MasukMuna, Sharon y Danielle estaban genuinamente felices por su amiga. No pasaba un solo día en la escuela sin que Hailey suspirara por conocer a su compañero destinado, y ahora su deseo finalmente se había hecho realidad. Alabada sea la Diosa de la Luna, había pensado Muna, observando el resplandor radiante en el rostro de Hailey.Pero sus sonrisas desaparecieron en un instante cuando Andrew apareció de la nada, agarró a Hailey por la muñeca y la empujó detrás de él, rompiendo el cálido abrazo entre ella y Dexter.Las chicas conocían bastante bien a Andrew. Era un hombre lobo de bajo rango —de estatura promedio, con cabello negro azabache despeinado y ojos amarillos opacos—, y Hailey había sido uno de sus grandes platónicos en la escuela. Andrew había intentado incontables veces llamar su atención, pero Hailey simplemente no lo notaba, completamente ajena a su presencia. Después de sentirse invisible y temer un rechazo directo, Andrew había dejado de intentar acercarse a ella por complet
—¿Por qué no ha entrado el profesor todavía? —preguntó Muna, mirando el reloj de la pared. Habían pasado casi veinte minutos desde que se sentó en su escritorio.Como la clase se había retrasado, Danielle y Hailey estaban sentadas en el borde de su mesa, mientras que Sharon se reclinaba en la silla al lado de Muna.—¿No te enteraste? —respondió Hailey, enroscando un mechón de su cabello oscuro alrededor de su dedo índice.—¿Enterarme de qué? —preguntó Muna, frunciendo el ceño.—Hoy vamos a tener un cambio de profesor —intervino Sharon, apoyando los codos en el escritorio y sosteniendo su barbilla con las palmas de las manos, con un largo suspiro de aburrimiento.—¿Un nuevo profesor? ¿Por qué ahora?—¡Eso es exactamente lo mismo que yo pregunté! —Danielle levantó las manos—. Nos graduamos en dos meses. ¿Por qué cambiar de profesor a estas alturas?—¿Qué profesor exactamente? —preguntó Muna.—El Sr. Peter ya no nos enseñará ciencias. Escuché que será el Sr. Stan —explicó Hailey.—Oh —mu
—¡¿Qué?!La palabra se les escapó a Klara y a Muna al mismo tiempo, con sus voces superponiéndose en pura incredulidad.Klara miraba desde el suelo, y su mente se negaba a procesar lo que acababa de escuchar. ¿Realmente Jayden le acababa de ordenar —a ella, una mujer lobo de cuna alta— convertirse en la sirvienta personal de una miserable chica humana? Se preguntó si sus oídos le estaban jugando una mala pasada.Muna estaba igualmente atónita. Ella no había pedido que obligaran a Klara a servirla, pero a medida que el impacto inicial se desvanecía, una satisfacción sutil y fría tomó su lugar. Ver el orgullo de Klara hecho pedazos era un claro recordatorio de lo bajo que había caído esa mujer arrogante.—¡Jayden, no puedes hacerme esto! —exclamó Klara, con la voz temblando de desesperación.Jayden ni siquiera la miró.—¿Y quién eres tú para decirme lo que puedo o no puedo hacer? —ladró él, con una voz cargada de autoridad absoluta—. Deberías estar de rodillas agradeciéndole a mi maripo
A Ryder le tomó unos momentos procesar lo que Dexter acababa de decir. Entornó los ojos, con un profundo ceño fruncido en la frente, antes de dar un paso atrás y cruzar los brazos firmemente sobre el pecho.—¿Tu compañera? —preguntó Ryder tras un pesado silencio.Viendo que Ryder ya no estaba en actitud de ataque, Dexter se ajustó la chaqueta con una sonrisa orgullosa.—¡Sí! Mi compañera. Por fin la vi.—¿Dónde está entonces? —preguntó Ryder, mirando a su alrededor como si esperara que saliera de detrás de un árbol.—Bueno, no está aquí... Yo no he...—Buen intento, Dex. Solo estás intentando engañarme —se burló Ryder, con una sonrisa sarcástica.Dexter se rio entre dientes. Sabía que Ryder no le creería tan fácilmente. Acercándose, le pasó un brazo por los hombros.—No te estoy engañando, hermano. La vi hoy cuando fui a buscar a Muna a la escuela. Es su compañera de clase... y vaya que es hermosa —los ojos de Dexter se suavizaron al recordar el rostro de Hailey—. Ella también sintió
—Entonces estoy seguro de que te gustará lo que estoy a punto de hacerte —dijo Jayden con una sonrisa maliciosa en el rostro y un brillo travieso en sus ojos oscuros.¿Eh?La mente inocente de Muna no alcanzaba a comprender a qué se refería, y lo miró fijamente, preguntándose qué planeaba hacer.Mientras intentaba descifrar sus intenciones, sintió los dedos de Jayden deslizarse por el contorno exterior de sus muslos hasta llegar a sus tobillos. Se mordió el labio inferior, ahogando un suspiro ante la corriente eléctrica que dejaba su contacto.¿A eso se refería con...Antes de que pudiera terminar el pensamiento, Jayden le levantó la pierna izquierda hacia su rostro, sin perder el contacto visual ni un segundo. Muna sintió que el rostro le ardía. Se sonrojó intensamente y miró hacia otro lado, juntando instintivamente las piernas para proteger su intimidad.Al notar su reacción, Jayden no dejó pasar la oportunidad de provocarla.—Has estado sonrojándote mucho últimamente —observó, con
—Eso no fue un beso, solo fue un calentamiento... y ahora quiero más que un simple beso —dijo Jayden mordiéndose el labio inferior de forma muy sexy, mirándola con seducción y haciendo que Muna quisiera esconderse debajo de la colcha de la cama.Y eso fue exactamente lo que hizo.Se escondió debajo de las sábanas; sí, pueden llamarlo infantil, pero no podía soportar su mirada fija sobre ella como la de un depredador cazando a su presa.Y se preguntó qué quería decir con que quería más que un simple beso.¿Se refería al sexo?No, aún no estaba preparada para eso.Sí, todavía era virgen y Jayden era prácticamente la primera persona que la besaba —algo que él sabía—, y ahora le estaba pidiendo algo más.¿Estaba lista para entregarle su virginidad?Sí, lo amaba y quería entregarle su virginidad al hombre al que amaba para pasar el resto de su vida con esa persona especial.Había oído a muchas chicas en el instituto susurrar entre ellas sobre cómo lo hacían con sus novios y el tipo de plac







