Share

CAPITULO 4

Author: Blanca Rios
last update publish date: 2025-06-17 12:45:21

k

La vergüenza tiñe mis mejillas de rojo con la cabeza ardiendo por completo al sentir su mirada sobre mi esperando una explicación a lo que acaba de pasar o mejor dicho, lo que yo acabo de decirle a su hermano sobre él y yo.

«No me mires así por favor»

Ni siquiera tengo el valor de mirarlo a los ojos. Su mirada me juzga por mi largo silencio. Pero como demonios iba a saber que él era hermano del cruel de Leo.

—Señor Black. Voy a necesitar la Tablet presidencial para poder organizar toda su agenda y a también para saber sobre los asuntos pendientes que hay desde el retiro de su padre. —me sigue mirando con suspicacia —Si no hay una podemos usar los fondos de…

—¿Enserio no vas a darme una explicación de lo que pasó en la oficina de Leo? —enarca ceja. Los nervios me traicionan y no se que responder. —Esto es el colmo del descaro. Mira que usarme a mi para una patraña tan vil como esa.

—Solo fue una pequeña mentira piadosa. —me acomodo los lentes. —No es algo que haya pasado ¿o si?

Entre abre la boca pero la vuelve a cerrar con molestia destilando en su mirada al verme.

—Pero que cínica eres —dice con una sonrisa dura —En vez de disculparte solo te lavas las manos con palabras que solo son para tu conveniencia.

Carraspeo mi garganta tratando de librarme de esta sin ofenderlo.

—Su hermano me quiso humillar así que solo mentí un poco. —eleva ambas cejas. —Puede por favor dejar de mirarme así.

—¿Y como te veo entonces si acabas de decirle al avaro de mi hermano que estamos saliendo? ¿acaso te das cuenta de las consecuencias que eso me puede traer a mi?

En realidad ni siquiera pensé en que mi lengua fuera a soltar esa gran mentira.

—Si quiere que me disculpe. Bien. Lamento mucho que haya escuchado mi pequeña mentira.

—No. —se pone de pie llegando hasta mi, se pone detrás de mi tensándome. —Vas a ir ahora mismo con mi hermano y le dirás que todo fue…

—Jamás —dije bruscamente. —Ni muerta me voy a rebajar en ir a decirle que lo que dije era una mentira. reduzcame el sueldo, deme más trabajo o alargue mis horas en la oficina, prefiero eso a que le diga a ese insensible y cruel de su hermano que lo que dije era una mentira.

Se limpia la cara con ambas manos.

—Mujer. De tantos nombres que existen en este mundo. ¿Por qué diablos dijiste el mío?

—Fue el primero que se me vino a la mente.

—¿Enserio? ¿con todo y apellido? —me encojo de hombros —encima de descarada y cínica, mentirosa.

Abrí la boca para objetar, pero no pude decir nada porque en teoría tiene la razón. Tiene el cabello marañoso largo recogido en una coleta baja, su barba parece medio rasurada. Me escudriña de los pies hasta la cabeza.

—Ahora entiendo porque ese avaro se deshizo de ti. —esboza media sonrisa. —Claro es por esa razón que…

—Se equivoca. —lo interrumpo molesta. —Desde que trabajo en esta compañía, he dado lo mejor de mi para que mi trabajo sea impecable. Mi único error fue… —me muerdo la lengua ante lo que estuve a punto de decir.

—¿Fue que?... —me mira interrogante.

—Nada. —solté sin más. —Por favor le pido que no se toque mas el tema de lo que escucho y que continuemos como si nada hubiese pasado. Pediré las contraseñas de los monitores…

—Company5642 —dijo mordazmente. Esta enfadado. —Esa vestimenta es horrible. —abro los ojos desconcertada —Ni mi abuela se viste como si fuera una anciana. —trago duro. Eso si que me dolió. —Mañana traerán los nuevos trajes.

—P‒Pero me gusta mi ropa. —me miro a mi misma notando que mis pantalones flojos son cómodos.

—Si te gusta vestirte como abuela en tu casa es tu problema. Pero aquí obedecerás mis ordenes al pie de la letra.

—¿Por qué? Es cómoda, además, a Leo no le molestaba mi atuendo.

—Yo no soy Leo. —vuelve a su silla entrelaza sus dedos y descansa su mentón sobre ellas mirándome de forma neutral. —Ya te puedes retirar.

—Si jefe.

—Si señor —me corrige de inmediato.

—Si señor.

Enserio no puedo creer que esto haya pasado. No. No puedo creer que se haya enfadado por una miserable mentira que seguramente su hermano ni siquiera se creyó. Me trató horrible solo por eso. «Aunque supongo que es razonable su enojo porque una desconocida dijo que él es su novio y ni siquiera le dio explicaciones.»

No me aparecí en su oficina en todo el día. A diferencia de mi anterior oficina, en esta puedo ver a mi jefe desde mi lugar. Se ve tranquilo. Relajado. Como si en realidad no estuviera trabajando si no haciendo otra cosa.

Lo veo detenidamente sin creer que aquel hombre gentil de anoche al que por cierto llamé violador y asesino serial ahora sea alguien hostil y amargado.

«supongo que es mi culpa por meterlo en mis problemas absurdamente amorosos»

Ahora me siento mal porque fui yo la que fue hostil desde el comienzo. Nunca fui amable con él y tal vez sea por eso que él me esté tratando de la misma forma. Eso no seria bueno para mi porque cuando se le de la gana podría correrme.

El resto de la tarde me la pasé debatiendo en si debía disculparme correctamente hasta que al final me reprendí a mi misma por ser tonta. Iba de salida y reuniendo todo el valor me dirigí a su oficina pero me detuve a pocos pasos de la puerta al ver a través del cristal que él ya no se encontraba.

Iba meditando lo que ocurrió hoy. Desde lo que le dije a Leo hasta lo que le dije a mi nuevo jefe y todo eso… recordarlo me hace sentirme avergonzada.

—Tonta, tonta, tonta. ¿Cómo pudiste hablarle de esa forma a tu jefe? ¿eres estúpida o que? —pego mi frente a la pared fría y metálica del ascensor reprendiéndome a mi misma.. —Definitivamente me va echar patadas mañana.

El elevador se detuvo tres pisos después desde que me subí. Las puertas se abrieron y como si nada fuera peor para mí, es Leo quien se sube. Las puertas metálicas se volvieron a cerrar. El silencio que hay es incómodo para mi. mi mente solo piensa en que seguramente él ya le dijo que todo es una mentira y…

«No puede ser. ¿y si de verdad se lo dijo?»

—¿No debería de acompañarte mi hermano cuñada?.

Aprieto mi cartera nerviosa ante su pregunta… espera… ¿dijo cuñada?.

Levanto mi vista y me encuentro con una sonrisa juguetona.

—No es de caballeros que un hombre deje sola su pareja. —comenta con diversión. —Por cierto, ¿Mi hermanito ya sabe que tu y yo?...

—Ya le dije que no recibí nada de usted esa noche mas que una cena que al final terminó vomitándome encima. —aclaro y él parece ofenderse. —Si Enzo no esta aquí es por que tuvo…

Las puertas se volvieron abrir y esta vez ya estábamos en el primer piso.

—Buenas noches Jefe. —me despido saliendo del elevador.

—Puedo llevarte si quieres. —se me atraviesa en mi camino.

Frunzo el ceño confundida por el comportamiento de Leo. ¿son celos? Entre cierro los ojos achicandolos un poco preguntándome que mosca le picó.

—Voy a tomar el autobús.

—Insisto. —por primera vez Leo estaba siendo amable conmigo y demasiado insistente. —¿Acaso no puedo llevar a su casa a mi cuñada?.

Si supiera que es una mentira ni siquiera estaría aquí.

—Ya…

—Ella te dije que no. —ambos giramos volteando a un costado. Es mi nuevo Jefe. —Asi que deja de insistir.

Leo ya no se ve tan feliz y amable.

—¿Qué pasa pequeño hermano? ¿no puedo ser amable con mi cuñada?.

—¿Pequeño? —repito aun mas confundida.

—Conoces mis reglas. —responde molesto —No te metes en mi vida y asuntos personales y yo no me meto en los tuyos.

—Ay vamos…

—Aléjate. —amenaza —O lo vas a lamentar. —me lanza una mirada amenazante a mi también. —Súbete.

—Si señor —respondo y voy detrás de él. Iba a abrir la puerta del copiloto, pero el lo hizo primero abriéndome la puerta. Me subo en silencio mas alterada que nunca.

—No lo repetiré de nuevo Leo.

Doy un brinco del susto cuando avienta la puerta con furia y luego se sube y arranca a toda velocidad haciendo que me sujete con fuerza del cinturón de seguridad como si mi vida dependiera de ello.

—Señor podría bajar la velocidad por favor. —rogué llena de pánico porque íbamos a mas de 120 km en curvas peligrosas. Un grito se me escapa cuando veo un camión. —¡¡Ay dios!!.

Me tapo los ojos con las manos al no querer ver mi desenlace final pero bruscamente nos movimos y mi manos reaccionan aferrándome de lo que sea para estar estable.

—¡¡Deténgase,!!—me ignora. —¡¡Que pares el maldito auto!! —grité con todas mis fuerzas y fue cuando el auto frenó en seco en una esquina de la autopista donde no había ni una sola alma en pena. Salí del auto y mis piernas me fallaron. El estomago se me revolvió por dentro, estaba a punto de vomitar pero me contuve de hacerlo.

—¡¡Que mierdas… fue eso!! —grité casi tartamudeando del miedo

—Es tu culpa. —abro los ojos en grande. Suelto una risa forzada

—¿Qué? —exclamo con rabia. Encarándolo. —¿Iba a matarme por una puta mentira? ¿¡Es una broma!?

—Soy yo el que esta furioso. —sus palabras están llenas de ira. —Enredarme en estos estúpidos…. —me da la espalda y maldice. Me alejo lo mas que puedo de esa bestia furiosa y me voy caminando hasta que encuentre la parada de autobús mas cercana. —Oye. —me toma del brazo bruscamente —¿A dónde diablos vas?

—Muy lejos de usted, pinche loco de m****a. —me suelto de su agarre y sigo caminando. —De saber que esto pasaría hubiera aceptado la oferta de Leo. —nuevamente me toman del brazo y de un jalonazo me hacen voltear. —¡¡Oye pero que demonios te pasa!!...

—¿Acaso sabes porque ese avaro estaba ofreciéndose a llevarte? —gritó en mi cara agitándome y mi furia se esfumó cuando el miedo apareció ante esa mirada llena de rabia. —Te iba a llevar a casa de nuestros padres. —palidezco. —Si no llego a tiempo. Ahora estarías en esa casa y créeme que no te gustaría saber lo que hubiera pasado si te hubieras ido con él.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La Nerd del jefe   CAPITULO 29

    Carraspeo mi garganta y la maldita víbora simplemente dice “Ah”. La muy desgraciada ni si quiera se alejó. Enzo me mira fijamente como si estuviera en shok y luego le dice que se largue. Molesta obedece. Me mira a mi pero lo ignoro. No quiero hablar con él pero no deja de decir mi nombre para que lo mire a la cara.Pasaron al menos unos minutos desde que esa perra estuvo aquí.―¿Enserio no piensas hablarme? ―me mantengo en silencio ―¿Estas celosa? ―no respondo pero lo miro de reojo ―Sasha. Lo estas.―Quiero trabajar así que hay que seguir en silencio. Después de todo es nuestro falso trabajo ¿no?Jala la silla hacia él y me obliga a sostenerle la mirada.―Ella puso mis manos sobre sus pechos. Viste perfectamente que no…―No te estoy pidiendo explicaciones. ―quise alejarme pero no me deja. Insiste en tener esta conversación ―¿Qué quieres que diga? Si mi amor esta bien te creo. Bien ya lo dije.―Si. Toque a otra mujer pero fue porque me tomó por sorpresa. Sabes como soy, estaba enfocado

  • La Nerd del jefe   CAPITULO 28

    ―Por favor, no se detengan por mi, sigan. ―mueve sus manos exageradamente ―Ay, ¿enserio no van a seguir? Ash, que aburridos son.Enzo se aleja de mi cubriéndome de su hermano, Leo en cambio se burla diciéndole que no le queda para nada el talle del prometido preocupado si no que se ve ridículo. Sus palabras… las reconozco, está fastidiándolo.―Largo de aquí antes de que termine haciendo algo del cual no voy a lamentar.―Ja, ja. Como no. ―se para frente a él retándolo. ―Ambos sabemos que no eres capaz de hacerlo.―No tientes al diablo, Leo.Enzo me guio con su mano firme en mi espalda baja, el aire entre nosotros estaba cargado de una satisfacción peligrosa que fue irrumpida por culpa de Leo a quien le lanza una mirada asesina antes de salir. Nos vestimos para el día con urgencia, sin cruzar la mirada, me sentía incomoda porque no sabia que decirle y él… bueno, parecía hacer de la vista gorda.—Desayunaremos en mi oficina —ordenó, poniéndose una camisa blanca impecable que contrastaba

  • La Nerd del jefe   CAPITULO 27

    Enzo es un hombre difícil de descifrar, no puedo comprenderlo, a veces pienso que le importo después de todo a estas alturas es lo que mas pienso ya y mas cuando ya sabe que estoy enamorada de él.A veces. Pero mayormente pienso que solo es un pretexto para molestar a su familia. Dice que no debo amarlo porque seria un error y yo no lo veo así.Después de la discusión con el abogado ellos se quedaron hablando y yo Sali por algo de comida.Caminamos hacia el ala oeste. La suite de Enzo era un laberinto de mármol y silencios caros. Me guio a través del pasillo de cristal hasta el gimnasio. Al entrar, la luz brillante y el olor a metal limpio y cuero nuevo era un alivio; un lugar donde el dolor era tangible y no emocional.Enzo se quitó la camiseta. El crack de la tela al rasgarse parecía amplificado en el silencio. Su torso, esa escultura de disciplina que antes me había paralizado, ahora era una motivación. Sentí el calor subir a mis mejillas, pero me obligué a verlo como mi entrenador

  • La Nerd del jefe   CAPITULO 26

    Me desperté sola.El sol de la mañana se filtraba por las pesadas cortinas de terciopelo de la habitación, pero la habitación seguía sumida en una penumbra molesta pero tranquila para seguir durmiendo.«No. No me ames, Sasha.»La voz de Enzo resonó en el silencio. Me cubrí el rostro con el brazo. Había confesado mi amor y él, el hombre que me había salvado de su hermano, lo había rechazado con la lógica fría de un estratega, pensé que sentía lo mismo que yo pero ahora… mierda, solo estoy muriéndome de la vergüenza ahora mismo. Me había reducido a… dios, ni siquiera yo lo sé.Me levanté con dificultad. El estaba en el suelo, una masa arrugada junto a su traje destrozado. Enzo no estaba en la habitación, pero lo escuché. El sonido de su voz, clara y autoritaria como siempre y provenía del salón contiguo. Estaba en una llamada, ya operando.Me dirigí al baño. Al mirarme al espejo, no vi a la asustada Sasha de siempre que se mantenía en las sombras al margen de todo. Vi a una mujer con el

  • La Nerd del jefe   CAPITULO 25

    La voz del Sr. Black era un látigo venenoso que antes no parecía tener.―Si cruzas esa puerta por esa mujer, te arrepentirás, Enzo. Esa es una mujer solo está alejándote de tu propio hermano, de nosotros que somos tu familia. Sí. Él ya me dijo que ya se acostó con esa… mujer, pero como no consiguió engatusarlo ahora lo hará contigo.El silencio que siguió a la acusación me pareció más ruidoso que el estallido del espejo de hace un rato. Fui un fraude. Una prostituta ambiciosa para su padre. Una mujer que intentó seducir a su hermano y, al fallar, saltó al siguiente Black. Sentí la vergüenza, no solo por mí, sino por Enzo.Nunca… jamás pensé que Leo fuera esa clase de hombre, nunca se me cruzó por la mente que fuera a decir esa clase de patrañas por venganza, una venganza estúpida a decir verdad.Él me sostenía. Yo estaba enredada en su cintura, aferrándome a su traje destrozado. Sentí su cuerpo temblar; no de miedo, sino de una furia tan contenida que era palpable. Su respiración es a

  • La Nerd del jefe   CAPITULO 24

    El clic del pestillo fue un tiro, seco y final, que resonó en el silencio tenebroso que nos rodeaba.Mi respiración se cortó. El miedo regresó, un miedo que me paralizó que me hizo olvidar que debía correr o pedir ayuda, un miedo frío y venenoso, el mismo que sentí aquella noche en la carretera. Su mirada era la misma que de esa noche, la reconozco, es vacia pero hay algo mas que hace que mi mene grite “Peligro”.—¿Creíste que ibas a salir de aquí sin un agradecimiento? —La voz de Leo era baja, whisky y resentimiento puro. —Pero mirate, mira lo que has conseguido gracias a mi mi linda Lana.Retrocedí, mi espalda golpeando el lavamanos y me estremece, el mármol frío enviando un escalofrío a través de la seda del vestido. El terror me secó la garganta casi al instante.—Sal de aquí, Leo. Esto es el baño de damas. —murmuro con gran dificultad.—El único lugar donde puedo hablar contigo sin que mi hermanito me apuñale con su mirada y me interrumpa es este —se acercó, un paso lento que se

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status