital era el evento del año. Valeria lucía un sobrio vestido azul noche y en su cuello brillaba la gargantilla de zafiros de la dinastía Montenegro, el símbolo de la mujer al mando de la familia.—Mantén la cabeza en alto y sonríe —le ordenó Rodrigo al oído con voz helada mientras los fotógrafos cegaban a la pareja—. Que no noten la farsa.—La farsa la mantengo yo todos los días, Rodrigo —respondió ella entre dientes, con la sonrisa ensayada.De pronto, el bullicio de la prensa se cortó. Un murmullo corrió como reguero de pólvora desde la entrada principal.Una mujer avanzó lentamente por la alfombra roja. Llevaba ropa sencilla, el cabello descuidado y la mirada llena de l







