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La aventura de mi marido
La aventura de mi marido
Author: celestialhope

Distante

last update publish date: 2026-07-29 18:24:05

Vi cómo el sol ya se hundía en el horizonte desde la ventana frontal de nuestra casa. En nuestro lujoso salón me senté en el sofá con los pies colgando sobre el reposabrazos, una copa de vino en la mano y un libro apoyado contra mis piernas para hacerme compañía. Me encantaba la vista desde ese lugar porque era tan hermosa que me distraía de toda la m****a que había estado pasando últimamente.

Sentí el peso de mis emociones con más fuerza cuando mi mirada se posó en Lucas. Sus ojos estaban fijos en el portátil frente a él. Sus dedos volaban sobre las teclas con velocidad, las cejas fruncidas en concentración. El cabello lo tenía revuelto y desordenado de tanto pasarse la mano por él una y otra vez, hasta que pensé en hablar.

—Lucas —susurré casi su nombre.

—Tengo una idea… ¿Podemos salir de la ciudad el próximo fin de semana? Ya sabes, para pasar un tiempo lejos.

—Para que volvamos a conectar. Solo para respirar un poco de aire fresco. Lejos del trabajo estresante.

Vi cómo sus manos dejaron de teclear en el portátil, pero aún así no me miró.

—No puedo, Dianna. ¿No ves lo ocupado que estoy? No tengo tiempo para descansar ni para ir a ningún lado a escapar del trabajo, así que realmente no hay razón para que vayamos a ninguna parte.

—Si de verdad quieres, puedes ir sola al lugar que quieras.

El corazón se me oprimió porque esta vez ni siquiera logré conseguir un momento de su tiempo para estar con él donde no pensáramos solo en problemas del trabajo. Aun así, como siempre hago, lo oculté con una simple sonrisa.

—Es la misma excusa que me diste la última vez que te pedí que pasáramos tiempo juntos. Lucas, también necesitamos tiempo el uno para el otro. Quizá la vida no debería girar solo en torno a nuestros trabajos —dije con calma.

Sus ojos se entrecerraron. La mano derecha que había estado golpeando el teclado ahora descansaba sobre los papeles a su lado.

—¿No ves estos papeles de trabajo, Dianna? No puedo perder el tiempo. Sé madura. ¡Estamos casados, ya no somos adolescentes! —gritó la última frase con frustración mientras lanzaba los papeles de vuelta sobre el escritorio.

—¡E-está bien! Tranquilo, cariño… No te forzaré si de verdad estás ocupado. Solo quiero que no te agotes demasiado trabajando.

Dejé el libro que sostenía y me levanté para caminar hacia él.

—Lo siento, ¿de acuerdo? —Empecé a masajearle el hombro, pero no funcionaba muy bien. Él seguía encogiéndose de hombros como si yo fuera algún tipo de parásito.

El dolor en el pecho aumentó con la presión en los pulmones mientras una ola de ansiedad me invadía como un océano.

—Estoy bien, Dianna. Solo espero que entiendas cuánto amo mi trabajo. Voy a descansar un rato.

Se levantó del asiento después de cerrar el portátil. Y yo me quedé allí mirándolo subir las escaleras hasta que entró en su habitación y cerró la puerta.

Lucas y yo llevamos casados tres años. Tuvimos un matrimonio feliz, pero he notado que en las últimas semanas algo parece diferente en él.

Antes era un hombre cariñoso y atento que siempre me hacía sonreír. Era ese hombre que apenas podía apartar los ojos de mí, por eso mi suegra siempre lo tentaba para que no volviera a casa de ellos, y esa tentación también fue una de las razones que aceleraron nuestro matrimonio.

Ese es el Lucas que conocí y amé desde que estábamos en el instituto. Pero en las últimas semanas parece volverse rápidamente irritable conmigo; siento que se está alejando. Por eso, aunque quiero ser feliz en nuestra vida, no puedo porque estoy confundida.

No entiendo algunos cambios en su comportamiento. Cuando llegó la hora de la cena, subí de inmediato al segundo piso de nuestra casa para decirle que estábamos a punto de comer. Él abrió la puerta enseguida.

—Cariño, la cena está lista. Vamos a comer juntos.

—Solo me voy a cambiar. Te sigo enseguida.

Sonreí después de que volviera a cerrar la puerta de su habitación, y lo esperé en la cocina.

Cenamos en silencio. Cada minuto no podía evitar alzar la vista hacia él, hasta que no pude dejar de preguntar.

—Lucas, ¿tenemos algún problema? Quiero decir… hace ya un tiempo que noto algo en ti.

—Pareces distante, cariño. Como si te estuvieras enfriando conmigo a medida que pasan los días.

Él bebió un sorbo del té que le había preparado. Sus ojos no se apartaban de los míos ahora, pero eran diferentes a antes.

Antes eran tan cálidos y llenos de vida, pero ahora estaban tan apagados. Tan vacíos, igual que la habitación misma que una vez estuvo llena del amor y la felicidad que compartía conmigo.

—Es solo por el trabajo, Dianna. Hay algunos proyectos en los que estoy trabajando ahora mismo y la fecha límite se acerca rápido, así que necesito terminarlos.

Acarició suavemente la superficie de mi mano y, después de sonreírme con parquedad, volvió a comer.

Entiendo cuánto ama su trabajo. De verdad es un hombre trabajador, una de las cosas que más admiro de él. Lo respeto, de verdad. Y aprecio que haga estos esfuerzos por nuestro futuro.

—Te entiendo, cariño. El trabajo que tenemos es igual de importante para nosotros, pero…

—Y-yo solo extraño los viejos tiempos, el nosotros de antes.

Noté que respiró hondo antes de volver a mirarme.

—Yo también extraño esos momentos, Dianna. Simplemente he estado muy ocupado estas últimas semanas.

—Además, estoy haciendo todo lo posible por acelerar mi trabajo para poder prestarte atención.

Asentí. De alguna forma sentí, aunque solo fuera por un momento, al Lucas que amaba antes, mientras hablábamos un rato.

Aunque tiene una razón para faltarme tiempo, aún no puedo evitar preguntarme si el trabajo es realmente la causa de todo esto.

Quiero saber la verdad detrás de su mal humor, por qué parece tan distante. Siento que hay algo misterioso en sus cambios de humor recientes. No quiero enfadarlo haciendo preguntas en voz alta. Por eso quizá sea mejor que simplemente averigüe todo en silencio, por mi cuenta.

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