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Capítulo 5

Author: itsButterflys
last update publish date: 2025-07-21 22:33:17

Karel:

El timbre del maldito teléfono cortó el aire como un cuchillo justo cuando la puerta del ascensor se cerraba tras Danae. Maldije en italiano antes de responder.

—Dimmelo.

—Jefe, terminé lo que me pediste—la voz de Matteo sonaba tensa—. No existe ninguna Danae Solís.

Mis dedos se cerraron alrededor del teléfono hasta que el cristal crujió.

—Explícate.

—El apellido es falso. No hay registros, no hay historial. Nada antes de hace seis meses, cuando apareció en la ciudad con esa amiga rubia.

Mis nudillos palidecieron alrededor del vaso de whisky.

—Todos dejamos rastro, Matteo. Hasta los fantasmas.

—A menos que alguien los borre —una pausa calculada—. Hay algo... el sello postal que usa cada martes, cuando envía cartas. Esa flor estilizada en el sobre. Te mandé la imagen.

El ordenador escupió una foto borrosa: un sobre manchado con un pequeño dibujo en la esquina. Una rosa de Albania. El mundo se detuvo.

Ese símbolo.

El mismo que llevaba tatuado la mujer que amé.

—¿Jefe? —La voz de Matteo sonó lejana—. ¿Lo ves? Es idéntico al que usaba...

—Ella —terminé, la garganta seca como el día en que el cuerpo de Anya cayó inherte en mis brazos.

Matteo silbó.

—Mierda. ¿Crees que la bailarina trabaja para los albaneses? Podría estar buscando venganza por lo de... ya sabes.

Mis dientes rechinaron. “Lo de ya sabes.”

La masacre de 27 hombres en un almacén de Durrës. La sangre que limpié de mis manos durante meses. Mi venganza por todo lo que me arrebataron.

—¿Cuánto sabes? —pregunté demasiado tranquilo, mientras mis dedos trazaban el borde de mi pistola sobre el escritorio.

—Solo lo que encontré en 12 horas. Pero si ella está conectada con los que mataron a...

No estaba preparado para escuchar su nombre. Cerré los ojos y vi otra vez su cuerpo destrozado. Los mismos albaneses que trabajaban para mi padre la habían asesinado para mandarme un mensaje.

—Ella no sabe que la descubrimos —dije al fin—. Acaba de salir de mi oficina. Vino a pedir trabajo.

Matteo soltó una carcajada amarga:

—¿Y le diste el tour guiado de las instalaciones también? Por el amor de Dios, Kael. Esto es una emboscada. Podría estar buscando acceso a las cuentas del cartel, a los registros de envíos...

—O podría ser solo una puta asustada con un pasado sucio.

—¿En serio vas a jugar a esto?

Abrí el cajón de mi escritorio. La foto de Anya sonriendo en su último cumpleaños me devolvió la mirada.

—Contrataré a la mentirosa, Matteo. La pondré a tres metros de mis archivos confidenciales. Y cuando haga su movimiento... —toqué la foto con dedos que no temblaban— le daré exactamente la clase de castigo que merecen los traidores.

Colgué y marqué a Valeria.

—Contrate a la Solís —dije mientras observaba el sobre manchado en la pantalla—. Pero cambie los términos: salario doble, acceso a mi agenda privada... y que firme hoy mismo.

—¿Sin verificación de antecedentes? —Valeria tosió—. Los protocolos...

—¿Le estoy pidiendo una opinión?

El clic de la línea muerta fue mi respuesta.

El sótano olía a tierra y disolvente cuando abrí la caja fuerte oculta tras el retrato de mi padre. Los documentos sobre Anya seguían allí, amarillentos por los años:

ANYA DUKAGJINI.

Último paradero conocido: Tirana. Familiares: Hermana menor (Dánae, 19 años al momento del incidente). Estado: Desaparecida.

La foto adjunta mostraba a dos niñas sonriendo frente al mar. Anya con su melena oscura... y una adolescente con el cabello cobrizo y ojos brillantes que ahora bailaba en el club.

Dánae.

No una espía. No una mercenaria.

La hermana de la única mujer a la que juré proteger antes de fallarle. Nadie podía saber quien era ella o tendría el mismo destino que su hermana.

El teléfono vibró con el mensaje de Valeria: "La señorrita Solís aceptó. Comienza mañana a las 8."

Dejé caer la foto sobre la mesa.

Danae no había venido a matarme como creía Matteo.

Había venido a encontrar los huesos de su hermana.

Y yo era el único que sabía dónde estaban enterrados.

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