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last update publish date: 2026-07-29 17:06:22

Isabella

Tragué saliva y me humedecí el labio inferior, esforzándome por no pensar en el cabello de Liam ni en el extraño impulso que sentía. Tomé mi copa de vino y di un sorbo. De repente, tenía mucha sed, así que casi me la terminé de un trago. No pude decir nada y, por suerte, Liam no me presionó.

No tardaron en servirnos la comida. Rápidamente me concentré en comer, como si llevara días hambrienta. Cualquier cosa, con tal de no mirar a Liam ni pensar en los pensamientos intrusivos que me in
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  • La Novia Comprada   135

    Leon¡Mierda, es la hora de alimentar a Clara!Me incorporé de un salto. Lo primero que noté fue que mi entorno había cambiado. Había pasado tanto tiempo en el salón de Sarah que tenía cada rincón grabado en mi mente. Pero esto... esto era distinto. El color de las paredes era otro; el lugar, diferente.Eché un vistazo rápido y me di cuenta de que estaba en un dormitorio. Antes incluso de preguntarme de quién sería, me llegó un aroma.Olía, sin lugar a dudas, a Isabella.Entonces lo recordé. Esta mañana, al despertar, la vi mirándome fijamente. Había imaginado esa escena tantas veces que, al instante, di por hecho que se trataba de otra alucinación. Pero era real.Isabella estaba arrodillada frente a mí, y yo había pasado a su lado sin darme cuenta. Luego, tomó a Clara en brazos y me dijo que durmiera en su habitación.Miré la cama y, contra todo sentido común, me volví a tumbar. Cogí una de las almohadas, me cubrí el rostro con ella e inhalé profundamente.Mierda.Olía tanto a ella q

  • La Novia Comprada   134

    IsabellaObservaba a Leon durmiendo en el sofá, con nuestra hija dormida sobre su pecho. Aunque estaba dormido, se le veía agotado; las ojeras bajo sus ojos eran imposibles de ocultar, ni siquiera mientras dormía.Cuando Leon propuso encargarse de Clara por las noches, pensé que solo buscaba una reacción por mi parte; así que acepté, pero lo ignoraba cada vez que estaba con ella. Creí que solo quería una excusa para compartir el mismo espacio conmigo y, sabiendo lo difícil que es cuidar a un recién nacido, di por hecho que se cansaría al cabo de tres o cuatro días.Pero ya han pasado dos meses, y ni una sola vez ha llamado a mi puerta para pedir ayuda.A veces, al oír el llanto de Clara, me despertaba y salía a observarlos. Siempre parecía estar desbordado, yendo de un lado a otro: calentando la leche, cambiándola y volviéndola a dormir. Al principio, me resultaba hasta divertido; esperaba pacientemente el día en que admitiera que ya no podía más.Pero supongo que debería haberlo imag

  • La Novia Comprada   133

    LeonMe apresuré a preparar la leche, moviéndome rítmicamente para evitar que mi hija siguiera llorando; aun así, sus llantos rasgaban el silencio de la noche, y rogué para que no despertaran a Isabella ni a Sarah. Había prometido encargarme de la bebé todas las noches y, aunque ya había pasado un mes, seguía siendo una tarea difícil a la que me costaba acostumbrarme.Isabella había decidido llamar a nuestra hija Clara. En aquel momento, no conocía el significado; simplemente lo acepté porque fue el nombre que ella eligió. Sin embargo, cuando busqué su significado esa misma noche, me pregunté si lo habría elegido después de enterarse de todo.Clara significa brillante y clara. ¿Quería decir que el nacimiento de nuestra hija le había aportado claridad sobre mi verdadera identidad? ¿O era una señal de que, por fin, se había liberado de mi engaño?Fuera cual fuera su razón, intuía que tenía algo que ver con nosotros, y eso hizo que el nombre me gustara aún más.—Por favor, deja de llorar

  • La Novia Comprada   132

    IsabellaAbrí los ojos al oír susurros. La luz era demasiado intensa; entrecerré los ojos, intentando adaptarme. Lo primero que sentí fue una mano envolviendo la mía: grande, firme, protectora.Reconocí ese contacto.Mi cuerpo lo supo antes de que mi mente pudiera procesarlo.Leon.Y, de repente, algo en mi interior se ablandó. Mis dedos se relajaron, mi respiración se estabilizó. Porque, en el fondo, lo sabía —con una certeza tan profunda que no requería reflexión—: mientras él estuviera allí, yo estaba a salvo.Fue necesario que mi cuerpo se relajara para que mi mente recordara.Estaba en el hospital.Había dado a luz.Retiré mi mano de la suya de inmediato y, por puro instinto, la llevé a mi vientre. Ya no estaba redondeado, ya no se sentía tenso bajo mi piel. Estaba vacío.Tragué saliva y levanté la mirada.Leon estaba sentado junto a la cama. Sus ojos se veían cansados, pero brillaban de una forma que no lograba definir del todo; como si el agotamiento y el alivio estuvieran libr

  • La Novia Comprada   131

    LeonFrené en seco, con el corazón latiéndome con violencia en el pecho. Ni siquiera me molesté en apagar el motor; salté fuera del coche y salí corriendo hacia el edificio que tenía delante.La gente que estaba en la recepción se quedó mirándome, pero no me importó. No aminoré el paso. Ni intenté recuperar la compostura.Isabella me había llamado.Era la primera vez en cuatro meses que me pedía que fuera a verla.No sabía por qué me había llamado, solo que en su mensaje decía que fuera lo más rápido posible.Y eso hice: vine tan rápido como pude.Presioné el botón del ascensor una y otra vez. Cuando por fin llegó, me metí de un salto y marqué el piso de Sarah.El mensaje de Isabella no parecía urgente, pero ya estaba en su noveno mes de embarazo. ¿Y si algo iba mal? ¿Y si estaba de parto y solo había tenido tiempo de escribir una frase?No podía permitirme perder ni un segundo.No podía permitirme ni siquiera pensar.Observaba los números mientras el ascensor subía. Ojalá fuera más r

  • La Novia Comprada   130

    IsabellaEl coche se detuvo frente al hospital e inmediatamente distinguí la figura familiar que aguardaba fuera.Siempre, siempre llegaba antes que nosotros.A veces me preguntaba si pasaba la noche en el hospital antes de mis citas.—Oh, está esperando otra vez —dijo Sarah.—Mmm —respondí, apartando la vista de él aunque quería seguir mirándolo un poco más.Habían pasado dos semanas desde la última vez que lo vi, y su presencia era un alivio para mis ojos cansados. Sin embargo, no debía dejar que eso se notara. Al fin y al cabo, que lo extrañe no significa que lo haya perdonado.—¿Estás segura de que debía venir? No te habrías quedado sola —dijo Sarah mientras Mateo salía del coche y se acercaba a León, que esperaba allí, inclinándose levemente.Me volví hacia ella, frunciendo el ceño.—¿De verdad quieres que volvamos a hablar de esto?—Bueno, perdóname por no entenderlo, Bella. Porque, en serio, ¿cómo puedes extrañar tanto a alguien y, aun así, negarte a estar con él?Suspiré y cer

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