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Penulis: Alexyta
last update Tanggal publikasi: 2026-09-06 05:16:02

Sin añadir una palabra más, le dio instrucciones precisas al chofer, se colocó el auricular y volvió a cerrar los ojos. Mantuvo la misma postura hasta que el vehículo cruzó las rejas de la mansión de sus padres.

—¿Estás viviendo aquí? —preguntó Nera al bajar del auto.

Ali no respondió; simplemente sacó una maleta del maletero e ingresó a la residencia. En el vestíbulo, su madre lo abordó de inmediato.

—¿Y esa maleta? —Al ver entrar a Nera detrás de él, Dana ladeó la cabeza con desconcierto—. ¿Q
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  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    23

    ¿Pasado? Claro que ella tenía un pasado, un pasado desgarrador al que jamás querría regresar, del que se había mantenido al margen hasta el extremo de borrar su propia identidad. Una nueva vida a la que se aferraba con uñas y dientes cada mañana, intentando convencer a su mente de olvidar quién había sido.Pero el pasado de Ali era una realidad completamente distinta. La mujer que fue su gran amor —ahora convertida en la esposa de un familiar— estaba de regreso, abriéndose paso en su vida cotidiana sin que él se hubiera tomado la molestia de mencionarlo. De no haber sido por esa aciaga llamada que alcanzó a escuchar, a estas alturas seguiría sumida en la más ciega ignorancia.Aquella falta de transparencia le resultaba perturbadora. Descifrar a Ali Lanús era una tarea imposible. Llevaba tres años intentando adivinar si en su pecho latía algún sentimiento hacia ella; en la intimidad y la oscuridad de la habitación, podía jurar que sí existía una devoción genuina, pero bajo la luz del d

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    22

    Tras esa acusación, los dedos de Ali, que desbotonaban la camisa con desgano, se detuvieron. Levanto la cabeza despacio y fijó en ella una mirada pesada, exhausta por la noche en blanco. La observó a través del espejo con el ceño fruncido, desconcertado e indignado ante la gravedad de sus palabras.Mercan jamás le había hablado con semejante dureza, y mucho menos se había atrevido a señalarlo de esa manera. ¿Qué le estaba pasando? ¿A qué venía ese ataque?—¿Disculpa? —fue lo único que logró articular antes de sumirse de nuevo en el silencio.Le estaba otorgando un margen para que recapacitara y se retractara, pero lejos de amedrentarse, Mercan sostuvo la cabeza en alto con desafío.—No lo niegues, Ali —musitó, tragando grueso mientras sentía el peso de la mirada de su esposo—. Anoche... tú...—¡Anoche estuve en el hospital con mi abuelo! —estalló él, harto, tomándola por sorpresa tanto por la gravedad de la noticia como por la agresividad inusual de su voz—. ¡Y no, no dormí ni un solo

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    21

    Mil y un pensamientos atormentaban a Mercan mientras contemplaba a su esposo llegar junto a aquella mujer. En su mente resonaban como un eco abrasador las risas de Dael y Fernando, acompañadas por el puñal de la llamada nocturna que le destrozaba el pecho.Nera observaba a la joven frente a la imponente entrada de la mansión con una sonrisa de victoria. Sin embargo, su gesto se congeló cuando Ali se alejó del auto sin molestarse en abrirle la puerta. Apresurando el paso para no quedarse atrás, el talón de su zapato se le dobló de golpe.—¡Auch! —se quejó con un alarido de dolor.Esta vez no era una actuación calculada para llamar la atención: realmente se había torcido el tobillo.Al escuchar el doloroso gemido, Ali frenó en seco, giró la cabeza y descubrió a Nera sobre el pavimento, sobándose la articulación lesionada.A varios metros de distancia, Mercan observaba la escena en silencio, congelada al ver a su esposo parado justo en medio de las dos. La elección de Ali terminó de dest

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    20

    Tras la conversación con su madre, Ali ni terminaba de colgar cuando la pantalla de su teléfono se iluminó con un mensaje de texto. Era de Mercan. Las palabras en la pantalla eran secas y distantes, impregnadas de un frío similar al que él solía emplear al comunicarse con ella:«Estoy con una amiga. No llames».Ali frunció el ceño. Aunque Mercan no solía saturar su teléfono con mensajes empalagosos, siempre se percibía un tono de absoluto respeto y consideración en sus palabras. Esta vez, sin embargo, la brevedad rayaba en una dura indiferencia.Recordando el incidente en la mansión de sus abuelos, asumió que su molestia venía de ahí. No la juzgaba del todo; al fin y al cabo, ella había presenciado cómo la expareja de él se desmayaba en sus brazos. Sin embargo, en su mente, su reacción había sido una simple cortesía: solo intentó sostener a la esposa de un familiar para evitar que cayera al suelo y pusiera en riesgo su embarazo.Escribió una respuesta intentando preguntarle si estaba

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    19

    Ali no intentó comunicarse con Mercan sino hasta que cruzó la puerta de su departamento y descubrió que el lugar estaba sumido en un silencio absoluto. Le resultó sumamente extraño no encontrarla allí; por lo general, si no estaba esperándolo en casa, se encontraba en compañía de sus abuelos o de sus padres.Marque el número de Mercan en primer lugar. Dejó sonar el teléfono una sola vez, pero la llamada se cortó sin obtener respuesta. Inquieto, decidió llamar a su madre para indagar sobre su paradero.—Ali, ¿qué ocurrió? —respondió la mujer al instante—. ¿Encontraste a esa falsa mujer?—Sí, madre.—¿Y dónde está? ¿Por qué no la has traído de regreso? No me digas que tuviste la osadía de llevarla a tu propia casa.—Tú dijiste claramente que no la querías en la tuya, dijiste que era una molestia.—Y lo es. Solo estaba diciendo la verdad. Esa mujer solo ha venido a traerte problemas. Espero que semejante imprudencia no te cause conflictos con Mercan. Dime, ¿ya le explicaste todo a tu esp

  • La Sustituta De Un Ceo Frío.    18

    Mercan se había quedado profundamente dormida en el sofá de aquella acogedora sala, abrazada por el cansancio y el agotamiento emocional, mientras Emet le acariciaba el cabello con una ternura infinita y paterna. Cuando despertó de ese letargo, la estancia estaba en penumbra y se encontró sola, abrigada con una delgada manta de franela. Se incorporó despacio, frotándose los ojos, y caminó descalza hacia el pasillo de donde provenía un murmullo de voces animadas. Al asomarse y divisar la figura de Shen, una chispa de auténtica alegría iluminó su rostro y una sonrisa sincera volvió a dibujarse en sus labios.—Shen... —musitó con voz quebrada.El joven, desbordando esa energía arrolladora e inconfundible que solo él poseía, se giró al instante y se abalanzó sobre ella para envolverla en un abrazo fuerte, cálido y reconfortante.—Regresaste... —susurró él, apretándola contra su pecho.—Regresé, claro que regresé —respondió ella, conteniendo las lágrimas—. Tenía que volver en cuanto mi tío

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