INICIAR SESIÓNDamian permaneció petrificado, con los ojos oscuros clavados en los de Elena y una tensión creciente en la línea de la mandíbula. Había imaginado muchas veces lo que ocurriría si ella alguna vez admitía sentir algo por él, pero ninguna fantasía le había preparado para escucharla decir que no quería
Ella abrió los labios, pero las palabras no aparecieron de inmediato. Había imaginado aquel encuentro durante el trayecto, había ensayado distintas formas de explicarse y hasta había considerado dar media vuelta cuando el automóvil se acercó a la entrada de la pista; sin embargo, ninguna de aquellas
Apoyó la cabeza contra el respaldo y cerró los ojos, intentando expulsar de su mente la imagen de Elena bajo las luces de su residencia, con el vestido negro delineando su figura y aquella expresión desconcertada que había seguido a su despedida. Recordó el instante en que había rozado la comisura d
La pista privada permanecía sumida en una quietud solemne, interrumpida únicamente por el murmullo de los motores auxiliares y el viento nocturno que recorría el asfalto, levantando pequeños remolinos de polvo bajo las luces blancas de los hangares. El jet de Damian Müller aguardaba preparado para p
Damian observó su rostro una última vez, buscando alguna señal de rechazo que le indicara que debía disculparse, pero Elena seguía mirándolo con los ojos abiertos y la respiración ligeramente alterada, atrapada entre el desconcierto, la sorpresa y una atracción que no estaba dispuesta a nombrar toda
Elena permaneció inmóvil, sintiendo que las certezas con las que había terminado el día comenzaban a perder su orden habitual. No estaba acostumbrada a que los hombres le hablaran de aquella manera, sin exigir una respuesta inmediata, sin utilizar sus sentimientos como una moneda de cambio y sin env







