Share

Capítulo 3

Author: Sra De Taker
last update publish date: 2022-09-15 10:02:23

Nunca entendí o entenderé por qué soy así con ella. Sinceramente hablando, me desconozco. Soy un tipo normal, agradable, buen amigo y un sujeto trabajador y muchas veces mis amigas, bueno, la señora Larissa, dijo que era un buen partido.

Le creo la mayor parte del tiempo...

Perdí a mi ahijado en un abrir y cerrar de ojos. La vida no me ha sonreído como yo quisiera desde esa vez y me siento el asesino más miserable del mundo. Por eso he venido viviendo mi existencia como puedo y dejando que todo pase y no me afecte. Camelia fue un bonus para estar un poco alejado de mi desgracia. De verdad que la quiero muchísimo, pero no de la manera que ella quisiera y sí, se lo dije o tal vez con mis acciones se lo hice entender, pero ella simplemente no lo acepta.

Con ella también he hecho las cosas mal.

No debí confundirla, no debí darle falsas esperanzas mientras ella iba creciendo y estoy muy seguro de que tenía que alejarme, pero mi ser egoísta que creía amarla, no se pudo ir. Tampoco planeé sentir esto por Alena y me siento culpable de lo que me pasa por esa loca princesa.

Suspirando la veo por el retrovisor, su ceño está fruncido mientras ve alguna noticia en su tablet. Venimos de un albergue, aunque desconozco realmente la salida de ella de Grecia, sus deberes como princesa continúan.

Debo de dejar de verla de esta manera... más que todo porque ella no me ve como yo lo hago.

—Estoy agotada... —la escucho murmurar, la vuelvo a ver fugazmente e ignorando lo que dijo, continúo conduciendo—. ¿Puedes detenerte en esa colina, Bastian?

Asiento, dejo pasar algunos autos y me detengo en el lugar donde ella me ha dicho. Por supuesto que Alena no lo sabe, pero este sitio es exclusivo para los enamorados y que vean caer el atardecer o el cielo estrellado.

Jodida vida.

—Verificaré el sitio y después puedes salir —me bajo del auto y antes de poder hacer mi trabajo, ella estaba cerrando la puerta de su lado—. Claro, porque tú me obedeces y siempre puedes esperar a que yo te diga algo...

—¿Estás enojado conmigo? —alza una ceja y se acerca hacia mí—. Te ves bastante amargado. La tarde está preciosa y a ti te dio por tener esa mala cara —suspira—. Supongo que no puedes mantener mi ritmo de mi vida.

Sonrío.

—Créeme, he tenido un ritmo de vida bastante divertido en mi juventud —ella busca donde sentarse—. Solo puedo ofrecerte que te sientes en el caliente capo que tenemos.

—¿Qué hiciste para tener una juventud divertida y una vejez amargada? —con la palma de la mano, toca el capo y hace una pequeña mueca de dolor—. Me quedaré de pie...

Su murmuro me hace volver a sonreír.

—Vivir, Alena —me mira con diversión—. Bueno, honestamente eso es lo que intento.

—¿Cuántas personas estuviste custodiando todo este tiempo? —pregunta, cruzándose de brazos.

—No sé... mucha gente —me siento en el capó, tampoco es que esté tan caliente—. Solamente voy agregando nombres al currículum después de cada trabajo realizado.

—¿Por qué decidiste ser mi amigo con derecho? —trago grueso después de verla—. ¿Eres mi custodio o mi guardián?

Excelente pregunta, mi estimada jefa. Con gusto la respondo con total sinceridad. Soy su amigo con derecho porque soy el rey de los imbéciles y prefiero ser tu guardián.

—Hay preguntas que no tienen respuestas —alza una ceja—, pero en mi caso si tengo respuestas a tu pregunta.

—Entonces... —mueve sus manos para que hable.

—Soy tu amigo con derechos porque soy hombre y tengo necesidades —su rostro perdió todo brillo y su mirada pasó a una de completa decepción—, y prefiero ser tu guardián, es más íntimo.

—No tendremos sexo por un tiempo, ya que tengo mucho trabajo que hacer, pero cuando te diga que lo hagamos, dejas todo por mí y listo —su suave voz estaba temblorosa.

Soy un puto y un imbécil.

—Claro... —ella deja de verme—. Igualmente, eres mi jefa y debo dejar todo por ti.

—A tu novia no... —murmura, pero la logro oír—. Definitivamente eres muy profesional. Desearía por un momento que fueras más humano y no me vieras de esa manera.

—Jamás podré verte de otra manera —presiona sus labios—. Eres mi jefa y para completar, una princesa.

—¿Entonces conmigo todo es por obediencia? —asiento, ella camina hacia el auto y me hace señas para que le abra la puerta—. Entonces yo soy todo y tú no vales nada.

Trago grueso.

—Sí, princesa Alena. Aunque no lo creas, tú vales mucho más que cualquier persona en este mundo —le digo sinceramente cuando estoy frente a ella.

—Bésame —alzo las cejas—. Bésame, Bastian. Tú mismo acabas de decir que dejarías todo por mí porqué soy tu jefa y soy princesa. Entonces, bésame y es una orden.

¿También vas a dañar la vida de Alena?

Pongo mi mano en su mejilla y la atraigo hacia mí, posando mis labios en los de ella. No sé si fue su respiración o la mía la que se detuvo al sentir sus suaves labios. Empiezo a besarla pausada y tiernamente, ella por unos instantes se queda sin hacer nada y por esa razón mordí levemente su labio inferior, para que abriera un poco su boca y me correspondiera el beso.

Y entendí que esos labios serían mi perdición para siempre.

La atraje hacia mí y me di cuenta de que cabía perfectamente entre mis brazos. Era tan perfecta y olía tan bien, que me sentía hipnotizado. Mientras la besaba acariciaba su mejilla y ella respondía, acariciando mi escaso cabello, un suspiro por su parte me hizo caer en cuenta que estábamos en medio de la nada, pero ella siendo princesa, ese silencio tan sepulcral, podría traerle graves problemas.

—No podemos hacer esto en lugares así —su voz era ronca y adorable—. Podrían descubrirnos y te traería muchos problemas.

Me alejo de ella sin decir una palabra, pero sabía que lo que decía, era muy cierto y extremadamente arriesgado.

Vales la pena, Alena.

Vale la pena correr el riesgo por ti.

[…]

Habíamos llegado al departamento donde ella se estaba quedando y como siempre, antes de entrar, inspecciono que todo esté en orden. Ella claramente había cerrado la puerta y se encontraba sentada en el sofá, quitándose unas botas.

—¿Qué te cuesta esperar a que yo haga mi trabajo? —pregunto molesto—. Necesito saber que todo está bien para que tú puedas salir o entrar en algún sitio.

—Eres lento —suspiro exasperado—. Solo es mi casa y esta mañana he cerrado todo correctamente. Aquí no hay peligro de nada.

—No lo sé, Alena y mi trabajo es descubrir y saber que todo está en orden —la miro con molestia, ella simplemente me ve como si esto fuera un chiste—. Haz lo que te dé la gana. Te vale verga lo que yo te diga.

—A mí no me hablas así, Bastian —se levanta del sofá—. ¿Quién te crees que eres? Soy tu jefa y me obedeces. También merezco respeto y sí, me vale verga tu trabajo. Es mi casa y estoy completamente segura. Es el edificio donde todo el mundo es custodiado. No eres más que mi perro guardián con quien tengo sexo casual.

Y sí, señores. Tremenda jugada, las palabras más hirientes se las llevó ella.

—Entonces mi trabajo por hoy ya terminó —la miro con frialdad—. A menos que quieras sexo y me quite el papel de guardián, para ponerme el traje de puto.

—Tú aceptaste esto —me golpea con el índice cuando se para frente a mí—. Ahora no te la des de hombre honrado y ofendido. Sabías en lo que te metías porque yo no te obligué.

Me río seco.

—Entonces que siga así, princesa —me alejo—. Me iré a mi casa. Cuando quieras sexo me avisas porque como sabes, puedo dejar todo por ti para complacer las órdenes de mi jefa, pero puedo estar un poco lejos y seria problemático para mi intachable obediencia.

—Vete a la m****a, Bastian.

—Como usted ordene, princesa Alena.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La Princesa y su Guardián   Epílogo

    Me giro como poseída y mis ojos se abren ante el hombre parado frente a mí. Me intento alejar, pero las barandas que hay en el pequeño balcón, me lo impiden. Mi respiración se acelera y llevo mis manos a mi boca cuando empiezo a llorar.—No puede ser… —empiezo a murmurar—, no puede ser cierto —sigo murmurando. Me tambaleo y caigo al suelo.Está vivo. Él se acerca para ponerme su abrigo.—Eres un insensible. Te odio con toda mi alma —me levanta del suelo, él se empieza a reír—. Te esperé por tanto tiempo. Eres un ser humano horrible. Te creí muerto en acción, pero mírate, estabas haciendo tu vida sin mí y viviendo feliz —lo señalo mientras sigo llorando.—Te ha encantado la sorpresa —afirma, como extrañaba esa tonta sonrisa—. No me parece que no te hayan hecho una fiesta de coronación. Debías celebrar tu corona y celebrar mi regreso a casa. Te prometí volver al caer la noche.—¿Estás hablando en serio? —asiente burlón—. Muérete y ve a hacer no sé qué cosas con personas extrañas —me qu

  • La Princesa y su Guardián   Capítulo Final

    Palacio Real de Trastuenguer.Wellington-Nueva Zelanda.Cuatro meses después…Cuatro largos meses han pasado desde que vi la cara de Bastian. Cuatro eternos meses donde mi corazón añora y extraña cada día más a mi guardaespaldas. Cuatro meses donde mis días pasan lentos y solo miro la puerta del lugar donde me encuentre, para ver si él entra, con su aspecto serio y ganas de sacarme de mis casillas con su profesionalismo.Por más que busqué y contraté a los mejores investigadores, no hay rastro de él o Kyle. No hay nada, es como si ellos nunca hubieran existido. El asunto con mi hermano ha ido mejorando. Aunque las cosas con mi padre no tienen ningún tipo de arreglo. El mes pasado asistí a la toma de posesión de Egan. Ahora es el rey de Grecia y actúa como tal. Su primera orden fue prohibirle a mi padre ejercer algún tipo de poder sobre nosotros y contar la verdad de nuestros salvadores. También, permitirme ser liberada de la monarquía griega.Al renunciar al título de princesa de Gre

  • La Princesa y su Guardián   Capítulo 33

    La vida cambia en un abrir y cerrar de ojos.Media hora después…Princesa Alena.El tiempo había pasado muy rápido para mí, mis ojos ardían por el olor que desprendía el gas lacrimógeno. Bastian estuvo conmigo a mi lado sin dejarme ni un minuto, pero sabía que todo acabaría en cuestión de segundos. Unas personas entraron a la habitación y debíamos desaparecer de aquí. En el camino encontramos a varios heridos, pero nada grave, según Bastian y Kyle. Sentía mi corazón latir fuertemente, al mirar a varios de los guardias de Egan. Tenía miedo de encontrarme a mi hermano herido. Tenía tanto miedo de que mi hermano simplemente desapareciera en un respiro. No quería que nada malo le pasara. La casa era la primera vez que la veía, pero parecía un lugar que en cualquier momento nos tragaría.Lo sabía… algo nos pasaría.—Joder, Kyle, ¿en dónde estás herido? ¿En dónde está el resto de ustedes? —Bastian miró a su amigo, tensando la mandíbula.¿Cuándo pasó eso? Miro a mi alrededor y me doy cuen

  • La Princesa y su Guardián   Capítulo 32

    Quisiera que todo esto doliera menos. Princesa Alena.Con ayuda de Bastian, entramos a la habitación que Camelia les indicó. No esperaba un lugar cálido o algo que hiciera sentir más cómoda a mi prima.Yo estaría bien, igualmente Bastian y yo siempre nos cuidamos. Con las cosas tan difíciles con mi padre siendo rey, no la tendría sencilla.Con esos ojos que me derriten el corazón, Bastian me mira avergonzado cuando señala el suelo. Dirijo mi atención a donde él señalaba, y sonrío al ver que esa sería mi cama ahora mismo.—No es lo que acostumbras, pero es todo lo que tenemos. Buscaré unas mantas para que no pases frío —con mucho cuidado me ayuda a sentarme en el suelo—. Perdóname por hacerte pasar todo esto... Camelia es... Ni siquiera puedo decirte que piensa ella.Asiento mientras veo a Kyle hablándole al vientre de mi prima. Sonrío involuntariamente con nostalgia.Por lo menos ella está más cómoda en la cama.—Yo quería muchas cosas contigo, Alena —volteo a ver al hombre que amo,

  • La Princesa y su Guardián   Capítulo 31

    Quisiera regresar el tiempo y empezar de nuevo...Princesa Alena.Recordé que mi vida no había sido mala, tuve mis altos y bajos, pero mi vida, como tal, no fue mala. Mi padre no sé qué estaba haciendo con su vida, desde que dejé el palacio. Muchas veces quise llamarlo, pero mi orgullo no me dejó. Mi hermano me estaba encargando a Nueva Zelanda, todos me querían allá, pero no me animaba todavía, hasta que mi hermano tomara su lugar como rey. Con Bastian no pude más que meter la pata. Desconfié tanto de él, tuve tanto miedo de Camelia y terminé en sus garras, con Bastian aquí.Hacía tanto frío, que se calaba en mis huesos y me temblaba todo el cuerpo sin piedad.Quería ir al baño, quería comer, quería llorar y también me dolía el alma. Estaba sentada en una silla atada sin poder moverme. La habitación debía ser la más fría de todos lados. Necesitaba ver algo que no fuera la oscuridad. Hilary estaba dormida y sabía que ella estaba peor que yo. Ver a Kyle en esa situación, en una donde e

  • La Princesa y su Guardián   Capítulo 30

    Porque en esta vida todo se paga y nadie se va sin pasar por Go sin cobrar 200...Camelia.Es agradable volver a ver a mi adorable y peor enemiga. Durante todo este tiempo le he tenido una paciencia increíble. Ella es idiota todo el tiempo, pero me resulta agobiante que no se dio cuenta de que la tenía comiendo en mi mano… si tan solo se hubiese dejado engañar más tiempo… pero no, la muy estúpida y malagradecida, decidió hacerle caso a la gente de la Cosa Nostra y salí perdiendo yo por su culpa.Mi odio por ella empezó cuando la conocí y me vio con ojos de perro que no parte un plato. Era una imbécil que con sus aires de grandeza, vino a robarme todo lo que es mío... sí, Bastian era mío.Yo lo vi primero.—Es difícil la situación que podemos vivir entre todos, pero creo que nos podemos llevar bien. Es agradable conseguir personas que disfruten de hacer el mismo trabajo. Proteger a las personas debería ser nuestro mayor deber.Verlo tan hombre y tan responsable, me hizo amarlo a primer

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status