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Capítulo 9

Autor: Michelle
Me cambié de escuela por decisión propia. Nadie me había expulsado ni presionado para que me fuera.

El nuevo colegio era un internado a dos estados de distancia que aceptaba alumnos que se trasladaban a mitad del año escolar. Compartía una habitación con otra chica de undécimo grado en una residencia vieja. La sala común al final del pasillo casi nunca estaba en silencio. Siempre había alguien viendo una película, preparando ramen instantáneo o discutiendo sobre a quién le tocaba sacar la basur
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  • La Hija Que Decidió No Regresar   Capítulo 10

    Seis meses después, la oficina encargada de las actividades al aire libre de mi nuevo colegio me invitó a revisar sus protocolos de seguridad. No usaron mi historia para recaudar fondos ni le pusieron mi nombre al reglamento. El director me explicó cómo registraban a los alumnos, asignaban los senderos y organizaban los contactos de emergencia. Luego me preguntó en qué parte del proceso todavía podían perder de vista a un estudiante.Las reglas finales eran claras. Dos adultos debían contar a los alumnos por separado antes de salir y al regresar. Si alguien cambiaba de vehículo, tanto el conductor como el profesor a cargo debían confirmarlo. Los antecedentes disciplinarios de un alumno desaparecido nunca podían restarle urgencia a la búsqueda.Al final de la última página, escribí:«Si el conteo no coincide, busquen a quien falta. No busquen una explicación para justificar la diferencia».Lo mío con hacer amigos en todas partes seguía sin tener cura. Todavía podía enterarme de una

  • La Hija Que Decidió No Regresar   Capítulo 9

    Me cambié de escuela por decisión propia. Nadie me había expulsado ni presionado para que me fuera.El nuevo colegio era un internado a dos estados de distancia que aceptaba alumnos que se trasladaban a mitad del año escolar. Compartía una habitación con otra chica de undécimo grado en una residencia vieja. La sala común al final del pasillo casi nunca estaba en silencio. Siempre había alguien viendo una película, preparando ramen instantáneo o discutiendo sobre a quién le tocaba sacar la basura. Por primera vez, el ruido me hacía sentir tranquila.Mamá me escribía todos los días:«¿Tomaste tu medicamento?».«¿Todavía te duele la pierna?».«¿Puedo visitarte este fin de semana?».Yo respondía lo necesario:«Sí».«Un poco».«No».No le daba los buenos días ni las buenas noches. Tampoco agregaba nada más.Luca no apareció en la escuela. Le envió varios correos a mi representante de protección de menores para preguntarle si yo aceptaría verlo. Me negué dos veces. A la tercera, m

  • La Hija Que Decidió No Regresar   Capítulo 8

    No había pasado ni una hora desde la publicación cuando varios estudiantes cuyos datos aparecían en la libreta se comunicaron conmigo.«Poppy, te vi entrar en el sendero azul. Intenté decírselo a la profesora Carter, pero Luca me lo impidió».«Yo te conté lo de mi familia. Tú no me investigaste».«Yo te pedí que recordaras dónde guardo mi EpiPen».«Guardaste el número de mi mamá porque tenía miedo de no poder hablar durante un ataque de asma».Mi representante de protección de menores me aconsejó que no respondiera en público ni borrara nada. También puso a los testigos en contacto con los abogados externos encargados de investigar lo ocurrido en la escuela.No había cientos de testigos que pudieran ayudar. Eran pocos, pero cada uno tenía algo concreto que aportar. Ethan confirmó que me había pedido anotar dónde guardaba su EpiPen. El estudiante que me vio entrar en el sendero azul entregó una declaración escrita y reconoció que había dejado de insistir cuando Luca lo interrumpió

  • La Hija Que Decidió No Regresar   Capítulo 7

    Bianca dejó de llorar mientras veía el video. Por lo visto, no sabía que una cámara seguía grabando la entrada del almacén de materiales.—Yo cambié la etiqueta —admitió sin apartar los ojos de la pantalla—. Pero no sabía que el sendero iba a derrumbarse. Solo quería asustarla.—Cuando la profesora Carter se dio cuenta de que faltaba una alumna, ¿por qué le dijiste que Poppy había vuelto al estacionamiento? —preguntó el policía mientras la miraba.—Tenía miedo de meterme en problemas —murmuró Bianca.—Cuando Walter volvió a contar a los estudiantes, ¿por qué dijiste que se había ido en otro auto? —insistió él.—Ella conoce a todo el mundo —respondió Bianca mientras miraba a Luca—. Creí que de verdad había conseguido que alguien la llevara.—¿Y el mensaje en el que te dijo que estaba atrapada bajo tierra? —le recordó el policía.Bianca bajó la cabeza y tardó un buen rato en responder.—Creí que estaba fingiendo —murmuró.—Yo le enseñé a pensar así —intervino Luca.Todos nos vo

  • La Hija Que Decidió No Regresar   Capítulo 6

    Cuando desperté, mi habitación del hospital estaba llena. Mamá, don Lorenzo, Luca, el director de la Academia St. Augustine, la profesora Carter y dos policías estaban alrededor de mi cama. Cualquiera que hubiera entrado habría pensado que estaban por dar una rueda de prensa.Mamá se acercó cuando abrí los ojos.—Poppy, ¿te duele la pierna? —preguntó junto a la cama. Me quedé mirándola sin responder. Pasaron unos segundos antes de que insistiera—: ¿Tienes hambre? Pedí que te prepararan una sopa en la cocina.Seguí sin responder. Luca estaba al pie de la cama, con la misma camisa arrugada de la noche anterior.—El médico dijo que tus cuerdas vocales están bien —me reprochó Luca desde allí—. Deja de jugar con tu salud.—Ya es suficiente —le advirtió don Lorenzo para que no se acercara a la cama.—¿Acaso me equivoco? —protestó Luca, levantando la voz. Se obligó a bajar el tono antes de continuar—: Está despierta. Nos escucha. ¿Por qué no nos contesta?Me quedé mirando hacia la vent

  • La Hija Que Decidió No Regresar   Capítulo 5

    Después supe cómo había comenzado el rescate. Se oyó el chirrido de unos frenos frente a la mansión. Walter entró acompañado de varios policías y un coordinador de rescate. Lanzó una bolsa de pruebas sellada sobre la mesa, frente a Bianca. Dentro estaba la etiqueta azul descolorida.—¿Quién le puso esto en la mochila? —reclamó Walter mientras señalaba la etiqueta.Bianca dio un paso atrás y tropezó. Luca se interpuso delante de ella por reflejo, pero no pudo decir nada.Sonó el teléfono de uno de los policías. Contestó y escuchó durante unos segundos. Su expresión se volvió seria.—El equipo de búsqueda encontró el punto desde donde se envió su última ubicación —anunció al terminar la llamada. Todos lo miraron y él continuó—: Está a unos catorce metros de profundidad, en el viejo túnel de contrabando. Los detectores no registran señales de vida.Mamá se sujetó del borde de la mesa para no caerse. Luca le arrebató el mapa al policía.—¿Cómo que está a catorce metros bajo tierra? —

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