Compartilhar

CAPÍTULO 4

Autor: Reynan
last update Data de publicação: 2026-08-28 15:03:48

Levanté lentamente la cabeza y aparté de mi rostro mi desordenado cabello negro.

Frente a mí estaba Julius, mi padre biológico, el hombre que nunca me había considerado más que una basura dentro de aquella casa.

Su rostro estaba rojo de furia y respiraba agitadamente, consumido por una rabia que parecía a punto de estallar.

Detrás de él, Victoria estaba de pie junto a su madre. Ambas me observaban con una sonrisa de satisfacción cuidadosamente escondida detrás de sus fingidas expresiones de víctimas.

—¡Niña insolente! —rugió mi padre—. ¿¡Cómo te atreves a causar problemas en la academia?! ¡Victoria acaba de llegar a casa llorando porque la humillaste delante de Su Alteza Kael!

No respondí.

Mi expresión permaneció fría como el hielo mientras miraba directamente a los ojos del hombre que se suponía debía protegerme.

No había ni una sola lágrima ni rastro de miedo en mi rostro.

—¡¿Cómo te atreves a mirarme así?! —bramó.

Mi falta de reacción parecía alimentar todavía más su ira.

Julius dio un paso hacia mí y me agarró del cuello del suéter, obligándome a ponerme de pie y enfrentarme a él.

—¡Tú misma tendiste una trampa a tu propia hermana para llamar la atención! ¿¡Intentaste avergonzar a esta familia seduciendo a Su Alteza Kael?! —gritó directamente frente a mi rostro.

Su agarre sobre mi ropa se hizo todavía más fuerte, casi estrangulándome.

—¡Desvergonzada! ¡Aprende cuál es tu lugar, Iris! ¡Solo eres una híbrida de sangre humana y de hombre lobo! ¡¿Cómo te atreves a seducir al príncipe heredero?!

Julius arrojó mi cuerpo nuevamente al suelo con brutalidad.

Después se dio la vuelta y tomó un látigo de cuero para montar, el mismo que solía utilizar para «disciplinarme».

Los ojos dorados de Kael.

El colgante de mi madre, retenido como rehén.

Y ahora, la punta del látigo que estaba a punto de desgarrar mi piel.

Aquella noche, todo parecía conducir directamente al borde de un precipicio.

Julius levantó el látigo por encima de su cabeza, preparándose para descargarlo sobre mí, que todavía yacía indefensa en el suelo.

—Esta noche me aseguraré de que recuerdes cuál es tu verdadero lugar en esta casa.

***

Arrastré los pies hasta mi habitación.

Sentía que ya no me quedaban fuerzas para mantenerme en pie.

Todo me dolía.

Estaba agotada.

Odiaba aquella vida.

Odiaba vivir así.

¿Por qué?

No pude hacer otra cosa que llorar en silencio.

Hundí el rostro en la almohada y la abracé con fuerza sobre la cama.

Había soportado aquel sufrimiento durante años, desde que mi madre murió.

Aunque no hiciera nada.

Aunque me limitara a permanecer en el rincón más oscuro de aquella casa.

Siempre terminaban culpándome de cosas que ni siquiera había hecho.

***

Llamé a la puerta del lugar al que había ido el día anterior.

La habitación con el emblema de un lobo dorado en la puerta.

La habitación privada de Su Alteza el príncipe heredero y sus amigos.

¡Toc, toc, toc!

—¡Ya voy...! ¿Por qué eres tan impaciente? —se escuchó una voz gruñona desde el interior antes de que la puerta finalmente se abriera.

Otro hombre apareció al otro lado.

Lo conocía.

Era Dimitri, uno de los miembros del equipo de hockey que siempre estaba junto a Kael.

Pero no estaba solo.

Dentro de la habitación pude ver a Theo e Ian sentados tranquilamente.

Los tres eran hombres lobo pertenecientes a clanes nobles de sangre pura y amigos íntimos de Kael.

Cuando la puerta se abrió por completo, los tres dirigieron inmediatamente la mirada hacia mí, observándome con evidente desprecio.

—¿Quién eres? —preguntó Dimitri, rompiendo el silencio y sacándome de mi momentáneo desconcierto.

—Quiero ver a Su Alteza Kael.

Lo miré sin mostrar la menor duda ni temor.

—¿Qué? ¿Quieres entregarle una carta de amor y pedirle una foto a nuestro capitán? Lárgate. No conseguirás nada aquí —me echó Dimitri, claramente menospreciándome.

—No me interesan ese tipo de cosas. Y mucho menos porque se trate de Su Alteza Kael. He venido a recuperar algo que me pertenece.

Odiaba perder el tiempo con rodeos, así que fui directa al asunto.

—Vaya, incluso te atreves a decir algo que insulta a la familia real.

La voz de Kael surgió desde detrás de Dimitri.

Solo lo miré fijamente.

No me sentí provocada ni intimidada por su habitual sarcasmo.

—Está bien. Ven conmigo.

Kael pasó junto a mí y comenzó a caminar, alejándose de aquel lugar.

Sin despedirme, lo seguí inmediatamente, dejando atrás a los otros tres, que parecían completamente sorprendidos.

Las expresiones de desprecio en sus rostros se transformaron en confusión y profundo asombro.

No podían creer que Kael, el príncipe heredero Alpha, el hombre al que todos veneraban, pudiera tener algún tipo de relación o siquiera tratar personalmente con una humilde chica híbrida como yo.

Sí.

Y no me importaba.

Ahora solo necesitaba recuperar el colgante y alejarme lo máximo posible del hombre insoportable que caminaba delante de mí.

Entramos en la pista de hockey, que estaba completamente vacía.

No había nadie allí.

Kael se detuvo y se volvió hacia mí con aquella mirada penetrante.

—Devuélveme mi objeto.

Sin rodeos, fui directamente al asunto.

—No quiero —respondió con tranquilidad—. Este objeto es sospechoso. Tengo que conservarlo. Después de todo, soy el presidente del consejo estudiantil de esta academia.

—¿Sospechoso? ¿Qué quieres decir?

Lo miré con creciente irritación.

—Ni siquiera pareces tenerme miedo o sentirte amenazada por mí. Eres una híbrida realmente peculiar. Normalmente, todos los que están en esta academia sienten miedo y respeto hacia mí. Pero tú... tú eres demasiado sospechosa.

—Escucha, Su Alteza Kael. Ese objeto es mío. Así que, por favor, devuélvemelo ahora mismo. No tienes que preocuparte de que vaya a causarte problemas. Una vez que me lo devuelvas, jamás volveré a aparecer delante de ti.

Intentaba contener mi irritación mientras hablaba.

—¿Por qué deseas tanto este objeto? —preguntó, prolongando deliberadamente la conversación—. ¿Es un regalo de alguien especial para ti?

Aquel hombre era realmente insoportable.

—Eso no es asunto suyo. Por favor, devuélvame mi colgante.

—Ya te lo he dicho. Necesito una garantía para poder seguir vigilándote.

Aquella respuesta consiguió llevar mi frustración al límite.

Sentí que la rabia estaba a punto de explotar dentro de mí.

—¿Esto te resulta divertido?

Vi cómo sus ojos mostraban una leve sorpresa al escuchar mis palabras.

—¿Te gusta jugar conmigo y provocarme de esta manera? ¿Te gusta tanto ver cómo alguien de un estatus inferior es humillado y oprimido?

Maldita sea.

Ya no podía contener las lágrimas.

Me sentía completamente frustrada y furiosa.

Aparté rápidamente el rostro, haciendo todo lo posible por ocultar la pequeña lágrima que había conseguido escapar y deslizarse por mi mejilla.

Odiaba demostrar que todavía era débil, aunque hubiera intentado contenerlo con todas mis fuerzas.

La pista de hockey, completamente vacía, quedó sumida de repente en un silencio absoluto.

El aire, que hasta hacía unos segundos era simplemente frío, parecía haberse congelado.

Kael no respondió de inmediato.

El brillo divertido que normalmente danzaba en sus ojos dorados se apagó por completo.

La sonrisa sarcástica que tanto odiaba desapareció.

En su lugar quedó una expresión neutra, difícil de interpretar.

El hombre bajó lentamente los brazos y caminó hacia mí.

—Nunca he considerado la humillación o el abuso algo divertido, señorita —dijo Kael.

Su voz ya no tenía aquel tono burlón.

Ahora sonaba grave, baja y fría.

Se detuvo exactamente a dos pasos de mí.

Sus ojos dorados descendieron y recorrieron mi postura rígida, ligeramente encorvada debido al dolor que sentía en las heridas de mi espalda.

—Tampoco estoy jugando contigo —continuó.

Metió una mano en el bolsillo de sus pantalones.

Cuando volvió a sacarla, una cadena de plata con un colgante en forma de rosa marchita brilló bajo la luz de las lámparas del corredor exterior de la pista.

Mi corazón dio un vuelco.

Instintivamente extendí la mano para arrebatárselo.

Pero, con una rapidez extraordinaria, Kael cerró el puño alrededor del colgante.

Lo miré con dureza.

—Te lo devolveré —interrumpió Kael rápidamente, mirándome directamente desde su imponente altura—. Pero con una condición.

Apreté los puños y lo observé con furia.

—¿Qué condición ahora? ¡Ya te dije que no volveré a aparecer delante de ti!

Kael inclinó ligeramente el cuerpo hacia mí.

Su aroma masculino volvió a envolver mis sentidos.

—Vas a seguir apareciendo delante de mí, señorita.

Su voz adquirió un tono firme.

—A partir de mañana, serás la asistente personal del presidente del consejo estudiantil de esta academia.

Me quedé completamente paralizada.

Sentí que el aire se atascaba en mi garganta.

Ser su asistente personal era prácticamente poner mi cuello bajo el cuchillo de cientos de admiradoras.

***

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • La Princesa Loba Ilegítima   Capítulo 63

    Esa mañana, la luz del sol se filtró suavemente a través de la ventana de la habitación de Iris, despertándola de un sueño mucho más profundo que el de las noches anteriores. Parpadeó varias veces, confundida por un instante al ver el techo desconocido sobre ella, antes de que los recuerdos de la noche anterior regresaran lentamente a su mente: su conversación con Kael y aquellas palabras tan profundas y sinceras.Iris se incorporó de golpe en la cama, con el corazón latiéndole a toda prisa lleno de angustia. Recordó que, la noche anterior, Kael se había marchado para rescatar a la familia de Damon.Bajó presurosa de la cama y se puso una bata ligera antes de apresurarse hacia la puerta. Sin embargo, justo cuando su mano rozaba el picaporte, la puerta se abrió desde fuera y Myra apareció en el umbral con una bandeja de desayuno.—Señorita, ya se ha despertado —Myra sonrió con amabilidad—. Justo me disponía a llamar a la puerta.—Myra —la interrumpió Iris con rapidez—, ¿sabes algo sobr

  • La Princesa Loba Ilegítima   Capítulo 62

    Iris asintió levemente y una pequeña sonrisa volvió a dibujarse en su rostro. Sin embargo, antes de que el cómodo silencio se prolongara más, su estómago rugió ruidosamente, rompiendo la atmósfera romántica que acababa de crearse.El rostro de Iris se puso rojo como un tomate, mucho más rojo que antes. Se cubrió rápidamente el estómago con ambas manos, como si con eso pudiera ahogar aquel sonido tan vergonzoso.Kael soltó una carcajada, incapaz de contenerse al ver la reacción tan presa del pánico de Iris. —Vaya, parece que nuestra protagonista necesita cenar antes de que continuemos con este drama.—Cállate —gruñó Iris, poniéndose aún más roja y escondiendo el rostro tras sus manos—. Esto es verdaderamente vergonzoso.—¿Por qué te avergüenzas? Es algo humano —Kael seguía riendo entre dientes, con los ojos brillándole de diversión—. Además, yo tampoco he comido nada desde esta tarde. He estado demasiado ocupado con Damon y todo ese asunto.Iris levantó la vista, frunciendo el ceño con

  • La Princesa Loba Ilegítima   Capítulo 61

    Kael se giró hacia el escritorio, tomó una hoja de papel en blanco y una pluma. —De acuerdo, muéstrame dónde está ese sótano del que hablas.Iris se acercó a la mesa, se sentó en la silla que Theo le ofreció y comenzó a dibujar con una mano que temblaba ligeramente por tener que recordar cada rincón de esa casa llena de traumas para ella.—El sótano está aquí —dijo Iris, señalando el esquema rústico que empezaba a tomar forma—. Está oculto detrás de unos estantes de vino viejos que rara vez se tocaban. La entrada está en el suelo, cubierta por una alfombra gruesa. La descubrí por accidente cuando era niña, antes de que me prohibieran terminantemente acercarme a esa zona.Dimitri se inclinó hacia adelante, estudiando el mapa con atención. —¿Hay guardias por esa zona?—Por lo general hay uno o dos guardias en la entrada del sótano principal —respondió Iris, haciendo memoria con cuidado—. Pero la bodega en sí casi nunca está vigilada porque la consideran insignificante. Por eso estoy seg

  • La Princesa Loba Ilegítima   Capítulo 60

    Esa mañana, el sol apenas despuntaba cuando Theo regresó al castillo, con el rostro fatigado y los ojos enrojecidos tras haber pasado la noche en blanco. Se dirigió de inmediato al despacho de Kael.—Su Alteza —dijo Theo tras llamar a la puerta entreabierta, con la voz ronca por el cansancio.Kael, que desde el amanecer estudiaba mapas y notas de la investigación en su escritorio, levantó la mirada rápidamente. —Theo. ¿Qué averiguaron?Theo entró, cerró la puerta tras de sí y se dejó caer en la silla frente a Kael, exhausto después de examinar meticulosamente la residencia de Damon y sus alrededores.—La carta no está allí, Su Alteza —informó Theo—. Registramos cada rincón durante toda la noche, no solo el dormitorio. Inspeccionamos la cocina, el almacén e incluso los establos. No hay rastro de ella.Kael apretó los puños sobre la mesa, con la mandíbula tensa. —¿Ninguna pista en absoluto?—Ninguna, salvo el testimonio de Damon —admitió Theo con pesar.—¿Y la familia de Damon? ¿Ha logr

  • La Princesa Loba Ilegítima   Capítulo 59

    Kael avanzaba por el pasillo del castillo, ahora más silencioso. Aunque caminaba con rapidez, su mente seguía fija en lo que Damon le había revelado: la familia retenida como rehén, la hija enferma y la gravedad de las amenazas. Antes de llegar a la habitación de Iris, procuró recomponer el rostro para evitar transmitirle su inquietud.Al llamar a la puerta, Iris le abrió con una sonrisa que alivió parte de su tensión. Notando su semblante cansado, ella le preguntó de inmediato sobre Damon y si este había hablado. Kael entró y se acomodó cerca de la ventana. Le dio la buena noticia: Cassandra era inocente y solo había sido utilizada como chivo expiatorio.Iris suspiró aliviada; aunque Cassandra no le agradaba, tampoco la creía capaz de llegar a tal extremo. Kael le explicó que, si bien la joven había sido liberada de los cargos, la investigación continuaba para dar con el verdadero culpable. No obstante, Iris percibió que él guardaba silencio sobre algo importante y lo cuestionó direc

  • La Princesa Loba Ilegítima   Capítulo 58

    Damon tragó saliva. Sus ojos se desviaron hacia la puerta, como si buscara un resquicio para escapar, aunque sabía que era imposible. Las manos, atadas a la espalda, ya estaban enrojecidas por la fricción de la cuerda.—Ya les he dicho todo —dijo Damon con voz ronca—. Cassandra me lo ordenó. Ella me pagó. Ella fue quien...—No repitas esa mentira —lo interrumpió Dimitri con calma. Apoyó la espalda en la silla, adoptando una postura como si estuviera conversando tranquilamente con un viejo amigo—. Ya hemos revisado los registros de entrada y salida de la academia. Cassandra nunca salió de las instalaciones sin escolta. Tampoco tenía acceso a ese acantilado. Y lo que es más importante, la expresión de su rostro durante el interrogatorio de esta mañana definitivamente no era la de una culpable.Damon guardó silencio. El sudor le resbalaba cada vez más rápido por las sienes.Dimitri se inclinó ligeramente hacia adelante. Su voz se volvió aún más baja, casi como un susurro.—¿Sabes qué es

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status