FAZER LOGINPrince diste justo donde más duele
NARRADOR:Semanas después La primera luz de la mañana se filtraba por las cortinas, pintando la habitación con un suave resplandor dorado. Logan despertó con una sensación desconocida de ligereza. Se estiró lentamente, sintiendo el cuerpo de Nea acurrucado a su lado y el peso cálido y pequeño de Oliver entre ellos. Ya no había un arma bajo la almohada, solo la promesa de paz.Abrió los ojos. Nea ya estaba despierta, sonriéndole.—Buenos días, Villano —susurró, con la voz aún áspera por el sueño.—Buenos días, mi amor —respondió Logan, la palabra "amor" sonando natural y profunda.Oliver, sintiendo el movimiento, comenzó a reír, un sonido burbujeante que era la música más hermosa que Logan jamás había escuchado. Logan se inclinó y besó la frente de su hijo, luego miró a Nea, que tenía los ojos llenos de una paz que él mismo se sentía capaz de tocar.—Esto —dijo Logan, pasando un brazo protector sobre Nea y Oliver —esto es por lo que vale la pena cada cicatriz y todo que tuve que
NARRADOR:El ambiente en el pequeño cuarto era denso y estéril. Eloise se levantó cuando la puerta se abrió. Su encierro no había mermado su arrogancia, solo había alimentado su desesperación y odio por Nea. Al ver a Logan entrar solo, creyó que había ganado.—Logan, cariño—dijo con un alivio desesperado, mientras se acercaba —Sabía que me sacarías de aquí ¿Has resuelto el problema? Te juro que lo hice por ti. Por nuestra familia.Logan cerró la puerta. El clic del cerrojo sonó pesado, separándolos del resto del mundo. Su rostro no mostraba la rabia del líder, sino la profunda decepción denla traición. —Resolví el problema con Anton —dijo Logan, su voz baja y uniforme, pero cortante como hielo. Luego miró los ojos febriles de Eloise —Tú causaste la alergia a mi hijo, Eloise. Lo hiciste porque no podías tenerme. Lo hiciste porque mi felicidad te parecía una afrenta.—¡Ella te manipula! ¡Es una intrusa! —gritó Eloise, su amor enfermo convirtiéndose en histeria —¡Yo soy tu familia!
NARRADOR:El arma temblaba en la mano de Anton Lyon. Sus ojos, desorbitados, pasaban de la sonrisa cruel de Prince a la cicatriz de su propia mano, allí donde unos dedos habían estado. El recuerdo de aquel dolor, de aquella mutilación, le heló la sangre.—Llegó la hora de pagar, Anton —la voz de Prince era un susurro gutural, más peligroso que un grito —Este es tu fin, hay bestias a las que no debes despertar —Le dijo con una sonrisa sadica en su rostro. Anton Lyon no respondió. La furia y el terror por Prince eran palpables, asfixiantes. No había salida, lo sabia muy bien. Su boca se abrió, pero ningún sonido escapó, solo un jadeo patético.—Creíste que podías controlarme —Prince dio un paso lento, arrastrando ligeramente la pierna herida, como un lobo cojo pero letal —Que yo sería tu perro faldero, que podrías usar mi poder para llegar a la cima —Se detuvo a centímetros del cuerpo de Anton —Y no conforme con eso, quisiste usar a Nea como ina moneda de cambio en tu juego. Te equ
NARRADOR:Nea siguió el conducto, su unica misión era llegar con Logan, nada más iba a deternerla, Esperaba que Prince pudiese salvarse asi mismo.El ruido dentro se escucha cada vez mas lejano, y ella empezaba a respirar más aliviada, su libertad estaba más cercana.Minutos después salio del túnel, la oscuridad la recibió, la luz de algunos farros le indicaron el camino, siguió de manera sigilosa no podía permitir que volvieran a atraparla. De pronto el ruido de pasos acercarse la hizo detener, intento ocultarse pero fue en vano en grupo de hombres vestidos de negros la acorralo, la hicieron arrodillar mientras uno apuntaba su cabeza. —Informa al jefe, que nos indique que hacer —Escuchó a uno decir. El ruido del intercomunicador la hizo levantar la vista, su rostro lleno de polvo y tierra, al igual que su ropa, unos de los hombres empezo a repararla demás, se acercó a ella con un trapo y limpio la suciedad de su rostro. —Señora —Dijo de pronto llamando la atención del resto —Debi
NARRADOR:Nea sintió el aliento cálido en su oreja y se tensó, pero no gritó. La mano sobre su boca no era ruda; era un tanto protectora, aunque el olor a desinfectante la hizo erizar. —Shhh. Soy yo, Princesa. Ya estoy cansado de las siestas forzadas.Prince la soltó y se apartó, cerrando la puerta con el seguro y con mucho cuidado encendió la luz. Su rostro estaba pálido, y una vena palpitaba en su cuello, pero sus ojos estaban llenos de una intensidad salvaje. Vestía la ropa médica que había usado, algo ridícula contra su figura imponente.—¿Destruiste la nota? —preguntó Nea en un susurro.—Hablas con un profesional Nea, no dejo rastros nunca. Tu lo sabes y por eso quieres usarme —dijo Prince con una sonrisa que no llegó a sus ojos. Su mirada se posó en la espalda de Nea, donde la tela del vestido de cuero se pegaba a su piel —Y tú, Nea, te ves... Piensas seducirme, no hace falta pero me quejare —Dejo un beso en su hombro. Nea tembló, el recuerdo de lo sucedido esa vez le llegó de
NARRADOR:—¡Repite! —Ordenó Logan, su voz rota, ronca y cargada de una furia animal que hizo temblar su cuerpo débilmente apoyado.Sander no se inmutó. La verdad era un puñetazo, y él tenía que absorberlo por los dos.—Nea eligió irse con Anton para garantizar tu vida y la de Oliver. Estás herido, Logan. Eres vulnerable. Si Anton te hubiera tenido, te habría torturado hasta la muerte frente a ellos. Ella lo detuvo.Logan soltó la camisa de Sander como si quemara. Cerró los ojos, el dolor físico de la herida eclipsado por el dolor punzante del sacrificio. No era la traición de ir con él, sino la tortura de estar con Anton lo que lo desgarraba, Nea no tendría que estar pasando por eso otra vez. —Ella no es nada de ese bastardo —siseó Logan, abriendo los ojos. Estaban inyectados furia —Él la odia. La quiere para hacerme sufrir. ¿Y permitiste que se entregará?—No la permití. Ella lo hizo. No me dejó opción. Pero no ha roto el juego, Logan. Lo ha cambiado. Nos dio una oportunidad.—







