แชร์

Capítulo 2 Veinte años de deuda

ผู้เขียน: Noemy Ruiz
last update วันที่เผยแพร่: 2026-08-21 00:40:29

La llegada del Rey convirtió Colmillo Plateado en un hormiguero.

Antes del mediodía ya había limpiado el gran salón, cargado dos cubos de agua, movido una mesa que después ordenaron devolver exactamente al lugar donde estaba y fregado una parte del suelo que otro trabajador había ensuciado con barro cinco minutos más tarde.

Mis dedos quemados ardían cada vez que cerraba las manos.

No dije nada.

—Más rápido.

La supervisora de lavandería dejó una cesta delante de mí.

—Las sábanas del ala oeste.

Miré hacia las cocinas.

—Mara me está esperando.

—Pues tendrá que esperar.

Cogí la cesta.

Elya apareció cuando cruzaba el patio.

Ya no llevaba el vestido de aquella mañana.

El nuevo era azul oscuro, con un escote más bajo y mangas bordadas en plata. Dos mujeres trabajaban en su cabello mientras ella permanecía inmóvil como si todo Colmillo Plateado hubiese detenido sus obligaciones para prepararla.

—Tú.

Seguí caminando un paso antes de comprender que me hablaba.

—¿Sí?

—Mi vestido verde necesita vapor.

—No trabajo en tus habitaciones.

Su ceja se levantó.

El miedo llegó antes que el arrepentimiento.

—Quiero decir... puedo avisar a alguien.

—Hazlo tú.

Apreté la cesta.

—Tengo que llevar esto.

Elya miró a sus acompañantes.

—Parece que hoy ha decidido que puede escoger sus órdenes.

No podía.

Ella tampoco tenía derecho a dármelas.

Ambas cosas podían ser ciertas a la vez.

Por primera vez pensé en decirle que no.

Una de las sábanas resbaló.

Intenté sujetarla.

Elya movió el pie.

Solo un poco.

La tela cayó directamente sobre un charco.

—Oh.

Mi estómago se hundió.

La supervisora apareció detrás de mí.

—Serafine.

Me agaché.

—Ha sido un accidente.

—Siempre es un accidente contigo.

—Yo la vi —dijo Elya—. Iba distraída.

Levanté la cabeza.

Ella me sostuvo la mirada.

Atrévete.

Eso decía su expresión.

Mis dedos se cerraron sobre la tela mojada.

—La lavaré otra vez.

—Naturalmente. Agua, jabón, leña, tiempo... Todo cuesta. A veces no sé si entiendes lo afortunada que eres.

Afortunada.

La palabra que había escuchado desde que aprendí a comprender frases completas.

Afortunada de que el Alfa hubiese permitido quedarse a una niña abandonada.

Afortunada de comer.

Afortunada de tener techo.

Afortunada de seguir allí.

—Lo entiendo.

—Entonces compórtate como si lo entendieras.

Elya pasó a mi lado.

Su perfume permaneció después de que ella se marchara.

—El vestido verde —susurró.

No fui a buscarlo.

Fue una rebelión diminuta.

Tan pequeña que nadie más habría sabido reconocerla.

Pero terminé las sábanas antes de hacer cualquier otra cosa.

Cuando regresé a la cocina tenía las manos arrugadas por el agua y el estómago vacío.

Mara me miró.

—¿Dónde estabas?

—Lavandería.

Señaló una montaña de verduras.

—Pela.

Me senté.

No había terminado la primera cuando dejó un trozo de pan junto a mi mano.

—Come.

—No tengo hambre.

Mi estómago gruñó.

Mara me miró.

Miré el pan.

—Tal vez un poco.

—Qué sorpresa.

Cogí el primer bocado.

El sabor me hizo comprender cuánta hambre tenía realmente.

—Gracias.

—Mañana puedes agradecérmelo trabajando. Hoy come.

Estaba levantando otra vez el pan cuando las puertas se abrieron.

El Alfa entró.

La cocina quedó en silencio.

Sus ojos fueron directamente hacia mí.

—¿Por qué sigues vestida así?

Miré el delantal manchado.

—Estoy trabajando.

—Esta noche servirás en el gran salón.

El pan se detuvo frente a mi boca.

—¿Yo?

Su expresión se endureció.

—¿Es una pregunta?

Bajé la mano.

—No. Perdón.

—El Rey del Oeste cenará con nosotros. Faltan manos y tú conoces el servicio.

Eso era cierto.

También era cierto que jamás me permitían acercarme a invitados importantes si podían evitarlo.

—Sí, Alfa.

Se acercó un paso.

—Y Serafine.

Levanté los ojos.

—Procura no avergonzarme.

Sentí la frase en el pecho.

Como si mi existencia pudiera ser una mancha sobre él.

—No lo haré.

Salió.

Mara tardó unos segundos en hablar.

—No sueles servir la mesa principal.

—Ya.

—¿Por qué ahora?

Negué.

No tenía respuesta.

Desde el exterior llegó el sonido de un cuerno.

Uno.

Después otro.

Un murmullo recorrió el patio.

Me puse de pie.

Mara se acercó a la ventana.

—Han llegado.

A través del cristal vi hombres desmontando caballos oscuros.

Capas.

Armas.

El emblema del sol bordado sobre telas profundas.

En el centro de la comitiva, un hombre bajó de un caballo negro.

Incluso desde aquella distancia resultaba evidente quién era.

Elya apareció en el patio casi al mismo tiempo.

Perfectamente vestida.

Perfectamente peinada.

Perfectamente colocada para que él la viera.

Yo me miré las manos húmedas y el delantal lleno de harina.

—Serafine —dijo Mara.

—¿Sí?

—Termina de comer.

El Rey Alfa de Sol del Oeste acababa de cruzar nuestras puertas.

Y aquella noche yo tendría que servirle vino.

อ่านหนังสือเล่มนี้ต่อได้ฟรี
สแกนรหัสเพื่อดาวน์โหลดแอป

บทล่าสุด

  • La Loba Plateada, Elegida por Selene   Capítulo 156 La alianza de las resentidas

    Elya no viajó sola durante mucho tiempo.La mujer la encontró en una posada a medio día de la frontera norte.No llevaba vestido elegante.Ni joyas.Parecía una comerciante cualquiera.Elya la reconoció por la descripción que le habían dado.—Llegas tarde.La mujer se sentó frente a ella.—Y tú hablas demasiado alto.Elya miró alrededor.—Nadie escucha.—Eso creen siempre las personas que terminan siendo escuchadas.Elya no la soportó desde el primer momento.Eso probablemente era mutuo.—¿Eres la bruja?La mujer sonrió.—No.—Me dijeron...—La mujer que buscas no se reúne con desconocidos.Yo hablo por ella.Elya cruzó los brazos.—Pues dile que tengo información.—Todo el mundo tiene información.—Yo crecí con Serafine.Eso cambió algo.Pequeño.—Continúa.Elya sintió satisfacción.Sacó una carpeta de cuero.No la entregó.—Aquí hay registros desde que apareció en Colmillo Plateado.La mujer miró la carpeta.—¿Cómo los conseguiste?—No importa.—Importa si alguien sabe que los tiene

  • La Loba Plateada, Elegida por Selene   Capítulo 155 Elya vuelve a aparecer

    Pensé que no volvería a escuchar el nombre de Elya durante mucho tiempo.Me equivoqué.Kael llegó a nuestras habitaciones mientras Nick y yo desayunábamos.Nuestras habitaciones.Pensar aquello todavía provocaba algo cálido en mi vientre.Aunque técnicamente seguía teniendo la mía.Solo que llevaba tres noches sin utilizar la cama.Nick parecía encantado con ese detalle.Yo también.No pensaba decírselo.Kael dejó un mensaje sobre la mesa.—Tenemos noticias de Colmillo Plateado.Mi cuchara se detuvo.—¿Mara?—Está bien.El alivio llegó primero.—Ha enviado otra carta para ti. Está abajo.—Gracias.Kael no se fue.Mala señal.Nick lo notó.—¿Qué más?—Elya ha desaparecido.Mi cuerpo quedó quieto.—¿Desaparecido cómo?—Huyó.—¿Cuándo?—Hace cuatro días.Nick frunció el ceño.—¿Por qué nos enteramos ahora?—El Alfa intentó ocultarlo.Por supuesto.Kael continuó.—Parece que Elya estaba siendo interrogada otra vez por la carta falsa, el caballo y la caída.No había pruebas suficientes par

  • La Loba Plateada, Elegida por Selene   Capítulo 154 El consejero

    Alaric no quiso sentarse.Eso fue su primer error.—No permitiré que conviertas décadas de servicio en una investigación criminal porque mi hija cometiera una estupidez.Nick sostuvo uno de los documentos.—No estamos investigando tus décadas de servicio por Cassandra.Kael dejó otra hoja junto a la primera.—Estamos investigándolas porque hay dinero.El rostro de Alaric cambió.—¿Dinero?—Pagos a funcionarios de tres territorios.Regalos a miembros del Consejo.Contratos concedidos a familias vinculadas contigo.Kael hablaba despacio.Sin dramatismo.Eso lo hacía peor.—Y varias decisiones políticas que parecían independientes empiezan a tener exactamente los mismos nombres detrás.Alaric soltó una risa seca.—Eso se llama influencia.No corrupción.Uno de los consejeros mayores frunció el ceño.—Depende de qué se haya recibido a cambio.Alaric lo miró.—No me sermonees, Edric. Tu hijo obtuvo tierras del sur gracias a una recomendación mía.El salón quedó completamente en silencio.E

  • La Loba Plateada, Elegida por Selene   Capítulo 153 Cassandra será juzgada

    La marca todavía estaba sensible cuando entré en el Consejo.Eso era injusto.Cada vez que el cuello del vestido rozaba la piel, una oleada de calor me recordaba la noche anterior.Nick.Su boca.Sus manos.La cama.Y yo tenía que sentarme delante de doce personas y fingir que podía pensar con normalidad.Nick caminaba a mi lado.Demasiado tranquilo.Lo miré.Él levantó una ceja.—¿Qué?—Nada.—Estás mirándome como si hubiera hecho algo.Sentí calor en la cara.—Cállate.Una sonrisa apareció.—Interesante.—Tenemos un juicio.—Lo sé.—Compórtate como un Rey.Nick se inclinó apenas hacia mí.—Anoche no parecías interesada en que me comportara como uno.Me detuve.—Nick.Kael, delante, giró la cabeza.—No quiero saber.—Nadie te ha preguntado —dijimos los dos.Kael suspiró.—La marca ha empeorado las cosas.A pesar de los nervios, me reí.Fue breve.Porque cuando las puertas del Consejo se abrieron, Cassandra ya estaba dentro.Y no estaba sola.Un hombre permanecía de pie a su lado.Lo

  • La Loba Plateada, Elegida por Selene   Capítulo 152 La mañana después

    Desperté dolorida.Eso fue lo primero.Lo segundo fue que estaba desnuda.Lo tercero fue Nick.También desnudo.Muy cerca.Demasiado para fingir que la noche anterior había sido un sueño.Cerré los ojos.No.No iba a esconderme debajo de la manta.Era adulta.Había elegido aquello.Perfectamente normal.Abrí un ojo.Nick estaba despierto.Mirándome.—No.Su sonrisa apareció.—Buenos días.—¿Cuánto tiempo llevas despierto?—Un rato.—¿Mirándome?—Sí.Me tapé la cara.—Eso es horrible.Nick rió.—Anoche no parecía preocuparte que te mirara.—Anoche estaba distraída.—Muy distraída.Le lancé la almohada.Nick la atrapó.—Violencia después de la unión.Qué escándalo.—Cállate.Me incorporé.Error.Sentí el cuerpo.—Ay.La sonrisa desapareció.Nick se sentó de inmediato.—¿Te duele?—Un poco.—¿Mucho?—No.Su expresión seguía preocupada.—Serafine.—Nick.Lo miré.—Es molestia.No estoy herida.—Déjame llamar a la sanadora.Abrí mucho los ojos.—Ni se te ocurra.—Podría...—No pienso expli

  • La Loba Plateada, Elegida por Selene   Capítulo 151 Por fin

    No sabía que el vínculo podía sentirse así.Después de la marca todo era demasiado.Cada vez que Nick respiraba contra mi piel, una parte de aquella sensación llegaba a mí.Cuando mis dedos recorrían su espalda, sentía su reacción casi antes de verla.Era extraño.Íntimo.Abrumador.—¿Siempre será así?Mi voz salió entrecortada.Nick levantó la cabeza desde mi cuello.—No tan intenso.—¿Seguro?—Eso dicen.—¿Quién?Una sonrisa.—Parejas marcadas.—Espero que tengas razón.—¿Por qué?Su mano recorrió mi cintura.El placer me hizo cerrar los ojos.—Porque no voy a poder hacer nada.Nick rió contra mi boca.—Yo llevo pensando eso desde que te mordí.Lo besé.No quería hablar.No demasiado.Pero tampoco quería que aquella noche se convirtiera en algo apresurado.Habíamos esperado.No porque el deseo faltara.Porque necesitábamos llegar aquí sin arrastrar miedo detrás.Y ahora estábamos.Por fin.Nick volvió a detenerse cuando llegó el momento.Lo supe por su cuerpo.Por el vínculo.Por la

บทอื่นๆ
สำรวจและอ่านนวนิยายดีๆ ได้ฟรี
เข้าถึงนวนิยายดีๆ จำนวนมากได้ฟรีบนแอป GoodNovel ดาวน์โหลดหนังสือที่คุณชอบและอ่านได้ทุกที่ทุกเวลา
อ่านหนังสือฟรีบนแอป
สแกนรหัสเพื่ออ่านบนแอป
DMCA.com Protection Status