Share

Capítulo 4

Author: Pretty Darlie
last update publish date: 2026-07-22 05:19:03

—Lo siento, joven señora —dijo el jefe de seguridad desde la entrada principal, con un tono firme, aunque no falto de amabilidad—. El joven señor no está aquí. La señora Hunt ha dado instrucciones muy claras: no se le permite entrar.

El corazón de Aria se desplomó.

Se aferró a la reja con fuerza, mientras la desesperación teñía cada una de sus palabras.

—Por favor... solo necesito hablar con él. Aunque sea un minuto. Dígale que Aria está aquí. Dígale que es urgente. Se lo suplico.

El guardia negó lentamente con la cabeza. Su expresión reflejaba cierta compasión.

—De verdad no está aquí. No le mentiría, señora. Por favor... vuelva a casa. No haga esto más difícil para ninguno de los dos.

Aquellas palabras fueron como un golpe directo al pecho.

Aria permaneció inmóvil durante unos segundos, con las lágrimas ardiéndole en los ojos.

Finalmente se dio la vuelta, aferrándose al último vestigio de dignidad que le quedaba.

No iba a derrumbarse delante de ellos.

No allí.

No frente a las mismas personas que siempre la habían despreciado.

Durante más de tres años nunca logró comprender por qué Audrey Hunt insistía en tratarla como a una extraña.

Y ahora parecía que, por fin, había conseguido lo que siempre había querido.

Jayden quería divorciarse de ella.

—Llévame a casa... —susurró al chofer mientras volvía a subir al automóvil.

Las luces de la ciudad pasaban borrosas al otro lado de la ventanilla.

Pero Aria no veía absolutamente nada.

¿Por qué, Jayden?

¿Por qué destruir todo lo que construimos?

Nuestros recuerdos... nuestras promesas...

Se negaba a creer que aquello fuera real.

Algo estaba mal.

Tenía que haber una explicación.

Perdida en aquel torbellino de pensamientos, apenas notó el elegante Rolls-Royce negro que entraba en el estacionamiento del Hotel Hunt.

—¿No es ese el automóvil del jefe? —murmuró el chofer casi para sí mismo.

Aria siguió la dirección de su mirada.

Aquel Rolls-Royce de edición limitada...

Solo existía uno en todo Manhattan.

—¡Deténgase! —exclamó incorporándose de golpe—. ¡Es el auto de Jayden! ¡Dé la vuelta! ¡Ahora!

El conductor obedeció de inmediato.

Los latidos del corazón de Aria retumbaban con tanta fuerza en sus oídos que apenas podía pensar.

El automóvil frenó bruscamente frente a la entrada del hotel.

Ella ni siquiera esperó a que se detuviera por completo.

Abrió la puerta de un tirón y salió corriendo.

El sonido desesperado de sus tacones resonó sobre el brillante piso del vestíbulo.

Entonces lo vio.

El hombre al que había estado buscando.

Estaba entrando al ascensor.

Aria aceleró el paso al ver que las puertas comenzaban a cerrarse.

—¡Jayden! —jadeó.

Metió el pie entre las puertas justo antes de que terminaran de cerrarse.

Entró al ascensor casi sin aliento.

Su corazón parecía romperse... y recomponerse... en un mismo latido desesperado.

Kayden se quedó completamente inmóvil en cuanto ella irrumpió en el ascensor.

Ariana.

Su nombre resonó dentro de él como el eco de un fantasma que había intentado enterrar hacía mucho tiempo.

Tres años.

Tres años en prisión.

Tres años desde que ella lo traicionó.

La mujer que eligió a su hermano.

La mujer a la que él conoció primero.

La única que alguna vez consiguió hacer latir aquel corazón frío...

...antes de destrozarlo por completo.

—Ariana... —susurró con la voz áspera, cargada de emociones que se negaba incluso a reconocer.

Durante un instante interminable fue incapaz de escucharla.

Veía sus labios moverse.

Pero no podía concentrarse en nada más que en su rostro bañado en lágrimas.

En aquellos grandes ojos desesperados que lo miraban como si él fuera su única salvación.

¿Sabe que salí de prisión hace unos días?

¿Vino a disculparse?

¿A explicarme por qué me abandonó para quedarse con él?

Sin embargo, cuando por fin prestó atención a lo que ella estaba diciendo, sus palabras lo golpearon como un balde de agua helada.

—¡Jayden, gracias a Dios por fin te encontré...! —Su voz se quebró, temblando de puro pánico—. Casi me vuelvo loca. Amor... ¿qué significa esto? ¿Los papeles del divorcio? ¿Ya los firmaste? ¿Cómo pudiste hacerme una broma tan cruel... precisamente en nuestro aniversario?

El mundo de Kayden se tambaleó.

Ella lo había confundido.

Creía que él era Jayden.

Estaba destrozándose por unos documentos de divorcio que, al parecer, su hermano le había enviado.

La realidad lo golpeó con una fuerza brutal.

Dolor.

Rabia.

Y una oscura y retorcida satisfacción se mezclaron dentro de su pecho.

Ella no sabía nada del accidente.

No sabía absolutamente nada.

Aquella tarde, Jayden le había dicho que le estaba devolviendo a Aria.

Había hablado de ella como si fuera un objeto barato del que ya se había cansado y quería deshacerse.

En ese momento, Kayden había pensado que Aria se lo merecía.

Pero al verla ahora, completamente destrozada...

...aquello solo alimentó aún más esa satisfacción oscura que comenzaba a crecer dentro de él.

Antes de que pudiera decir una sola palabra, Aria se lanzó a sus brazos.

Se aferró a él con la desesperación de alguien cuyo corazón acababa de hacerse añicos.

El familiar aroma a vainilla y lavanda inundó sus sentidos, despertando recuerdos que había jurado enterrar para siempre.

—Quítame las manos de encima —gruñó con una voz baja y peligrosa—. Desaparece de mi vista antes de que haga algo de lo que pueda arrepentirme.

Pero Aria solo se abrazó con más fuerza, sollozando contra su pecho.

—Jayden... ¿qué te pasa, amor? Háblame, por favor...

En ese instante, el ascensor emitió un sonido al llegar al piso.

Kayden salió sin mirar atrás.

Con una mirada tan fría y amenazante que, por fin, consiguió que Aria lo soltara.

Caminó por el pasillo rumbo a su suite con la mandíbula tan apretada que le dolía.

Aun así...

Escuchó los suaves pasos de Aria siguiéndolo.

Pasó la tarjeta por el lector y abrió la puerta.

Pero antes de que pudiera reaccionar, Aria se coló rápidamente en la habitación.

Se volvió hacia él y le dedicó una pequeña sonrisa.

Frágil.

Temblorosa.

Llena de esperanza.

Una sonrisa que solo consiguió hundir el cuchillo un poco más en su corazón.

—¿Se puede saber qué...?

Ni siquiera le permitió terminar.

Se quitó lentamente el abrigo largo que llevaba puesto.

Debajo apareció un elegante vestido blanco, sin mangas.

Sin duda, el mismo vestido que había elegido para pasar una noche romántica con...

...su hermano.

Kayden permaneció inmóvil junto a la puerta.

Su corazón ardía de rabia.

Cada palabra cariñosa.

Cada mirada.

Cada caricia.

Todo.

Absolutamente todo estaba destinado a Jayden.

Nunca a él.

Jamás.

—Sal de aquí, Ariana —dijo con frialdad—. No pienso repetirlo.

—Esos papeles de divorcio... Sé que no son de verdad. Sé que tú no los enviarías.

Dio un paso hacia él.

—Como quieras.

Kayden ya no tenía paciencia para seguir con aquello.

Estuvo a punto de marcharse y dejarle la suite.

Pero las siguientes palabras de Aria lo detuvieron en seco.

—Por favor... dime que todo esto es una broma de muy mal gusto. Dime que todavía me amas.

—Si llevan mi nombre, ¿cómo podría ser una broma? —respondió con frialdad, luchando por mantener intacta su máscara de indiferencia.

Quería verla romperse.

Quería verla sufrir.

—¡No... no te creo! ¡Deja de jugar conmigo! —Su voz terminó por quebrarse por completo—. ¡Amor!

—Puedes quedarte con la habitación —espetó mientras le daba la espalda—. Solo verte me revuelve el estómago. Pero voy a decirte un secreto...

—Yo no soy Ja...

—¡Por favor, cariño!

Aria volvió a correr hacia él antes de que pudiera terminar la frase.

Lo abrazó por la espalda con fuerza.

Su cuerpo temblaba contra el suyo, cálido y desesperado.

—No me hagas esto. ¿Qué hice mal? Dime qué debo hacer para que cambies de opinión. Haré lo que sea. Por favor... no me dejes. No destruyas lo nuestro...

Sus sollozos llenaron la lujosa suite.

Eran los sollozos de una mujer cuyo mundo entero acababa de derrumbarse.

Y Kayden permaneció completamente inmóvil entre sus brazos.

Con los puños fuertemente cerrados a ambos lados del cuerpo.

Debatiéndose entre el ardiente deseo de vengarse...

...y el peligroso despertar de un sentimiento mucho más complejo.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La Pecaminosa Propuesta de Mi Cuñado   Capítulo 65

    65Al otro lado de la línea, Jayden arrojó furiosamente el teléfono contra la pared, haciendo que la pantalla se agrietara y el aparato se rompiera en varios pedazos.—¡Maldito seas, Kayden! —maldijo.‘¿De qué se sentía tan seguro? Aria es su esposa y nada hará que la deje ir. Si antes pudo arrebatarle a Aria a Kayden, podría hacerlo de nuevo. ¡Aria debía pertenecerle a él!’Había llegado el momento de hacer todo lo necesario para sacar a Kayden de en medio.**Flashback, tres años atrás…**Jayden llevaba un tiempo siguiendo a la novia de apariencia sencilla de su hermano, después de darse cuenta de lo importante que era para Kayden.Desde niño, a Jayden siempre le había gustado ser el centro de atención. Había estudiado en las mejores escuelas, vestido con la mejor ropa, tenido los mejores tutores y estado siempre rodeado de amigos pertenecientes a la élite.Kayden, en cambio, había sido enviado a un internado fuera de la ciudad y apenas veía a su familia. El internado al que asistía

  • La Pecaminosa Propuesta de Mi Cuñado   64

    64Corporación Hunt, 8:00 p. m.…Kayden estaba sentado detrás de su escritorio revisando unos documentos importantes cuando su teléfono comenzó a vibrar. El sonido del teléfono resultaba especialmente estridente mientras se deslizaba por la superficie lisa del escritorio.Kayden detuvo sus movimientos y dirigió la mirada hacia el teléfono. El nombre de Jayden parpadeaba en la pantalla.Un brillo indescriptible cruzó fugazmente sus ojos antes de tomar el teléfono y deslizar el dedo por la pantalla para contestar.—Hola, hermano —la voz emocionada de Jayden llegó desde el otro lado de la línea. Era evidente por su tono que estaba de muy buen humor.—¿Qué quieres? —preguntó Kayden directamente. No estaba de humor para entretener a su hermano.Después de descubrir que los recuerdos de Ariana habían sido manipulados, ya era un milagro que no hubiera ido al hospital para darle una paliza a Jayden.La única razón por la que se había contenido y no había actuado siguiendo sus impulsos era que

  • La Pecaminosa Propuesta de Mi Cuñado   Capítulo 63

    63 La primera vez que Aria confundió a Kayden con Jayden y estuvo con él, creyó que estaba teniendo relaciones con su esposo, así que ni siquiera pensó en protegerse contra un posible embarazo. La verdad era que, durante su primer año de matrimonio, le habían diagnosticado P.O.I., una afección que afectaba sus ovarios y tenía un impacto negativo en la producción de óvulos. Aunque el médico le había asegurado que tomar la medicación con regularidad y mejorar su alimentación le permitirían quedar embarazada con el tiempo, después de estar casada con Jayden durante tres años sin recibir buenas noticias, Aria había terminado por darse por vencida al ver que su menstruación llegaba puntualmente todos los meses durante los últimos tres años. Por eso conocía perfectamente la fecha de su período. Incluso recordaba el día exacto en que había terminado su última menstruación: había sido exactamente ocho días antes de su encuentro con Kayden. ‘¿Y ahora el médico le estaba diciendo que,

  • La Pecaminosa Propuesta de Mi Cuñado   62

    62Filadelfia… Hace unas dos horas…En una zona apartada de la ciudad, donde solo había unas pocas villas y que se encontraba bastante alejada del centro urbano, se alzaba una enorme mansión rodeada por una extensa área boscosa. Varios guardias patrullaban constantemente el perímetro.La atmósfera era inquietantemente tranquila, hasta el punto de hacer que la gente evitara aquel lugar de manera inconsciente, pues transmitía una sensación de terror.En el piso superior, dentro de una habitación tenuemente iluminada, podía distinguirse la silueta difusa de un hombre en medio de la oscuridad. Lo único visible eran las volutas de humo y la punta roja de su cigarro encendido. Estaba de espaldas a la puerta, con la mirada perdida en la oscuridad.Un suave golpeteo en la puerta hizo que el hombre se moviera ligeramente.Después de lo que pareció una eternidad, se apartó lentamente de la oscuridad, dejando al descubierto un rostro cautivador y atractivo.No parecía joven. No, ni mucho menos.

  • La Pecaminosa Propuesta de Mi Cuñado   61

    61—Señor, creo que alguien más también está vigilando a la señora. Vi a algunas personas extrañas siguiéndola, pero logré despistarlas cuando intentaron tenderme una trampa —informó James, y la mandíbula de Jayden se tensó.—¡Kayden, maldito bastardo! ¿Crees que por poner gente alrededor de ella vas a conseguir tenerla? ¡Sigue soñando! —gruñó Jayden.Para él, Kayden era el único capaz de llegar tan lejos por Aria.—No te preocupes. Aun así, deja que nuestros hombres vigilen en secreto todos sus movimientos. Deben mantener la distancia y actuar con discreción —ordenó Jayden.—Lo haré de inmediato, jefe —respondió James antes de disculparse y salir para cumplir su tarea.Ya podía darse cuenta de que su jefe estaba de un humor de perros. Lo mejor sería dejarlo solo.En lugar de tomar un taxi de regreso al hospital, Aria decidió tomar el autobús. Encontró un asiento en la parte trasera, se apoyó contra el respaldo y cerró los ojos, perdiéndose en sus pensamientos.‘¿Qué es la confianza?

  • La Pecaminosa Propuesta de Mi Cuñado   Capítulo 60

    60Aria asomó la cabeza desde entre los brazos de Jordan y lo miró como si fuera un extraterrestre antes de zafarse de su abrazo, incómoda por la manera tan íntima en que la estaba tratando.Sabía que habían sido hermanos muy unidos desde pequeños, pero ahora eran adultos y debía existir cierta distancia entre ellos, antes de que algunas personas malintencionadas pudieran malinterpretarlo.—Jordan, ¿por qué estás actuando tan extraño hoy? —preguntó Aria, y añadió—. Sabes qué, no voy a insistir en el asunto de que hayas abandonado la universidad, pero estoy bien en la familia Hunt. De verdad. Así que, ¿podrías dejar de aconsejarme que me divorcie?—¿Confías en tu esposo? —preguntó Jordan de repente.Aria frunció el ceño.‘¿Qué se supone que debía decir? Ella y Jayden habían pertenecido a mundos diferentes desde el principio, así que era inevitable que hubiera ciertas inseguridades, desconfianza y situaciones complicadas entre ellos, pero intentaba no permitir que esas cosas se interpus

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status