LOGINPOV MarielEl silencio que deja Asereth pesa mucho más que cualquiera de sus palabras. Al dejarnos aquí solos, es como una prueba que no sé si pasaremos.Permanezco inmóvil junto a la pequeña fuente del santuario. El agua cae con una tranquilidad casi imposible de creer después de todo lo que hemos vivido. Intento concentrarme en ese sonido, pero no puedo. Mi mente vuelve una y otra vez a todo lo que acabo de decirle.Le confesé mi miedo. Le confesé cuánto me dolió aquella noche. Y ahora no sé cómo volver a mirarlo.Bajo la cabeza y acaricio distraídamente la piedra que rodea la fuente. Está tibia. No recuerdo que antes lo estuviera. El santuario entero parece respirar con nosotros. No me asusta. Al contrario. Me transmite una paz extraña, como si este lugar hubiera esperado nuestra llegada durante mucho tiempo. ¿Estaré loca?Respiro hondo. «¿Habrá pensado que soy una tonta?». La idea me hace sonreír con vergüenza. Nunca me ha importado demasiado lo que los demás opinen de mí. Pero él
Pov KaelEl Sendero del Revés no es un camino. Es una prueba que finge tener forma de camino. Lo comprendo después de seguir a Asereth durante casi una hora, aunque el tiempo en este lugar no parece obedecer a ninguna regla conocida.A veces siento que apenas hemos avanzado unos pasos; otras, que llevamos días caminando bajo tierra, lejos de Nocte, lejos de Umbra y demasiado cerca de cosas que preferiría no encontrar.Mariel camina a mi lado, no detrás de mí. Esto también es nuevo. Antes, por costumbre o protección, yo siempre intentaba ponerme delante. Ella me seguía, aunque protestara con la mirada. Pero ahora no. Ahora avanza conmigo, con la cabeza alta, los dedos rozando de vez en cuando el collar escondido bajo la ropa, rozando también mis manos y causando algo más fuerte de lo que he sentido nunca.Me gusta verla así. Y me aterra. Porque mientras más fuerte se vuelve, más claro es para mí que ningún muro, ningún juramento y ninguna fuerza mía bastarían para encerrarla lejos del
Pov KaelEl túnel que conduce a Umbra no se abre para cualquiera. Lo sé desde antes de poner un pie en él. Lo siento en la piel, en la respiración, en el peso que se instala sobre mis hombros apenas cruzamos el primer arco de piedra. No es un camino común. No es una ruta subterránea como las de Nocte. Este lugar no fue construido para mover cuerpos, sino sensaciones que van más allá de lo que puedo entender.Mariel camina a mi lado en silencio. Demasiado silencio. Eso me inquieta más que cualquier ruido. Ni siquiera puedo oler sus emociones y eso es más preocupante si cabe.La observo sin que lo note, o eso intento. Tiene la mirada fija al frente, los dedos cerrados alrededor del medallón que le entregaron sus padres humanos y el collar de la U escondido bajo la ropa. La veo respirar como Sasha le enseñó. Cuatro para entrar. Dos para sostener. Seis para soltar.Pero no le basta. Algo la está tocando desde adentro.—¿Estás bien? —pregunto, aunque ya sé que no.Ella tarda un segundo en
KaelEl túnel que conduce a Umbra no se abre para cualquiera. Lo sé desde antes de poner un pie en él. Lo siento en la piel, en la respiración, en el peso que se instala sobre mis hombros apenas cruzamos el primer arco de piedra. No es un camino común. No es una ruta subterránea como las de Nocte. Este lugar no fue construido para mover cuerpos, sino sensaciones que van más allá de lo que puedo entender.Mariel camina a mi lado en silencio. Demasiado silencio. Eso me inquieta más que cualquier ruido. Ni siquiera puedo oler sus emociones y eso es más preocupante si cabe.La observo sin que lo note, o eso intento. Tiene la mirada fija al frente, los dedos cerrados alrededor del medallón que le entregaron sus padres humanos y el collar de la U escondido bajo la ropa. La veo respirar como Sasha le enseñó. Cuatro para entrar. Dos para sostener. Seis para soltar.Pero no le basta. Algo la está tocando desde adentro.—¿Estás bien? —pregunto, aunque ya sé que no.Ella tarda un segundo en resp
MarielEl sonido del agua corriendo por las paredes de la guarida es lo primero que escucho cuando abro los ojos. Me siento extrañamente despierta, como si mi cuerpo hubiese decidido que hoy no puedo darme el lujo de descansar más.Sé lo que significa: llegó el momento de volver a Umbra. Lo siento en el pecho, en la espalda, en ese punto detrás del esternón donde siempre se instala la responsabilidad.Me incorporo en la cama y, apenas lo hago, Kael ya está levantándose también. Se acerca y me observa en silencio, como si leyera mi decisión antes de que yo la diga.—Es hoy —digo finalmente, con la voz baja, firme. —Él asiente. Sus ojos no parpadean.—Lo sé. También lo sentí.Respirar se me hace más fácil cuando su mano roza mi hombro. Kael no necesita decir nada más para que entienda que irá conmigo, que no piensa apartarse aunque el camino vuelva a ponerse oscuro.Nos vestimos en silencio y salimos al pasillo principal de Nocte. El aire huele a madera húmeda y a comida reciente; algun
KaelLa noche en la guarida subterránea pesa distinto a cualquier otra noche. Aquí el aire no corre, solo vibra. Vibra con la tensión de todos. Y vibra con ella.Estoy apoyado en la pared de roca cerca de la entrada principal, con la espalda tensa y la respiración medida. No debería estar escuchándola. No debería estar pensando en ella. Pero no puedo evitarlo.Mis dedos todavía recuerdan cómo tembló su cuerpo en mis brazos durante el ataque. Mis labios todavía saben cómo supo ella cuando me besó no una, sino dos veces. Cuando la tuve entre mis brazos y sus gemidos inundaron mi esencia.Mi marca arde como si fuera a romperse cada vez que la recuerdo respirando contra mi boca. No. Tengo que mantenerme firme. Soy Alfa. Y en esta guarida todos dependen de mí.Royer duerme a medias, sentado junto a mis padres adoptivos de Mariel. Danien ronda por los pasillos, haciendo rondas como si no confiara en la piedra misma. Nadie duerme profundo esta noche. No después del cerco de cal. No después d




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