เข้าสู่ระบบBEATRIZ
La alarma del despertador suena estridente, pero de nada funciona porque me he levantado dos horas antes de lo previsto, luego de haberle llamado a Martín y a Luca para saber sobre los pedidos de la galería, y del estado de salud de Leah, quien sigue en coma.
La tarde de ayer fue extraña, en especial por el señor Hill, quién no solo me miraba como un objetivo al que aplastar, sino, como si me conociera bien.
Me remuevo inquieta, pero me alisto y salgo media hora antes, tengo dos objetivos claros, investigar quién dentro de Company Empire está detrás del accidente de Leah, sus razones, y fingir bien mi papel de asistente personal.
Reviso mi atuendo, no es de marca, trato de ponerme accesorios normales, los tacones me resultan incómodos, pero me mantengo firme y segura. Le mando un mensaje de texto a Martín, avisando que voy de salida y que trataré de conseguir la información que sea necesaria.
Al llegar a la oficina, el enorme edificio que se presenta ante mí como una estructura elegante, siniestra y sofisticada, hace que un hueco en el estómago se me forme. Me dirijo con la recepcionista, la cual ya tiene lista mi credencial de acceso. Subo al ascensor y me dirijo a la oficina del señor Hill.
Por la noche había recibido un correo con la agenda de hoy, lo que le gusta y no, entro, dejando sobre su escritorio las carpetas con los documentos que tiene que firmar, preparo su café con leche y tres cucharadas de azúcar, justo cuando el Sr. Hill, entra.
Dejo la taza en su lugar.
—Muy buenos días, Sr. Hill —saludo cortés.
—Buenos días —saluda regalándome una mirada despectiva.
Toma asiento y ni siquiera me dice más palabras, por lo que deduzco que no desea hablar.
—Con su permiso, si me necesita…
—Estará aquí hasta que yo diga que puede irse —demanda.
Volteo hacia mi izquierda, no localizo otro escritorio en el que pueda servir de ayuda, a más, necesito comenzar a investigar sobre el accidente de Leah, y comenzar en recursos humanos es una buena idea.
—Sr. Hill, creo que…
—De pie —me interrumpe, levantando la mirada.
Por un segundo me pierdo entre sus ojos azul eléctrico.
—¿Cómo dice? —inquiero.
—Estará aquí, de pie, hasta que yo decida, también necesito que revise algunos correos, lo puede hacer desde la tableta de la empresa, luego vaya a la sección de fotocopias, necesito cinco de los veinte contratos que vamos a firmar con empresas aledañas —ordena y trato de memorizar cada cosa—. Luego de eso puede venir, cancele la cita que tengo con el señor Richard de Umbrella Royal, la empresa de Cine y Arte, posteriormente me acompañará a la junta con los nuevos directivos.
Asiento a cada cosa que pide, luego desliza sobre su escritorio, una tableta, poniendo toda su atención sobre los documentos que comienza a firmar. Hago lo que me pide, las horas pasan, no me dirige más la palabra, para cuando me toca ir al fotocopiado, no logro tener acceso al área de recursos humanos.
Al finalizar el día, los pies me matan, no estoy acostumbrada a estar tantas horas de pie con este tipo de tacones altos, por lo que luego de que el Sr. Hill, no me dijera nada al finalizar mi primer día laboral, decido ir a una zapatería.
No podía ser de marca, por lo que voy a una plaza cercana, donde encuentro una tienda con precios accesibles para una persona con sueldo promedio. Al entrar, los pies me duelen, arden, una de las dependientas se me acerca.
—¿En qué puedo ayudarla? —me saluda con una sonrisa.
—Busco algo cómodo, que me permita poder moverme sin que sufra dolor.
—Ya le muestro las nuevas tendencias que nos llegaron.
La señorita me pide que la siga, me muestra algunos modelos, y elijo tres de ellos. Luego pasamos a que los metan en sus cajas correspondientes, cuando una voz femenina hace que de un respingo.
—Jamás creí encontrarte aquí.
Volteo y me encuentro con Bianca Hill, la hermanastra del Sr. Hill.
—Buenas tardes, señorita Hill —saludo.
Ella cruza sus brazos y su mirada va directo a las tres cajas de zapatillas que están a punto de darme.
—Compraré todos los pares de zapatillas de la tienda, no importa el número —saca una tarjeta Black, sin límite y se la da a la chica de la caja—. Incluyendo los tres pares de ella.
Tenso el cuerpo.
—Disculpe, yo compré estos zapatos, no…
—¿Ha pagado por ellos? —me ignora y se dirige a la dependienta.
—No, señorita Hill —niega con la cabeza.
—Bien, entonces me los quedo, a menos que tengan alguna objeción, les recuerdo que soy Bianca Hill.
Las dos chicas se miran de hito en hito, una de ellas murmura una disculpa, con las mejillas teñidas de rojo, retira las cajas de zapatos. La hermanastra no me presta atención, por lo que decido salir, si yo quisiera, compraba la tienda completa y no solo los artículos, pero mi identidad debe permanecer oculta.
Por lo que giro sobre los talones y salgo de la tienda, agarrando con fuerza la correa de mi bolso, el dolor es tan insoportable, que termino cojeando. Al salir de aparcamiento, decido entrar a mi auto, cuando mi móvil suena.
El nombre del Sr. Hill, parpadea, por lo que respondo al segundo timbre.
—Buenas tardes, Sr. Hill…
—Ven a mi casa, trae los documentos que dejé sobre mi escritorio, ahora.
—Enseguida, señor.
SINOPSISLos secretos siempre son la soga a tu cuello, la cadena que tira de ti, ella lo sabía, le advertí que se alejara de mi, no quiso, y ahora va a sufrir las consecuencias, porque yo no soy un príncipe, no soy el bueno en la historia, y tampoco es mi princesa. Es rompible, manipulable, y voy a hacer todo lo necesario por hacerla caer en mi infierno, quiere la fruta prohibida, pero lo único que va a obtener de mí, es veneno. ••• Luca Massimo es un millonario empresario, durante años ha tenido que fingir lo que no es, para mantener a la única persona que ama, a salvo. Pero su vida da un giro de 180° cuando se ve obligado a aceptar el matrimonio con la hija del Boss de la mafia Rusa, para evitar la guerra entre dos organizaciones que terminaría por matar a miles de inocentes. El problema es que esa chica, es la misma que desvirgó por accidente hace dos años, no es mujer para él, ella es demasiado inocente, tierna y delicada, pero cuando la amenaza recae en Anastasia, no tiene op
ANASTASIAUN AÑO ATRÁSMe preparo para por fin volverlo a ver, desde que llegué con Luca y Martín a los Estados Unidos, solo porque al parecer Bea está dispuesta a encontrar al culpable del accidente de la que considera su madre, no he dejado de pensar en él. Se supone que esta noche iré con Lizabetha, a un centro nocturno, ella quiere conocer a chicos nuevos y yo, solo necesito escapar de la presión constante que siento con el asunto de mis padres, y de la nueva petición que tienen para mí, la de tener hijos con Luca. No es que no considere tenerlos, el punto es que no con él, si algún día voy a tener hijos, quiero que sea con quien amo o elijo estar a su lado, a Luca lo quiero, pero es más mi hermano mayor que mi marido. —Guau, sí que eres hermosa. La voz de Lizabetha me saca de mi ensimismamiento, volteo y ella ya está lista, como siempre. —Tú no te quedas atrás —le sonrío. Sonríe pero luego su expresión cambia fugazmente. —¿De verdad te gusta Jared Hill? Apenas y lo conoce
LUCALevanto la mirada y jamás imaginé ver a Anastasia vestida de blanco, tan hermosa como un hada fantástica. Su cabello rojo fuego, hace contraste con sus ojos, ese hijo de puta de Jared Hill, sin duda se ha llevado el premio gordo. Me cuesta creer que sea la misma niña que hace años, temerosa por lo que le sucedió, la misma que me seguía a todas partes, sea la misma que ahora camina con tanta seguridad hacia el altar. Mientras la llevo del brazo, puedo sentir que una parte de mí se rompe, no la estoy perdiendo para siempre, pero sin duda, nuestros caminos se van a separar desde el momento en el que ella diga el "acepto". Su mano tiembla y de soslayo me puedo dar cuenta de que está nerviosa. Jared Hill, quisiera romperle toda la cara que tiene de idiota. —Tranquila, lo estás haciendo bien —le susurro para tranquilizarla. —Lo sé, solo… ¿y si lo hago mal? —ajusta su agarre en mi brazo. —¿Bromeas? Vas a ser madre y te vas a casar con un idiota, me parece que lo vas a hacer más qu
ANASTASIAContar los secretos nunca ha sido mi fuerte, en especial cuando se trata del que más me he esforzado por ocultar, enterarme de lo que hacía mi padre, no le quita la culpa a mi madre, quien detrás de rejas, pidió hablar conmigo, el punto es que sé que lo hace solo porque intenta convencerme de lo contrario para que la saquen de ahí. Por ello, no he hablado con ella y para ser honesta, no pienso hacerlo. En cuanto a Luca, cuando le comenté todo, no me pude escapar de su regaño, lloré en su hombro como en el pasado, hablamos y sentí la liberación que tanto había estado esperando. Por supuesto que la vida no es fácil, mi relación con Jared aún tiene grietas que será difícil cerrar. Intento alejarme de él en algunas ocasiones de soledad, pero él siempre se las arregla para ser una plaga. Como en estos momentos, en los que no deja de ajustar su agarre en mi cintura, mientras despedimos a Luca y a Martín, Irán de regreso a Italia para atender la galería que tienen con Bea como s
ANASTASIAPesadilla, eso es lo que he vivido desde que me adentraron a ese sucio juego en el que mi tío, hermano de mi padre, se vestía de gala, con una cabeza de botarga de conejo y me tocaba, me acariciaba ante los ojos expectantes de otro hombre que permanecía escondido en la oscuridad. Solo hacía eso, no me gustaba, me aterraba, hubo una temporada en la que le quise contar todo a mamá, pero como siempre, me hacía a un lado y volvía a darme la espalda como hasta ahora lo ha hecho. Nunca le dije nada, luego murió de cáncer y ese día lo festejé en grande, recuerdo haber ido a un club nocturno en Italia con Luca, luego, al día siguiente, recibí los reclamos de mis padres por no asistir a su funeral. Está muerto, ¿entonces por qué estoy viendo sus mismos ojos? ¿Acaso estoy dentro de una nueva pesadilla? El tipo me mira y el mismo miedo que sentí cuando era una niña, son los mismos ojos verdes los que me devoran el alma, no me hace nada, solo me observa con detenimiento, como si fuer
ANASTASIA—¿Qué ha sido todo eso? La pregunta de Ares, me toma por sorpresa, no es que no quiera hablar, pero me sigo reponiendo de lo que acaba de pasar, intento ordenar mis ideas mientras regresamos, Jared está en Londres, estuvo a punto de morir, se casó con Francia porque Byron se lo pidió, me alejó de él por miedo a herirme, perdí a mi bebé, él lo sabe y ahora me quiere a su lado, pero mi madre y Ares lo van a destruir. Byron Hill es poderoso, en Estados Unidos, no aquí, no en Londres, mi madre es peor que una plaga de la Biblia. Y es capaz de incluso matarlos. Tengo que poner todo en una balanza, equilibrar ambos lados y alejar a Jared de mi familia. —¡Te hice una maldita pregunta! —Ares tira con fuerza de mi brazo. Nos detenemos en medio del pasillo y no puedo evitar voltear detrás de él, para evitar que Jared nos vea y hagan más grande este problema. —Nada —intento soltarme de su agarre. Él ajusta con más fuerza, me va a dejar una marca y hago una mueca de dolor. —Me l







