FAZER LOGINPor Alice
Lo había visto tomando algo en la barra de la discoteca donde solíamos ir.
En general son chicos de nuestra edad los que van.
A lo sumo de 24 o 25 años.
Él se veía como de 27 años o tal vez más.
Sobresalía del montón, era alto, atractivo, muy atractivo, cabello negro, o castaño oscuro, y desde donde yo estaba no se veía el color de sus ojos.
Tenía un cuerpo musculoso, muy fibroso, perfecto.
Se notaba distinto, como si este no fuera su ambiente
Yo pensé que como había gente de seguridad en la discoteca, tal vez sea seguridad privada de alguien importante, pero no, estaba tomando alcohol y eso no lo haría el personal de seguridad si estaba protegiendo a alguien.
¿Quién será?
Me pregunté.
No era asiduo, porque nosotras íbamos todos los sábados y jamás lo había visto.
-Dejá de mirarlo, igual no se va a dar cuenta de qué existís.
Dijo Lili, la muy mala onda de mi amiga.
-Yo no miré a nadie.
A ella no le importaba, si total, no era su novio.
-Te está mirando a vos.
Dijo en mi oído, Any
-No lo creo, eso lo pensás para llevarle la contra a Lily.
Respondí también en su oído.
Ambas reímos.
-No es así, ella es envidiosa y vos una ingenua, ¡Por favor! Prestá atención, no es la gran amiga que crees.
Cuando giré para contestarle, alguien me agarró la mano e invitándome a bailar, y me llevó a la pista.
Era él, el hombre que estaba mirando.
¿Habrá pensado que lo estaba invitando a bailar, porque lo miraba?
La música era lenta, se bailaba juntos, me atrajo hacía él sin dejar que pase ni una hoja entre ambos, parecía un abrazo más que un baile, cuando le iba a decir que se separe un poco, levanté la vista y me encontré con su mirada fija en mi boca y un segundo después, me la devoró, porque no se podía decir de otra manera. no era un beso cualquiera.
Nunca, jamás, me habían besado así, parecía hambriento, con una pasión que me hizo temblar hasta el alma.
Me invadió un cosquilleo interno que jamás había sentido, que no sabía que se podía sentir.
Sí, me habían besado antes, 4 o 5 chicos, algún compañero de clases, algunos novios que tuve.
Pero nada, absolutamente nada, se comparaba con ese beso.
De pronto dejó de besarme y me soltó, como si quisiera tranquilizarse.
Me miraba muy serio.
Su mirada iba de mis ojos hacia mi boca… me estaba poniendo muy nerviosa.
- ¿Cómo te llamas?
Me preguntó mientras seguíamos bailando.
Comenzamos a hablar, no mucho.
Miré a nuestro alrededor, estábamos en el medio de la pista.
Yo esperaba que mis amigas no hubiesen visto que me besó.
No era correcto besarse con un desconocido y más de esa forma.
Me volvió a atraer hacía él, me acariciaba la espalda, sentí su mano en mi cadera, bueno, en mi cola.
¿Cómo se atrevía? Lo miré para quejarme cuando me volvió a besar de esa manera única.
Sentí otra vez su lengua dentro de mi boca.
En lugar de separarme y volver con mis amigas… me encontré devolviéndole el beso, y con mis manos, acariciándole la nuca y fue cuando sentí algo calentito en mi estómago, era su erección.
Vibré por dentro, algo quemaba mi entrepierna y se endurecieron mis pezones.
No puedo sentir esto con un desconocido.
Jamás me había pasado, hasta estaba agitada.
Hubo chicos que buscaban un acercamiento indebido, pero siempre me alejé y nunca, con un beso, sentí ese calor abrasador…
Charlamos un poco, quería tranquilizarme antes de volver con las chicas.
Hasta su mirada me quemaba.
Quedamos en vernos al día siguiente que era domingo.
Mis padres confiaban en mí, por lo cual les tenía que decir que tenía que ver a un chico.
Soy adulta, estudio y trabajo, estoy cursando 2° año del profesorado de historia.
Me hubiera gustado seguir filosofía y letras, pero por obra del destino y la economía de mi familia, preferí seguir una carrera que me permitiría trabajar como docente.
Tenía muy buena memoria y se me daba perfecto enseñar, siempre practicaba con mi hermanita Elisa.
Le enseñaba cosas, ella volcaba todas sus dudas en mí, su hermana mayor, claro, le llevaba 10 años, sentía que yo era una de sus heroínas, la otra era la mujer maravilla.
Elisa siempre me decía que la mujer maravilla y yo, nos parecíamos, que yo era la doble de Linda Carter.
Volví con mis amigas, porque ya era la hora en que el padre de Any nos iba a buscar.
Era el único de los tres papás que tenía auto y era un santo, la verdad hay que decirla.
Podía parecer rígido y serio, pero nunca se quejaba.
En el auto, Lily abrió su boca y me acordé de las palabras de Any
- ¡Cómo te besaste con ese chico!
Lo dijo bien alto, para que Don José escuchase, inmediatamente sentí la mirada de Don José a través del espejo retrovisor.
-Mentira, apenas fue un beso en la mejilla.
Le dije desmintiendo sus palabras.
-Es verdad, yo los vi, no inventes.
Me encubrió Any.
-Bueno, chico, muy chico no era.
Siguió con su monólogo, porque nadie le preguntó nada.
Ponzoñosa, pensé y otra vez sentí la mirada de Don José.
-Tiene 25 años -mentí - y sólo bailamos.
- ¡Y cómo bailaron! No se despegaban.
A ésta la mato.
La miré enojada y luego miré a Any, y ella me hizo una seña como diciendo ¨te lo dije¨
-Fue una sola canción la que bailé con él, ¿Qué pasa, estás enojada porque me sacó a bailar a mí en lugar de a vos?
Le pregunté fastidiosa.
-Niñas, no peleen.
Se oyó la voz de Don José. queriendo mediar, antes que la cosa se pusiera peor.
-No te preocupes, todo está bien, papucho de mi vida.
Dijo Any, muy zalamera.
El resto del viaje fue en silencio.
Ya no le pude decir a Any que lo iba a ver en unas horas.
Porque no quería que Lily se entere.
Me acosté mirando el techo, tenía mil sensaciones en mí.
Esas mariposas aparecieron en mi estómago, esas que sentís cuando te enamorás.
¿Fue amor a primera vista?
¿Me habré enamorado?
¿Le habrá sucedido lo mismo a él?
Y su erección… ¿Fue porque se enamoró?
Idiota, me dije, los hombres sienten eso por todas y por cada una de las chicas a las que besan.
¡Y cómo sabe besar! Se ve que tenía mucha experiencia.
Sería una sensación que él estaba acostumbrado a sentir.
Por su edad, no creía que las cosas terminaran siempre con un beso, seguramente tendría relaciones sexuales con un montón de mujeres.
Con esa estampa, esa seguridad y ese poder sexual que emanaba de él…
Ese pensamiento me trajo una tristeza que no tenía por qué sentir, ya que lo acababa de conocer.
¿Y si se quedó excitado y terminó en la cama con otra?
Mi angustia creció.
Calmate Alice, me dije, no podés sentirte así.
Acabo de recibir los mejores besos de mi vida y quiero seguir teniéndolos.
Quiero saborear su boca, quiero tenerlo cerca, sentir su erección, provocada por mis besos y sus caricias en mi trasero, quiero más, quiero sentir más.
¡Dios! ¿Qué estoy pensando? No es correcto, soy virgen, no es que piense llegar virgen al matrimonio, sólo quiero entregarle mi virginidad al hombre correcto, lo quiero hacer por amor, por amor verdadero y creo que acabo de conocerlo.
Me senté en la cama, pegando un grito, despertando a mi hermanita.
Compartimos la habitación.
Nuestra casa no es ni grande ni pequeña.
Sin embargo, compartimos la habitación y el cuarto que está pegado al nuestro, lo hicimos escritorio, es nuestro bunker.
Me encanta compartir con mi hermanita, aunque le llevo 10 años, la pasamos genial, ella es muy despierta, precoz, diría yo.
-Dormite Elisa
-Es que me despertaste con un grito, me asusté.
-Ni siquiera fue un grito, es que… conocí al chico más lindo que existe, me enamoré.
-Contame.
Ya estaba sentada en la cama.
Le conté la parte contable para una nena de 10 años.
Se durmió con una sonrisa, para ella era un cuento de amor… y para mí, también.
Por AliceEl casamiento fue una fiesta inolvidable, todo parecía ser salido de un cuento yo me sentía una princesa.Mi hermana dio su toque insolente, cuando nos felicitó.Está dejando de ser una adolescente y es hora de que deje de ser tan malcriada, lo voy a hablar con ella en un momento, aunque Alberto parece divertirse con sus salidas, la quiere como a una hermanita y la sigue viendo pequeña.La familia está unida.La noche de bodas fue más de lo que podía esperar.Alberto es el hombre soñado, caballero, atento, amante…Todo mi cansancio se desvanecía en sus brazos.Ya nadie nos va a separar.No existe ni una Vivián ni una Clara que oscurezca lo que tenemos.La luna de miel fue espectacular.Recorrimos Europa, estuvimos en los mejores hoteles, conocí lugares de ensueño, descubrí lugares que no sabía que existían.Visitamos museos que hasta ese momento solamente había visto en fotos, peor lo que realmente importaba era estar al lado de Alberto, hacer de las madrugadas la extensión d
Por AlbertoApenas llegué a mi casa, María me informó que Alice estaba con mi madre, en mi habitación.Pensé que mi progenitora le estaría haciendo un regalo en privado a Alice, alguna joya familiar, o algo así.Las dos son discretas en ese sentido y no son ostentosas.Creo que Ednita se está pasando, pareciera que está acosando a mi novia, a mí no me molesta y Alice jamás le haría un desplante, pero ella aún trabaja para Lima y a posiblemente tenga asuntos que resolver desde su computadora y también está el asunto de la representación de modelos.Estaba pensando eso cuando abrí la puerta y las encontré a las dos abrazadas y llorando.Realmente no entendía nada.Me asusté porque esa escena no era normal.- ¡Dios mío! ¿Qué sucede?El pánico se apoderó de mí.La imagen de Vivián apareció en mi mente, supe, por la gente de seguridad, que se había acercado a Alice y a mi madre, a lo mejor, ese encuentro fue peor de lo que me informaron.Lugo vi que, a pesar de las lágrimas, las dos sonreí
Por Alberto.Mis palabras no le gustaron a Alice y yo sentí que me había atrapado, aunque no era una mentira y nunca pasó nada de lo que ella pensaba.- ¿Cuándo se lo aclaraste?No tenía vuelta atrás.-Una vez, hace un tiempo… ella insinuó algo.-Y después de eso, la ibas a besar en el parque, delante del niño.-Ese día te extrañaba más que nunca, me sentía solo y ya estaba harto de pasar noches con prostitutas, estaba confundido.-Sé que no pasó nada entre ustedes, pero lo que quiero saber si de tu parte, quedó algo latente, si te atrae.-No, te juro que no.-Es una mujer bonita.-Sí, es bonita, pero no me atrae, no es de las mujeres que me puedan atrapar o retener.-Es curioso.Dijo con una sonrisa que me supo a problemas.-Apenas te fuiste con el niño, me dijo que por fin te había atrapado.Me quedé rígido.No quiero tener problemas con Ali, menos por Carla.-Le contesté que no se equivoque.Es increíble, con esas palabras, marcó quién era ella y estoy seguro le puso un límite que
Por AliceAlberto es un hombre generoso.Eli lo adora, aunque no lo hace por eso ella no es interesada y es agradecida.No es humilde en sentido de sencilla, aunque yo hablo mucho de ese tema con ella.Tampoco tiene la arrogancia de Vivián.Supongo que es normal en su actividad, que tenga más seguridad y sea algo presumida o engreída, pero mientras tenga los pies en la tierra y sepa que la fama puede ser efímera y que ella vale mucho más que todo eso, le permitimos que disfrute su momento.Sigue estudiando, eso dice bastante de ella.-Voy a ver a Ricardito ¿Querés acompañarme?Eso me tomó por sorpresa.No supe que decir.- ¿Los vas a invitar a nuestro casamiento?-Cielo, la lista la hicimos juntos y si los hubiese invitado, lo sabrías.- ¿Por qué no los invitaste?Le pregunté con cautela.-Cómo le prometí a Gustavo, siempre vas a ser mi prioridad, y estoy seguro de que te molestaría la presencia de Clara, por otro lado, no sabría dónde sentarlos, no podría alejar a Ricardito de una de
Por AliceComenzamos los preparativos para la boda.Eran mucho lo que había que hacer.El vestido de novia lo hizo un modisto que me refirió mi suegra.A mi madre le regalé yo el vestido, se lo hizo a medida el mismo modisto.Con Eli fue otro tema.Ella tenía que destacarse de alguna manera.-Me gusta este vestido.Dijo mostrándome una foto de sugestivo vestido dorado… francés.-Te pueden hacer uno similar.-No, quiero ese.-Eli, no sé cuánto tarda el envío.-Voy a averiguar.Mi hermana me miró cabizbaja.-No va a llegar a tiempo.-Elegí algo lógico.Asintió, aunque no estaba convencida.Mas tarde lo comenté con Alberto y él le dijo a su secretaria que se ocupara del tema.La empresa que contratamos para la boda se ocupaba de cada detalle.El salón era el más exclusivo de ciudad.Decidimos hacerlo en Buenos Aires y no en Mendoza, ya que prácticamente Alberto estaba instalado acá.Mi novio dejó que yo elija hasta el último de los detalles, yo no soy pretenciosa y contaba con un presupu
Por AliceBajé la escalera, me alisté cuidadosamente, en el viaje de vuelta a mi casa, lo sentí un poco distante, por eso decidí vestirme un poco más provocativa que de costumbre, nada vulgar, pero mi vestigio azul eléctrico, no pasaba desapercibido.Alberto estaba abajo, se quedó revisando su celular.Lo estábamos intentando nuevamente.Me derretía con su trato, pero había mucho que venía con él.Les tenía miedo a las humillaciones públicas de Vivián, porque realmente no estaba segura de que esa mujer, pese a haber perdido el juicio, se quedase tranquila.El amor que sentía por Alberto era inmenso y estar sin él me transformaba en otra persona, una sin alegría, pero estar a su lado, era un reto.Soy una mujer segura, o lo era, hasta que las mentiras de él me pegaron en la cara.Trato de no ser celosa, pero la desconfianza que él mismo creó, es difícil de evitarla.A veces soy un mar de dudas.Habló bastante de Ricardito, se hace cargo del niño, económicamente, me parece maravilloso, p







