MasukAngelina siguió golpeando la puerta y gritando hasta que, finalmente, Axton la abrió con una expresión de sorpresa.El apuesto hombre, vestido con ropa formal, se había sentido molesto al escuchar los gritos de Angelina. En realidad, estaba a punto de marcharse a la oficina.Sin embargo, Axton se quedó atónito al encontrar a Angelina frente a la puerta de su despacho.Angelina había conseguido arrastrar su cuerpo hasta la puerta, recorriendo una distancia de quince metros. Axton apenas podía creerlo.¿Acaso alguien había ayudado a Angelina?Axton recorrió con la mirada los alrededores de la habitación. No encontró a nadie, excepto a su esposa, que estaba sentada en el suelo en un estado lamentable.—¡¿Por qué te empeñas tanto en armar escándalos, Angelina?! —Axton se plantó justo delante de ella.—Axton, ¿cómo has podido ser tan cruel como para paralizarme las dos piernas?—¡Es el castigo que merece una mujer desobediente!—Axton, ¿dónde está mi maleta? Quiero sacar los medicamentos q
Mientras tanto, Moreen rompió el silencio con una risa burlona. Justo cuando Angelina estaba a punto de revelar la verdad, Moreen hizo todo lo posible por desviar la atención de Evelyn y Axton hacia ella.—Angelina, ¿qué otra mentira piensas inventarte ahora, eh? Una mujer con el útero dañado no puede quedarse embarazada...Moreen volvió a soltar una risa forzada.—... ¡Mamá y Axton no son niños pequeños a los que puedas engañar tan fácilmente!—¡Deja de montar ese espectáculo, Moreen! —La voz de Angelina resonó con fuerza. La mujer se limpió las lágrimas de las mejillas. Su tristeza se había transformado en ira.—¡Tú fuiste la primera en saber que estaba embarazada! —Angelina señaló a Moreen—. ¡Pero tuviste el descaro de cambiar la prueba de embarazo por una falsa! ¡Conozco toda tu maldad, Moreen!Esta vez, Angelina no pensaba quedarse callada.Delante de Evelyn y Axton, Angelina revelaría todos los malentendidos que se habían producido entre ella y Axton, provocados por Moreen, quie
La mano del hombre se apartó de la mandíbula de la tía Vani una vez que consiguió lo que quería.La tía Vani se interpuso en el camino de Angelina cuando esta quiso dirigirse a su habitación para recoger su maleta. La mujer de mediana edad no quería que Angelina se entregara a los cobradores de deudas.—¡No tienes por qué irte con ellos! —exclamó la tía Vani, intentando detener a Angelina.—Tía, tengo que hacerlo. No quiero que esos dos matones te hagan daño.—Dime, Angelina. ¿Cuánto debe tu hermano menor en total?Angelina guardó silencio y bajó la cabeza. Aquella reacción hizo que la tía Vani se preocupara aún más. Entonces, le levantó el rostro para obligarla a mirarla de nuevo.—Usa mis ahorros para saldar la deuda.—No hace falta, tía. No quiero seguir causándote problemas —respondió Angelina, negando con la cabeza. Sin embargo, no podía contarle a la tía Vani lo que realmente estaba pasando.—¡Pero morirás si te vas con ellos!—No te preocupes, tía Vani. —Angelina esbozó una son
En su primera noche en la humilde casa de la tía Vani, Angelina no pudo dormir, a pesar de haber intentado cerrar los ojos varias veces. La inquietud la envolvía por completo.El rostro furioso de Axton había quedado profundamente grabado en su mente. Angelina permanecía alerta mientras estaba acostada boca arriba en una cama que no era ni demasiado blanda ni demasiado dura. Miraba el techo y parpadeaba de vez en cuando, intentando borrar de su mente la imagen de aquel hombre cruel.Si seguía sintiendo tanta ansiedad, ¿qué diferencia había entre estar allí y vivir en la residencia Almero? Ni siquiera en casa de la tía Vani conseguía encontrar paz en su mente y en su corazón.La noche avanzaba cada vez más y la luz de la luna creciente apenas se distinguía en el cielo. El fresco clima de la montaña hizo que Angelina se cubriera todo el cuerpo con la manta para protegerse del frío. Sin darse cuenta, las horas transcurrieron hasta llegar la madrugada. Poco a poco, los párpados de Angelin
Angelina entró rápidamente en la habitación de invitados que la tía Vani le había preparado. Cerró la puerta con llave y se sentó en el rincón más alejado del suelo. Abrazándose las rodillas, lloró aterrorizada, rogando que Axton no pudiera encontrar su escondite.¿Cómo iba a vivir tranquila si su rostro aparecía en las noticias de la ciudad como el de una persona desaparecida? ¿Por qué le resultaba tan difícil disfrutar de una vida sin preocupaciones?Ella solo quería recuperarse mentalmente y mejorar su salud. Aunque se había alejado de la residencia Almero, las amenazas de aquel hombre seguían persiguiéndola.—¿Por qué mi esposo me tortura cada día más? No quiero volver. Seguiré haciendo todo lo posible para salvar a mi bebé.Parecía que aquel hombre nunca se cansaba de hacerle daño, a pesar de que Angelina apenas podía mantenerse en pie mientras luchaba por conservar su matrimonio.Esta vez, Angelina comenzaba a sentirse agotada. Ella, que normalmente se mantenía firme ante la cru
En realidad, Angelina todavía no sabía adónde ir, pero al final decidió dirigirse a un lugar alejado de la ciudad. El viaje en tren eléctrico duraría unas diez horas.Angelina fue a visitar a su tía, a quien llevaba mucho tiempo sin ver y cuyo paradero Axton jamás podría descubrir.La tía Vani se sorprendió al verla llegar. Había oído rumores de que su sobrina se casaría con un joven de ascendencia noble. Sin embargo, la tía Vani no había asistido a la boda de Angelina porque no la habían invitado.—Siento que estoy soñando. No puedo creer que vuelva a verte, Angelina.La mujer, vestida con ropa desgastada, se sintió demasiado avergonzada para abrazar a su propia sobrina.Al final, fue Angelina quien abrazó a la anciana. Sin embargo, la tía Vani intentó detenerla.—No me abraces, Angelina. Mira mi ropa, está sucia y llena de barro. Acabo de terminar de regar mis tomateras —dijo con una sonrisa sincera.—No importa, tía. Puedo cambiarme de ropa.Angelina insistió y abrazó a la anciana,







