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Capítulo 25:El precio de conocer la verdad

Author: ARYO
last update publish date: 2026-10-29 01:10:08

Camila leyó una vez más el mensaje de Mauricio antes de guardar el teléfono. Samuel Ortega, el antiguo contador de los Salvatierra, afirmaba tener una prueba sobre su nacimiento, pero exigía reunirse con ella a solas.

La condición le parecía sospechosa. Después de todo lo ocurrido, cualquier persona que pidiera confianza sin ofrecer explicaciones podía estar intentando conducirla hacia una trampa.

—No me gusta que vayas sola —dijo Leonardo mientras conducía de regreso al centro de la ciudad.

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    Camila leyó una vez más el mensaje de Mauricio antes de guardar el teléfono. Samuel Ortega, el antiguo contador de los Salvatierra, afirmaba tener una prueba sobre su nacimiento, pero exigía reunirse con ella a solas.La condición le parecía sospechosa. Después de todo lo ocurrido, cualquier persona que pidiera confianza sin ofrecer explicaciones podía estar intentando conducirla hacia una trampa.—No me gusta que vayas sola —dijo Leonardo mientras conducía de regreso al centro de la ciudad.—A mí tampoco me gusta que alguien conozca mi historia mejor que yo y decida qué puedo saber.—Podemos pedirle a Mauricio que esté cerca, sin que Samuel lo vea.Camila lo miró.—Eso es distinto. No quiero que me acompañes a la reunión, Leonardo. Necesito escuchar lo que tenga que decir sin que tu apellido condicione sus respuestas.Él apretó ligeramente el volante, pero no discutió.—Lo entiendo.—¿De verdad?—No voy a pedirte que confíes en mí antes de darte razones para hacerlo.Camila volvió la

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    Julián intentó devolver la llamada de Nicolás, pero el teléfono envió la comunicación directamente al buzón. Lo intentó dos veces más antes de guardar el aparato, incapaz de ocultar la preocupación que le había cambiado el rostro.—¿Qué te dijo exactamente? —preguntó Camila.—Que Victoria no había tomado la decisión final de separarte de Lucía. También dijo que sabía dónde encontrarla, pero no llegó a darme la dirección.Leonardo se acercó a su hermano.—¿Y nunca te mencionó que conocía su paradero?—No. Llevaba tiempo investigando, pero me pidió que no interviniera. Pensé que era por seguridad. Ahora entiendo que tenía miedo de que alguien utilizara mi presencia para llegar hasta él.Camila miró la fotografía de las dos niñas que había encontrado entre los documentos de su padre. Durante años había creído que su familia estaba completa, aunque algunas piezas nunca encajaran. Ahora sabía que Lucía había vivido en algún lugar sin conocer toda la verdad sobre su separación.—Tenemos que

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    Julián hizo una señal para que nadie se acercara a la puerta. Los golpes volvieron a escucharse, esta vez con más fuerza.—No abras —susurró Leonardo.—Si no lo hago, buscará otra manera de entrar —respondió Julián.Camila guardó la declaración de su padre dentro del bolso. No sabía quién estaba al otro lado, pero la mención de Nicolás había cambiado las cosas. Si alguien había encontrado al hijo de Leonardo, era posible que también conociera el lugar donde se escondía Julián.—¿Quién eres? —preguntó Julián desde el interior.—Alguien que todavía puede ayudarte. Abre y deja de comportarte como un fugitivo.Julián reconoció la voz. Miró a Leonardo y después a Camila.—Es Mauricio Peña.Leonardo se acercó a la puerta, pero no la abrió de inmediato.—¿Por qué no llamó?—Porque su teléfono puede estar intervenido —contestó Julián.Tras unos segundos, Leonardo abrió apenas lo suficiente para comprobar la identidad del visitante. Mauricio entró rápidamente y cerró detrás de sí. Llevaba una

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