Home / Mafia / La Posesión del Mafioso / CAPÍTULO 199 – LA DECISIÓN

Share

CAPÍTULO 199 – LA DECISIÓN

Author: Joss Austen
last update publish date: 2026-09-29 00:12:45

Narrado por Lyandra

La mesa del comedor estaba puesta como en las grandes ocasiones. Lámparas de cristal reflejaban la luz de las velas, y el perfume de las flores frescas se mezclaba con el aroma de la comida que Clara había preparado con esmero.

Gianluca estaba a mi derecha. Giancarlo a la izquierda. Pablo al lado del Nonno de Gianluca. Y yo, en el centro, sentía el corazón latir más rápido que cuando enfrenté a los hombres del Fantasma.

— Tengo algo que decirles —comencé, la voz firme, pe
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • La Posesión del Mafioso    CAPÍTULO 200 – EL AMOR DECLARADO (FIN)

    Narrado por Lyandra Dos años pasaron. El jardín de la mansión Salvatore estaba florido, como siempre. Los rosales que Giancarlo plantara décadas atrás ahora eran enormes, y los niños adoraban correr entre ellos, riendo, cayendo, levantándose. Giulia, ahora con cuatro años, corría adelante, sus rizos castaños saltando a cada paso. Sostenía la mano de su hermano, Dante, de tres años, que reía sin parar mientras tropezaba con sus propias piernas. Clara los acompañaba de cerca, siempre atenta. Pablo y Giancarlo observaban de lejos, sentados en los bancos de piedra, los ojos empañados de orgullo. — Sono bellissimi —(Son hermosos)—dijo Giancarlo, la voz ronca. — Come la madre —(Como la madre)—completó Pablo. Gianluca me abrazó por detrás. Su pecho caliente, rico, firme contra mi espalda, sus brazos envolviendo mi cintura. — ¿Lista para ser mamá? —preguntó él, con una sonrisa en la voz. — Lista para todo —respondí, riendo. Pero había un frialdad en el estómago. Una ansiedad tonta.

  • La Posesión del Mafioso    CAPÍTULO 199 – LA DECISIÓN

    Narrado por Lyandra La mesa del comedor estaba puesta como en las grandes ocasiones. Lámparas de cristal reflejaban la luz de las velas, y el perfume de las flores frescas se mezclaba con el aroma de la comida que Clara había preparado con esmero. Gianluca estaba a mi derecha. Giancarlo a la izquierda. Pablo al lado del Nonno de Gianluca. Y yo, en el centro, sentía el corazón latir más rápido que cuando enfrenté a los hombres del Fantasma. — Tengo algo que decirles —comencé, la voz firme, pero las manos sudando. Todos me miraron. — ¿Qué pasó? —preguntó Gianluca, preocupado. — Nada malo, amor —respondí, sonriendo—. Algo maravilloso. Respiré hondo. — No voy a huir más. No voy a esconderme más. Voy a enfrentar lo que venga —con las bendiciones del santo patrono de Sicilia. Giancarlo levantó una ceja. Pablo frunció la frente. Gianluca solo esperó. — Quiero hacer una fiesta de boda. De verdad. Con vestido blanco, con invitados, con baile. Como si fueran nuevos votos —pero para no

  • La Posesión del Mafioso    CAPÍTULO 198 – LA SOMBRA EN EL HORIZONTE

    Narrado por Gianluca "Maledizione" —(maldición). El hombre de la Serpiente Dorada estaba allí, o al menos alguien queriendo usar el miedo para intimidarnos. Yo lo vi. Lyandra lo vio. Alex y Luna también. Pero desapareció en la multitud como si estuviera hecho de humo. Hice una señal a Marco. Alex hizo lo mismo con su brazo derecho, Tsurushi. Ambos se acercaron inmediatamente. Pablo y Giancarlo también vinieron. En segundos, mis hombres y los hombres de Alex ya estaban registrando el salón, las salidas y los jardines. Pero el hombre ya había desaparecido. — È inutile —(Es inútil)—dije, frustrado—. Il disgraziato è sparito! (¡El desgraciado desapareció!) Lyandra cogió la copa de Luna —la bebida aún intacta— y me la entregó. — Manda analizzare. Ti prego —(Manda analizar. Por favor). Asentí y entregué la copa a Marco, con órdenes de llevarla inmediatamente a un especialista. Horas después, el informe llegó. Veneno. Un veneno potente, sintético, hecho a base de veneno de serpient

  • La Posesión del Mafioso    CAPÍTULO 197 – EL DERECHO RECONQUISTADO

    Narrado por Lyandra Cinco meses pasaron desde aquel día en el cementerio. Mi pequeña Giulia ahora tenía siete meses —hermosa, gordita, saludable, con mejillas rosadas y ojos ámbar que robaban el corazón de todos los que la veían. Su sonrisa desdentada era la luz de nuestra casa. El Consejo de las Familias se reunió nuevamente. Esta vez, no para juzgar o guerrear. Para reconocer. En el gran salón de la mansión Salvatore, los jefes más poderosos de Sicilia estaban sentados alrededor de la mesa de madera oscura. Gianluca estaba en la cabecera —su lugar por derecho. Yo estaba a su lado derecho. El secretario del Consejo leyó el documento en voz alta, su voz resonando solemne: — Gianluca Salvatore, el Jefe de los Jefes, con su esposa y ahora su Consejera oficial... —hizo una pausa, los ojos recorriendo la sala— ...es nombrada hoy oficialmente la legítima heredera del imperio De Luca. Los jefes murmuraron entre sí, aprobando la decisión. Gianluca se levantó sonriendo y pidió la palabr

  • La Posesión del Mafioso    CAPÍTULO 196 – EL PERDÓN

    Narrado por GianlucaEl cementerio estaba silencioso aquella mañana de otoño. Hojas secas cubrían el suelo, y el viento frío traía consigo el olor de tierra mojada y flores marchitas. Caminaba solo entre las sepulturas, las manos en los bolsillos del abrigo oscuro, el corazón pesado —pero no de tristeza. Pesado de gratitud.Encontré la tumba de Sofia en el lugar de siempre, bajo la sombra de un ciprés antiguo. La lápida simple, solo el nombre y las fechas. Sofia Salvatore. 1988-2008.Me arrodillé y coloqué las flores blancas sobre la piedra fría.— Ciao, sorellina —(Hola, hermanita)—susurré—. Sono passato a trovarti. Come sempre. (Pasé a visitarte. Como siempre.)Me quedé en silencio por un momento, oyendo el viento, los pajaritos a lo lejos.— Ahora soy marido y padre, Sofia. Y estoy seguro de que te habría encantado Lyandra. Y Giulia —tu sobrina. Es hermosa, con los ojos ámbar iguales a los nuestros. Sembra un angelo (Parece un ángel).Sonreí, recordando la carita de mi hija.— Lyan

  • La Posesión del Mafioso    CAPÍTULO 195 – EL PARTO

    Narrado por GianlucaCaminaba como un loco de un lado a otro dentro del hospital. Mi corazón estaba tan acelerado que parecía querer explotar. A cada grito de Lyandra viniendo de la sala de parto, mis piernas amenazaban con ceder.— Porca miseria, ¿cuánto tarda? (Porcaria, ¿cuánto tarda?) —gruñí para nadie.Marco intentaba calmarme. Pablo también. Giancarlo solo reía, sentado en una silla.— Calmati, nipote —(Cálmate, nieto)—dijo el viejo—. Il parto non è una guerra. Non puoi accelerarlo con le minacce. (El parto no es una guerra. No puedes acelerarlo con amenazas.)— Posso tentare —(Puedo intentar)—respondí, ya dirigiéndome hacia la puerta de la sala de parto.La enfermera intentó detenerme.— Signore, usted no puede entrar...La miré. Solo la miré. Ella palideció.— O entro ahora, o se arrepentirá después. La elección es suya —hablé, la voz baja, mortal.Ella dudó. Después abrió la puerta.— Cinque minuti —(Cinco minutos)—susurró—. Solo cinco.Entré.Lyandra estaba allí, sudada, exh

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status