MasukEn su primera noche en la humilde casa de la tía Vani, Angelina no pudo dormir, a pesar de haber intentado cerrar los ojos varias veces. La inquietud la envolvía por completo.El rostro furioso de Axton había quedado profundamente grabado en su mente. Angelina permanecía alerta mientras estaba acostada boca arriba en una cama que no era ni demasiado blanda ni demasiado dura. Miraba el techo y parpadeaba de vez en cuando, intentando borrar de su mente la imagen de aquel hombre cruel.Si seguía sintiendo tanta ansiedad, ¿qué diferencia había entre estar allí y vivir en la residencia Almero? Ni siquiera en casa de la tía Vani conseguía encontrar paz en su mente y en su corazón.La noche avanzaba cada vez más y la luz de la luna creciente apenas se distinguía en el cielo. El fresco clima de la montaña hizo que Angelina se cubriera todo el cuerpo con la manta para protegerse del frío. Sin darse cuenta, las horas transcurrieron hasta llegar la madrugada. Poco a poco, los párpados de Angelin
Angelina entró rápidamente en la habitación de invitados que la tía Vani le había preparado. Cerró la puerta con llave y se sentó en el rincón más alejado del suelo. Abrazándose las rodillas, lloró aterrorizada, rogando que Axton no pudiera encontrar su escondite.¿Cómo iba a vivir tranquila si su rostro aparecía en las noticias de la ciudad como el de una persona desaparecida? ¿Por qué le resultaba tan difícil disfrutar de una vida sin preocupaciones?Ella solo quería recuperarse mentalmente y mejorar su salud. Aunque se había alejado de la residencia Almero, las amenazas de aquel hombre seguían persiguiéndola.—¿Por qué mi esposo me tortura cada día más? No quiero volver. Seguiré haciendo todo lo posible para salvar a mi bebé.Parecía que aquel hombre nunca se cansaba de hacerle daño, a pesar de que Angelina apenas podía mantenerse en pie mientras luchaba por conservar su matrimonio.Esta vez, Angelina comenzaba a sentirse agotada. Ella, que normalmente se mantenía firme ante la cru
En realidad, Angelina todavía no sabía adónde ir, pero al final decidió dirigirse a un lugar alejado de la ciudad. El viaje en tren eléctrico duraría unas diez horas.Angelina fue a visitar a su tía, a quien llevaba mucho tiempo sin ver y cuyo paradero Axton jamás podría descubrir.La tía Vani se sorprendió al verla llegar. Había oído rumores de que su sobrina se casaría con un joven de ascendencia noble. Sin embargo, la tía Vani no había asistido a la boda de Angelina porque no la habían invitado.—Siento que estoy soñando. No puedo creer que vuelva a verte, Angelina.La mujer, vestida con ropa desgastada, se sintió demasiado avergonzada para abrazar a su propia sobrina.Al final, fue Angelina quien abrazó a la anciana. Sin embargo, la tía Vani intentó detenerla.—No me abraces, Angelina. Mira mi ropa, está sucia y llena de barro. Acabo de terminar de regar mis tomateras —dijo con una sonrisa sincera.—No importa, tía. Puedo cambiarme de ropa.Angelina insistió y abrazó a la anciana,
Evelyn y Moreen regresaron a casa después de reunirse con sus amigas de la alta sociedad. Sin embargo, quedaron sorprendidas al enterarse de que Angelina se había marchado.Según el testimonio de Jodie, Angelina había salido de la casa alrededor de las cuatro de la tarde, llevando una maleta en una mano y un bolso colgado del hombro.Tenía el rostro algo pálido y los ojos ligeramente hinchados, como si acabara de llorar.—¿Adónde va, señora Angelina? ¿Por qué lleva una maleta?—Me voy de esta casa.—¿El señor Axton ya sabe que se marcha, señora?—¡Eso no es asunto tuyo, Jodie!—Perdóneme, señora Angelina. Pero... después el señor Axton me echará la culpa a mí.—Dile que no se le ocurra buscarme.Jodie había intentado detenerla, pero no lo consiguió. Angelina subió a un taxi y se marchó hacia un destino desconocido.Jodie conocía, en mayor o menor medida, los problemas matrimoniales de sus empleadores. Por eso, supuso que la señora Angelina y el señor Axton habían vuelto a discutir.Si
Evelyn y Moreen disfrutaban enormemente del espectáculo de Axton obligando a Angelina a entrar en el coche. No lo hizo con delicadeza, sino que empujó el cuerpo de Angelina con todas sus fuerzas usando las piernas.—¡Axton, basta!Aunque Angelina gritó desesperadamente, Axton siguió ignorándola. En cuanto consiguió meterla en el coche, entró rápidamente y se puso al volante para marcharse de inmediato.—Mamá, gracias por hacerle ver las cosas a Axton. Estoy segura de que Angelina tiene malas intenciones con respecto a toda esa herencia. O quizá... lo que quiere es apoderarse de la fortuna de los Almero —explicó Moreen cuando el coche de Axton ya había desaparecido de su vista.—¡Eso no puede suceder! A la familia Almero le resultaría muy fácil acabar con su vida si el nombre de Axton volviera a aparecer en el testamento.—Mamá, ¿acaso usted no es la única heredera de Hana que queda?—Sí, tienes razón. Pero no tengo autoridad para modificar todos los datos de la herencia.—¿Por qué?Ev
Moreen se secó de inmediato las lágrimas con las manos desnudas, dibujando en sus labios una sonrisa irritante. Por supuesto que estaba feliz. Había conseguido manipular a Axton y lavarle el cerebro para que odiara aún más a Angelina.Caminó lentamente hacia la puerta de la habitación, pues solo quería echar un vistazo a lo que Axton le haría a Angelina. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de cruzar el umbral, vio que Axton regresaba hacia ella.«¿Por qué ha vuelto Axton?», se preguntó Moreen.El hombre se sobresaltó al encontrarla en la entrada.—Cariño, ¿por qué no fuiste a la habitación de Angelina? —preguntó Moreen mientras seguía los pasos de Axton, que acababa de sentarse en el sofá.—La puerta de su habitación está cerrada con llave.Moreen mostró una expresión de decepción.—Pero no tienes por qué decepcionarte. Mañana regañaré a Angelina y me aseguraré de que no vuelva a atreverse a molestarte, cariño.Axton intentó calmar a Moreen, que seguía de mal humor. Después, la i







