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last update Data de publicação: 2026-04-29 13:00:11

—¿Mi virginidad? —los ojos de Rose se abrieron con sorpresa.

—Eres virgen, ¿verdad?

Las mejillas de Rose se sonrojaron intensamente ante la pregunta de Romilda.

—¡Por supuesto que lo soy!

Romilda dio una palmada, satisfecha.

—¡Perfecto! Entonces está decidido.

—¡No, espera! ¿Para qué necesitas mi virginidad? ¿Qué clase de trato absurdo estás haciendo que me involucra?

—¡Ay, querida! —Romilda soltó una risa seca—. ¡Este también es un gran trato para ti! Tú también saldrás ganando.

—¿Estás tratando de venderme?

Los ojos de Romilda se abrieron con incredulidad.

—¡No soy tan estúpida, Rose! Además, ¿cuánto podría obtener por venderte?

Sí, Rose y Romilda eran innegablemente hermosas; eran gemelas idénticas. La única diferencia era que Rose había conservado su largo cabello negro y ondulado cayendo por su espalda, mientras que Romilda lo había teñido de rubio y lo llevaba hasta los hombros.

Ambas tenían figuras igualmente atractivas, pero mientras Rose vestía con modestia, Romilda prefería resaltar cada curva.

Rose respiró hondo.

—Entonces, ¿de qué se trata? ¿Puedes explicármelo?

Romilda suspiró con irritación. Rose era terca, pero negarse a explicarlo solo haría las cosas más difíciles.

—Quiero que ocupes mi lugar como esposa de un multimillonario llamado Matteo Cavanaugh. En unos días se supone que debo casarme con él —reveló finalmente Romilda.

Rose frunció el ceño. ¿Dónde había conocido Romilda a ese tal Matteo? ¿Y cómo se había metido en algo tan complicado como para necesitar que ella formara parte?

Romilda continuó:

—Tu trabajo es simple: darle tu virginidad a Matteo. Porque yo no puedo acostarme con él. Lo más importante es silenciar a su familia. Siempre me acusan de no ser virgen.

—Bueno… no lo eres, ¿verdad?

Los ojos de Romilda se entrecerraron ligeramente.

—¡No, no lo soy! Pero si puedo demostrar lo contrario, no solo se salvará tu madre enferma, sino que también se salvará tu vida. Incluso te daré una compensación económica por tu virginidad.

—¿No puedes simplemente ser honesta con tu prometido? Si realmente te ama, eso no debería ser un problema.

Romilda soltó un suspiro irritado; su expresión se volvió cada vez más molesta.

—Mira, ¡no nos amamos! ¡Apenas lo conozco! Solo haz tu parte y hazla bien. Porque si no lo haces, la vida de tu madre está en juego. ¿De verdad quieres eso, Rose? —dijo, con un tono cargado de amenaza.

—Romilda, ¡mamá es nuestra madre! ¿Y aun así estás pensando en hacer un trato conmigo?

Romilda soltó una risa burlona.

—Te estoy dando la oportunidad de tu vida, Rose. Todo lo que tienes que hacer es renunciar a tu inútil virginidad. Al menos así servirá para algo. ¡Tu madre obtiene su cirugía y tú obtienes tu recompensa!

Romilda extendió la mano hacia Rose, con una sonrisa diabólica curvando sus labios.

—¿Tenemos un trato?

Rose dudó, todavía dividida. Pero ¿quién más podía ayudarla a salvar la vida de su madre? El tiempo se estaba agotando.

Con dedos fríos y temblorosos, Rose tomó la mano de Romilda. Su voz apenas fue un susurro.

—Está bien.

Después del acuerdo que hicieron, unos días más tarde Romilda volvió a contactar a Rose. Su orden fue muy clara: Rose tenía que reunirse con ella en uno de los salones de belleza más caros de la ciudad.

Rose en realidad no quería ir, especialmente porque tenía que trabajar. Sin embargo, ya no podía ignorar la insistencia de Romilda. Y cuando llegó allí, la transformaron completamente de pies a cabeza.

Rose se quedó paralizada al mirar su reflejo: se veía exactamente como Romilda. Por un momento, odió lo parecidas que eran.

Detrás de ella, Romilda estaba sentada tranquilamente haciéndose la manicura. Cuando vio que Rose había terminado, una sonrisa satisfecha apareció en sus labios.

—¿Todo listo? Será mejor que te vayas —dijo Romilda con indiferencia.

Con vacilación, Rose dio un paso más cerca.

—¿Pero qué hay de mamá? No puedo dejarla sola en el hospital.

—Relájate, ya arreglé que una enfermera cuide de mamá durante su recuperación. Dicen que tomará unos diez días, justo a tiempo para la boda y tu luna de miel —Romilda miró a Rose—. Y recuerda, causa una buena impresión por mí para que Matteo sepa que se está casando con la mujer adecuada.

Rose quería maldecirla.

Romilda estaba en un hotel con su amante, mintiéndole a Matteo diciendo que visitaba a su madre para recibir su bendición. Ni siquiera había ido a verla.

Entonces Romilda metió la mano en su bolso, sacó un papel doblado y se lo entregó a Rose.

—Esta es una lista de los miembros de la familia de Matteo. He escrito todos sus nombres para que no parezcas una idiota cuando llegues.

Rose desplegó el papel: solo había nombres, sin explicaciones ni detalles. ¿Esto es lo que llamas completo?, pensó con sarcasmo.

—¡Ahora vete! —Romilda agitó la mano con desdén.

—Esto es según nuestro acuerdo, ¿verdad? Después de diez días se habrá terminado y podré volver a cuidar de mamá —confirmó Rose—. ¡No rompas tu palabra, Romilda!

—¡Por supuesto, tonta! Mientras le des tu virginidad a Matteo, ¡todo estará resuelto!

Las empleadas del salón de belleza las miraban con expresiones confundidas. Incluso Rose se sintió avergonzada por lo directa y descarada que era Romilda.

Finalmente, Rose salió del salón sin siquiera despedirse. Solo llevaba un pequeño bolso con su teléfono, su billetera y la ropa que tenía puesta. Romilda le había asegurado que todo lo que necesitara ya estaba en la residencia de los Cavanaugh.

Después de detener un taxi, darle la dirección al conductor y ponerse en camino, la ansiedad de Rose no hizo más que aumentar.

Primero, no tenía idea de qué esperar en la casa de Matteo.

Y segundo, todavía no había podido comprobar cómo estaba su madre después de la cirugía.

¿Y si mamá estaba preocupada porque no fui al hospital?, pensó.

Rose trató de apartar sus temores y mantenerse tranquila. Le gustara o no, tenía que hacerlo. Romilda ya había cumplido su parte del trato pagando las facturas del hospital.

Pero Rose estaba pagando un precio muy alto.

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Último capítulo

  • La Novia Gemela Sustituta   196

    La lógica de Rose le gritaba que aquello era una trampa. No solo Aaron, sino también Matteo y Alec le habían advertido que Romilda era peligrosa. Pero otra parte de ella comenzó a vacilar.Jerry siempre había sido conocido como un hombre peligroso. No era imposible que estuviera persiguiendo a Romilda para venderla a la mafia. O incluso para traficar con ella en el extranjero.Rose sabía perfectamente lo cruel que era su padre. Era capaz de cualquier cosa con tal de hacerles daño a sus hijas. Sería mejor que la policía atrapara a Romilda antes de que cayera en manos de Jerry.Rose miró su reloj. Eran casi las tres de la tarde. El restaurante estaba a menos de cinco minutos. Al menos podía llegar caminando.Necesito asegurarme de qué está pasando realmente con Romilda, pensó Rose, dividida entre la confusión y la ansiedad.Su sentido de responsabilidad como hermana, su debilidad fatal, terminó apoderándose de ella. Rápidamente tomó su bolso y se acercó a Letty y Nicole.—Voy a comprar

  • La Novia Gemela Sustituta   195

    La noticia apareció en la pantalla del teléfono:«El verdadero amor de Matteo Cavanaugh es Roseanne Baxter».Una foto compuesta de Rose y Matteo los mostraba sonriendo radiante, con su historia presentada como un dulce cuento de hadas romántico.Los ojos de Romilda quedaron clavados en la pantalla y su rostro comenzó a ponerse rojo lentamente.Su vida estaba perfectamente bien. No le faltaba nada. Rocco le daba todo lo que quería, además de seguridad de alto nivel. Pero todo aquel lujo le parecía basura a Romilda.—¡Perra!Romilda lanzó el teléfono al suelo con tanta fuerza que la pantalla se agrietó. De todos modos, no le importaba esa maldita cosa. Rocco simplemente le compraría uno nuevo.Su respiración se volvió pesada. Su pecho subía y bajaba mientras la ira ardía en lo más profundo de su ser. Ver a Matteo elegir a Rose la llenaba de rabia.Porque Rose siempre se quedaba con todo lo que Romilda quería… con todo aquello que alguna vez había deseado.—¿Crees que has ganado, Rose? ¿

  • La Novia Gemela Sustituta   194

    Justo cuando Matteo estaba a punto de marcharse a la oficina después del desayuno, Letty se levantó de repente de su silla.Su rostro palideció mientras miraba fijamente la pantalla de su teléfono.—¡Esto es una locura! Tienen que ver esto —dijo Letty con la voz temblorosa.Inmediatamente le entregó el teléfono a Nicole.La menor de la familia, que al principio solo había fruncido el ceño, palideció de inmediato igual que Letty.En la pantalla aparecía una fotografía de Rose corriendo detrás de Aaron después de la boda, junto a una fotografía antigua de Romilda.La fotografía de Matteo estaba colocada justo entre ambas.El titular aparecía en letras grandes y llamativas:«El escándalo de los Cavanaugh: ¿el multimillonario codicioso quiere a las dos hermanas?»El artículo afirmaba que Romilda siempre había tenido una hermana gemela.Ahora que Romilda había desaparecido, Rose había salido a la luz.Rose, quien supuestamente iba a casarse con Aaron, ahora había sido llevada por Matteo.E

  • La Novia Gemela Sustituta   193

    La imponente puerta de hierro forjado se abrió mientras Andy, el guardia de seguridad, la desbloqueaba. En cuanto Rose bajó del coche, Andy la miró con incredulidad. Se acercó a ella junto a Matteo.—Señor… señora…Andy parecía incómodo.—Bienvenida, s-señora Rose.Rose sonrió.—Gracias. Me alegra ver que estás bien, Andy.—Sí, señora.Matteo guio a Rose hacia la mansión.Las emociones se agitaron en su interior.Aquella casa alguna vez le había parecido una prisión, algo aterrador.Era el lugar donde la habían obligado a interpretar el papel de una esposa falsa y a encubrir las mentiras de Romilda.En aquella misma mansión había sido ignorada, insultada, ridiculizada y considerada sospechosa.Pero esta vez, había llegado como ella misma.Roseanne Baxter.Ya no era la sombra de Romilda.En la puerta principal, las empleadas domésticas ya estaban esperando, como si hubieran sido preparadas para recibirla.Rose incluso miró a Matteo, asegurándose de que no hubiera planeado alguna sorpres

  • La Novia Gemela Sustituta   192

    El silencio en aquella lujosa mansión se sentía asfixiante, mucho más doloroso que el caos de la calle de hacía un rato.Cientos de tallos de flores, que decoraban casi todas las habitaciones y pasillos, ahora parecían arreglos funerarios en lugar de adornos de boda.En su habitación, con las manos temblorosas, Rose intentaba desabrochar los botones de la parte trasera de su vestido de novia.El vestido que se suponía que debía simbolizar la felicidad ahora se sentía como una armadura que le aplastaba el pecho y le dificultaba respirar.Llamaron a la puerta y Rose se giró de inmediato.La puerta se abrió antes de que pudiera decir «adelante».Aunque, después de todo, ya no sentía que tuviera derecho alguno en aquella casa.Suzannah estaba de pie en el umbral, con una expresión tranquila.Rose fue quien se quedó sorprendida; no esperaba que Suzannah fuera a verla.La madre de Aaron todavía llevaba su elegante vestido.Aunque su expresión era serena, sus ojos mostraban que había estado

  • La Novia Gemela Sustituta   191

    El sonido de las bocinas de los taxis amarillos y el bullicio de los peatones se convirtieron en el telón de fondo de aquella desgarradora escena.Rose, con un vestido de novia valorado en decenas de miles de dólares —cuyo dobladillo ahora estaba sucio y arrastrándose por el asfalto—, corría sin aliento detrás de Aaron.—¡Aaron! ¡Detente! ¡Por favor! —gritó Rose, ignorando las miradas sorprendidas de las personas que observaban y grababan la escena.Aaron finalmente se detuvo cerca de un semáforo.No se dio la vuelta. Su espalda se veía rígida y frágil.Rose lo abrazó inmediatamente por detrás, desesperada.—No hagas esto. Podemos volver a entrar, Aaron. Todavía no es demasiado tarde para continuar con la boda —dijo Rose.Lentamente, Aaron soltó los brazos de Rose.Se dio la vuelta y la miró con tristeza.No había ira en sus ojos, solo culpa marcada en su rostro.La tristeza en su mirada atravesó a Rose como una cuchilla.—¿Para qué volveríamos allí, Rose? ¿Para pronunciar votos falso

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