LOGINMateo llevó a Sofía nuevamente hacia su oficina y cerró la puerta detrás de ambos.Ella caminó hasta uno de los sillones, pero no se sentó.Ahora que estaba allí, que realmente había decidido contárselo todo a Mateo, todas las palabras que había ensayado durante el camino parecían haberse evaporado.Mateo dejó la chaqueta sobre el respaldo de una silla y la observó.—¿Qué pasó?—Es sobre Rodrigo. —Sofía tragó grueso.La expresión de Mateo se endureció inmediatamente, pero no dijo nada.Sofía finalmente tomó asiento.—Tú ya sabes que habíamos tenido una relación.—Sí.—Y ese día, me dijiste que si había algo más que debías saber, preferías que te lo contara yo.Mateo recordó perfectamente aquella conversación y también recordó la respuesta de Sofía.«No ahora».Por eso, no había vuelto a mencionar el tema desde entonces.—Lo recuerdo.—Creo que ya puedo hacerlo. —Sofía juntó las manos sobre sus piernas.Mateo se quedó en silencio y eso, por algún motivo, hizo que Sofía
Sofía salió del parque con la cabeza hecha un desastre.Caminaba sin prestar demasiada atención a las personas que pasaban a su alrededor, mientras las palabras de Rodrigo continuaban repitiéndose una y otra vez en su cabeza.«Burdeles. Mafias. Deudas».«Mateo».«Lucía».«El mundo entero».Y finalmente aquella última frase.«No tienes el coraje. Nunca lo tuviste».—Idiota —murmuró Sofía y continuó caminando.Podía pagarle, claro que podía.De hecho, la idea apareció por un instante, pero Sofía inmediatamente apretó los labios.No, ya había cometido ese error antes.Había pagado la deuda que tenía con él y Rodrigo simplemente había encontrado otra manera de exigir más.Si volvía a darle dinero, ¿qué impediría que regresara dentro de un mes?Nada.La segunda opción era contarle todo a Mateo.Aquella posibilidad consiguió que Sofía redujera el paso pensativa.Mateo.Con solo imaginar aquella conversación se le revolvió el estómago. ¿Qué iba a decirle?«Hola, Mateo. ¿Re
—¿Ya se conocen?La pregunta de Lucía consiguió que Sofía volviera a la realidad y de nuevo escuchara los sonidos del parque.A los niños jugando al fondo, las conversaciones de las otras mesas, el murmullo de las hojas moviéndose con el viento.Y que confirmara que todo no era parte de un sueño o una pesadilla.Frente a ella, de verdad estaba Rodrigo.El mismo hombre que había intentado destruir su vida, el mismo que había estado siguiéndola.El hombre que ahora estaba tomado de la mano de la hermana menor de Mateo.—Sofía —saludó Rodrigo con una sonrisa tranquila—. Qué sorpresa.Sofía sintió que el estómago se le revolvía. ¿Sorpresa?Perro desgraciado.—Entonces… ¿Sí se conocen? —repitió Lucía, mirando de uno a otro.—Desde hace algún tiempo. —Rodrigo levantó ligeramente una ceja.—¿En serio? —Lucía abrió los ojos—. ¡¿Y nunca me dijiste?!—No sabía que era tu cuñada.«Mentiroso». Concluyó mentalmente Sofía mientras apretaba los dedos alrededor de la correa de su bolso.
Sofía estaba terminando de arreglarse frente al espejo cuando su teléfono comenzó a sonar.Miró la pantalla, era Lucía.Una pequeña sonrisa apareció en sus labios antes de contestar.—Hola, Luci.—¡Sofi! ¡Necesito un favor!—Buenos días para ti también. —Sofía levantó una ceja.—¡Buenos días! Ahora sí, necesito un favor.—Eso suena peligroso.—¡No seas exagerada!Sofía soltó una pequeña risa.Después de todo lo ocurrido con Salomé, escuchar la voz entusiasmada de Lucía era precisamente lo que necesitaba.—Está bien. ¿Qué pasó?—Quiero que conozcas a alguien.—¿A quién?—A mi novio.Sofía dejó de acomodarse el cabello.—¿A TU QUÉ?Lucía soltó una carcajada al otro lado del teléfono.—¡A mi novio!—¡¿Desde cuándo tienes novio?!—Desde hace unos días.—¿Y apenas me lo estás contando?—¡Te dije que estaba saliendo con alguien!—¡Saliendo con alguien no es lo mismo que tener novio, Lucía!—Bueno, ahora ya es oficial.Sofía se quedó mirando su reflejo, aquello sí qu
El camino de regreso al penthouse transcurrió prácticamente en silencio.Sofía estaba mirando por la ventanilla, con la carpeta sobre las piernas y los dedos entrelazados sobre ella, mientras que Mateo la observaba de reojo de vez en cuando, pero no le decía nada.Desde que habían salido del apartamento de Salomé, ella apenas había pronunciado unas pocas palabras.No había llorado.Tampoco había vuelto a mencionar a su madre.Y eso, por algún motivo, preocupaba más a Mateo que si hubiera pasado todo el trayecto desahogándose.—¿Quieres que vayamos a algún lugar? —preguntó Mateo finalmente.—No —Sofía negó lentamente—. A casa.Mateo asintió.A casa.Le gustaba escucharla llamar así al penthouse.Cuando llegaron, Sofía dejó la carpeta sobre la mesa de la sala y caminó directamente hacia la cocina, mientras que Mateo la siguió con la mirada.Ella abrió el refrigerador, lo cerró, luego abrió uno de los gabinetes, después volvió a cerrarlo.—¿Buscas algo? —preguntó Mateo desde
Sofía sintió que algo terminaba de romperse dentro de ella. Intentó tragar, pero el nudo en su garganta apenas se lo permitió.—Tú no sabes lo que fue tenerte. —Salomé apretó los labios.Aquellas palabras dolieron mucho más que cualquiera de las cifras que Sofía había leído.Todo el cuerpo de Mateo se estremeció, él no había tenido a los padres más afectuosos, pero esta mujer se había pasado de la raya.Él se acercó a Sofía para llevársela, esto era demasiado, ella no se merecía escuchar nada así, la tomó de la mano y ella lo miró con los ojos cristalinos. —Espera —murmuró Sofía a Mateo y luego volvió a mirar a su madre—. No, supongo que no podría entender lo difícil que fue tenerme…—Mi vida cambió completamente. —agregó Salomé con total seguridad de que lo que decía era correcto y tenía toda la lógica del mundo.—Entonces… ¿Por qué decidiste tenerme?—¡Era joven! Cuando me enteré de que estaba embarazada ya era muy tarde, no podía hacer nada…El cuerpo de Sofía se estremec







