LOGIN—¿Tío? —Alpha Maleek soltó una carcajada histérica, apretando aún más su látigo—. ¿Cuándo diablos me convertí en tu tío, señorita Weston? No solo estás ardiente y sexy, sino que pareces una excelente comediante, ¿no?Lo miré con total asombro. Cuando digo que Alpha Maleek solía ser amigo de mi padre, me refiero a que era su amigo cercano. Literalmente comían y bebían juntos. Me vio crecer hasta convertirme en mujer.—Tío Maleek, ¿cómo pudiste hacerme esto? Me viste crecer, tío. —Ni siquiera supe en qué momento rompí a llorar.En lugar de sentirse mal, se rió aún con más fuerza.—¿Qué sentido tiene lo que dices? No solo te vi crecer, te deseaba, pero no pude tenerte por culpa de tu egoísta padre. Bueno, parece que la Diosa de la Luna está de mi lado.—Tú... —Las lágrimas no me permitieron terminar la frase.Él chasqueó los dedos, y los hombres que estaban detrás de mí corrieron a agarrarme.—¡Suéltenme! Por favor, quítenme las manos de encima —supliqué. Ya tenía los ojos hinchados de t
En el momento en que entré al gran salón, pude sentir sus miradas sobre mí. Sus ojos literalmente me devoraban. Si las miradas pudieran quitar la ropa, ya estaría completamente desnuda.Los rostros de los Alfas de distintas manadas se iluminaban con sonrisas de satisfacción al verme de pie frente a ellos.—¿No es la hija del Alfa Dane? Su preciada hija, ¿verdad?—¡Pobre Dane! ¿Quién sabe cómo se sentirá en el infierno al vernos follar a su hija hasta el cansancio?Las risas resonaron en el aire mientras seguían señalándome con el dedo. A estas alturas, todos ansiaban mi cuerpo con lujuria.De hecho, no me sorprende que todos se mueran por devorarme. Mi padre hizo lo mismo muchas veces con lobas jóvenes e inocentes. Las Lunas de la mayoría de ellos habían sido víctimas, y no veían la hora de vengarse.Mi mirada fue directo a la entrada cuando el Alfa Kyle entró acompañado de algunos guardaespaldas. Se veía sumamente apuesto con la elegante indumentaria que llevaba puesta. Todo en su at
—Creo que definitivamente algo anda mal. Sé que Kyle odia a Rachel por lo que su padre le hizo a nuestra manada, pero una parte de mí piensa que siente algo por ella —Imelda no dejaba de caminar de un lado a otro con preocupación.Su madre, la señora Pauline, sonrió fríamente con las piernas cruzadas. La sola expresión de su rostro denotaba malicia y planes perversos. Evidentemente, no le preocupaba en absoluto la inquietud de su hija.—Imelda, ¿acaso olvidaste el dicho de que un león no puede engendrar un ratón? Tu muestra de desesperación y pánico me hace dudar de si realmente eres hija de tu madre. ¿Por qué te asusta tanto que esa miserable esclava te robe al Alfa? Logré que obtuvieras la marca que toda chica desea, y me aseguraré de que también obtengas el título de Luna —presumió su madre con orgullo.Imelda, aún preocupada, se sentó al lado de su madre y le tomó la muñeca.—Mamá, ¿olvidas que Kyle es el Alfa? ¿Y si percibe que no soy su verdadera Luna o que mi marca es falsa y..
Rhoda permanecía de pie fuera de la habitación, observando a su hija adolescente, que se reía histéricamente en el interior. Acababan de traerla de vuelta a la casa del pack, ya que no había mostrado ninguna mejoría en casa de Grandma Agatha.—Anna, hija mía. ¿Cuándo terminará esta agonía? No mereces nada de esto, hija mía —murmuró entre lágrimas antes de alejarse.Le informaron de que el Alpha la había mandado llamar a sus aposentos, así que se dirigió directamente hacia allí.Al entrar, vio a Alpha Kyle, que parecía profundamente triste. Él sabía lo que le había sucedido a Annabelle y que su estado no mejoraba. Sentía una profunda tristeza por aquella joven viuda, que había perdido a su esposo y a su única hija por culpa de Alpha Dane, mi padre.—¿Cómo está Anna? —fue lo primero que preguntó en cuanto Rhoda entró en sus oscuros aposentos.Rhoda aspiró con fuerza por la nariz e intentó sonreír. Sin embargo, las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas mientras se esforzaba p
—Ella… ella no está mejorando nada, abuela —Rhoda rompió en llanto tras cerrar con llave la puerta donde la chica, sumida en la locura, se encontraba riendo y hablando sola.La abuela Agatha sacudió la cabeza con resignación y respondió:—Lo siento, Rhoda. Su estado parece haber empeorado. Ya no sé qué más hacer para ayudarla.—Abuela, por favor, no puede darse por vencida con mi hija. Es la única hija que tengo, no seré capaz de perdonarme el verla así —continuó sollozando Rhoda.La anciana la miró con lástima. Le dio unas palmaditas en el hombro a Rhoda y continuó:—Ojalá pudiera hacer más por ayudarte, pero Anna no está mejorando. Al contrario, se ha puesto peor. Se ha vuelto más agresiva.—Le prometí a mi difunto esposo que haría todo lo necesario para curar a nuestra hija. Abuela, ¿de verdad no hay nada más que pueda hacer para salvar a Anna? —preguntó Rhoda, rompiendo en un llanto desgarrador al escuchar a su hija adolescente reír histericamente desde la habitación donde permane
—¡Bravo! —escuché la voz de Imelda. Aplaudía con burla mientras entraba en la habitación donde yo estaba tumbada en la cama, temblando de frío.La ignoré y volví el rostro hacia otro lado, pero ella se inclinó sobre mí y me agarró de la mano. Me apretó con tanta fuerza que hice una mueca de dolor mientras intentaba liberarme de su agarre.—¿Qué se siente al ser despreciada por el Alpha? Y pensar que antes sentías algo por Kyle. ¡Pobre de ti! Estoy segura de que ya te has dado cuenta de cuánto te odia Kyle. Cuanto antes dejes de soñar con escapar de este lugar, mejor será para ti —dijo entre dientes, con evidente desprecio.—¿Qué más quieres de mí, Imelda? ¿Acaso no has conseguido ya que te reconozcan como Luna de Silver Crust Pack? ¿Por qué no puedes dejarme en paz? —conseguí decir mientras me aferraba con fuerza a la manta.Se incorporó y soltó una carcajada maliciosa.—Sí, conseguí lo que quería. Pero hay algo que realmente deseo y que todavía no he conseguido: verte desaparecer par







