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Ocho

Author: Jam Nicxx
last update publish date: 2026-10-23 08:43:56

La carga del Alfa

POV de Aurelia

Un año antes de la Luna de Sangre

Cuando era pequeña, solía pensar que ser Alfa significaba estar al frente de cada batalla. Pero, a medida que fui creciendo, comprendí que las batallas más difíciles eran aquellas que nadie más podía ver.

Todo comenzó con pequeños cambios.

Cassian dejó de escaparse de los entrenamientos para reunirse conmigo junto al río. Sonreía menos. Se reía menos. Incluso cuando lo hacía, siempre había un rastro de agotamiento oculto tras su
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  • La Luna que Enterraron   Once

    Casi en casaPOV de AureliaAl comienzo del segundo mes, ya había aprendido a caminar sin tener que pensar en cada movimiento. Eso, por sí solo, me parecía un milagro.Mi cuerpo seguía siendo más débil que antes del ataque, pero el dolor ya no controlaba cada uno de mis movimientos. Las cicatrices permanecían, pálidos recordatorios de una noche que deseaba olvidar, pero al menos ya no me obligaban a permanecer en cama.Por fin era libre de marcharme.O eso creía.“Necesitarás unos días más”.Me quedé mirando a la sanadora. “¿Por qué?”“Porque todavía no te has recuperado por completo”.“Soy lo bastante fuerte para caminar”.“Caminar no es lo único que necesitarás hacer”.“Puedo arreglármelas”.Había perdido demasiado tiempo allí. Tenía que volver a casa.Suspiró.“Llevas semanas diciendo lo mismo”.“Y he tenido razón todo este tiempo”.Me lanzó una mirada.Sonreí a pesar de mí misma. Por primera vez en semanas, algo se sentía casi normal. Había pasado tanto tiempo midiendo mi vida seg

  • La Luna que Enterraron   Diez

    RecuperaciónPOV de AureliaLo primero que aprendí después de sobrevivir a Silvercrest fue que sobrevivir no era lo mismo que vivir.Durante los primeros días, apenas podía hacer ninguna de las dos cosas. No podía caminar. A duras penas conseguía sentarme sin ayuda. A veces, incluso respirar me dolía.La sanadora me dijo que tenía suerte. Odiaba esa palabra.Suerte.No había nada afortunado en despertar con vida cuando todo lo que amaba quizá ya había desaparecido. Aun así, tenía una cosa que me mantenía con vida.Cassian.Estaría buscándome. Lo sabía. Tenía que estar haciéndolo. Ese pensamiento se convirtió en mi razón para despertar cada mañana.Necesitaba recuperarme. Necesitaba ponerme de pie. Necesitaba caminar. Necesitaba volver a casa. Y necesitaba verlo.La primera semana transcurrió lentamente. Cada mañana, hacía la misma pregunta.“¿Cuánto falta para que pueda irme?”La sanadora siempre me daba la misma respuesta.“Cuando tu cuerpo te lo permita”.Odiaba esa respuesta.Nunca

  • La Luna que Enterraron   Nueve

    Nadie vinoPOV de AureliaDesperté al sonido de la lluvia. Durante varios segundos, no me moví. Me quedé mirando el techo desconocido sobre mí, intentando comprender dónde estaba.La habitación era pequeña. Había una mesa de madera junto a una única ventana y una silla apoyada contra la pared opuesta. Una manta delgada me cubría y, debajo de ella, sentía como si mi cuerpo hubiera sido golpeado contra las piedras.Entonces lo recordé.Silvercrest. El fuego. Los desconocidos. Cassian.Me incorporé de golpe y un dolor insoportable estalló inmediatamente en mis costillas. Un gemido ahogado escapó de mis labios mientras volvía a caer contra la pared.La puerta se abrió.Me quedé inmóvil.Un hombre estaba de pie en el umbral. Era alto y tenía el cabello oscuro, pero lo que realmente captó mi atención fueron sus ojos. Eran extrañamente brillantes y… dorados.Llevaba pantalones negros y una camisa gris holgada, ambas prendas sencillas, pero limpias. Su rostro me resultaba desconocido y su exp

  • La Luna que Enterraron   Ocho

    La carga del AlfaPOV de AureliaUn año antes de la Luna de SangreCuando era pequeña, solía pensar que ser Alfa significaba estar al frente de cada batalla. Pero, a medida que fui creciendo, comprendí que las batallas más difíciles eran aquellas que nadie más podía ver.Todo comenzó con pequeños cambios.Cassian dejó de escaparse de los entrenamientos para reunirse conmigo junto al río. Sonreía menos. Se reía menos. Incluso cuando lo hacía, siempre había un rastro de agotamiento oculto tras su sonrisa.Al principio, culpé al Consejo de Alfas. Después de todo, él era el heredero de su padre. Tenía sentido que comenzaran a prepararlo para las responsabilidades que algún día implicaría gobernar Silvercrest.Aun así…Algo era diferente.Lo noté una tarde mientras lo esperaba frente a la sala del consejo. Las pesadas puertas de roble permanecieron cerradas durante lo que me pareció una eternidad.Desde donde estaba sentada, bajo el viejo arce, no podía escuchar más que voces apagadas que

  • La Luna que Enterraron   Siete

    AbandonadaPOV de AureliaDesperté con sabor a sangre en la boca. Por un momento, no supe dónde estaba. Solo había oscuridad, un dolor agudo en las costillas y el sonido de mi propia respiración.El agotamiento se apoderaba de todo mi ser. Sentía como si hubiera quedado atrapada en un ciclo interminable entre la vida y la muerte.Entonces lo recordé.Tenía una loba.Intenté sentirla dentro de mí, pero lo único que percibí fueron los latidos cada vez más débiles de mi corazón.No…¿Había sido todo un sueño?Oleadas de decepción y dolor me invadieron, y vomité. Era como si todo el sufrimiento que había soportado regresara de golpe, multiplicado por diez.Pero no. Este no podía ser mi final. Tenía que sobrevivir. Tenía que luchar. Tenía que encontrar a Cassian.Abrí los ojos de golpe.“Cassian”.Mi voz salió como un susurro quebrado. Cuando intenté moverme, el dolor atravesó todo mi cuerpo. Me mordí el labio para evitar gritar.Los escombros se habían desplazado. Ahora había una estrecha

  • La Luna que Enterraron   Seis

    La voz en la oscuridadPOV de AureliaLa oscuridad era interminable.No había dolor, ni sonido, ni luz. Ni siquiera un poco. Solo una oscuridad absoluta y completa. Por un fugaz instante, me pregunté si así se sentía la muerte.Sin peso. En silencio. Vacía.Intenté abrir los ojos, pero no ocurrió nada. Cuando traté de moverme, mi cuerpo se negó a obedecer.¿Había muerto?La pregunta flotó por la oscuridad sin recibir respuesta. Entonces, en algún lugar lejano, se escuchó…Una gota.Y otra más.El agua resonaba en medio del silencio, lenta y rítmica, como los latidos de un corazón que se apagaba.“Lia…”La voz apenas era un susurro. Era suave, delicada y desconocida y, aun así, algo dentro de mí se estremeció al escucharla.¿Podría ser la voz de mi madre?Quise responder, pero mis labios no se movieron.“Lia…”Esta vez, más cerca.No. No era mi madre. No era nadie a quien reconociera. La voz provenía de… mi interior.“Despierta”.Un dolor agudo estalló en mi pecho mientras el aire irru

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