LOGINDamian respiró profundamente. No buscó una excusa, no intentó suavizar lo que estaba a punto de confesar y tampoco recurrió a su habitual sonrisa capaz de desarmar a cualquiera. La miró directamente a los ojos y, por primera vez desde que Elena lo conocía, dejó caer todas las barreras que habían man
La lluvia seguía azotando el bosque con una furia casi sobrenatural cuando Elena despertó entre los brazos de Damian. El refugio de piedra apenas los protegía del viento que se filtraba por las grietas, y cada trueno hacía vibrar el silencio de aquella madrugada interminable. Sin embargo, lo primero
El tiempo pareció perder su forma mientras la tormenta continuaba rugiendo sobre las montañas. Entre besos que se volvían más profundos, caricias cuidadosas y palabras susurradas contra la piel, ambos fueron dejando atrás la distancia que todavía habían mantenido por temor a lo que el otro pudiera d
El beso se volvió profundo, impaciente, cargado de todos los temores que habían atravesado desde el momento en que Elena fue secuestrada. Damian la besó como si necesitara comprobar una y otra vez que estaba allí, pero nunca dejó de prestar atención a sus movimientos ni a la manera en que ella respo
La sonrisa de Damian desapareció, y durante unos segundos no respondió. Elena había pronunciado aquellas palabras sin dramatismo, pero cada una de ellas llegó hasta una parte de él que rara vez permitía que alguien tocara. Estaba acostumbrado a que sus subordinados temieran su autoridad, a que sus a
Elena despertó lentamente, sin saber al principio cuánto tiempo había transcurrido desde que el cansancio la había vencido en aquel refugio perdido entre las montañas. Lo primero que percibió fue el sonido de la lluvia golpeando el techo, ahora menos violento, y el calor que envolvía su cuerpo como







