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CAPÍTULO 68

Penulis: Jane_CA
last update Tanggal publikasi: 2026-10-24 21:40:57

Se hizo el silencio. Por un momento, Cathy deseó no haberle hecho esa pregunta. Todas las miradas se posaron en ella, especialmente la de Damian, que pensaba que estaba mintiendo.

Mientras Cathy ganaba tiempo, Andi miró a Bianca, y ambas lucían una expresión triunfante en el rostro.

«¿No la has oído?», espetó Chloe con tono exigente. «Si crees que no lo ha hecho ella misma, entonces muéstranos pruebas, o baja de tu pedestal y pide perdón por acusarla injustamente».

Cathy suspiró, apartando la m
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    CAPÍTULO 78.Lena se quedó horrorizada. Solo de pensarlo se enfurecía muchísimo. Odiaba incluso tener queelegir a uno de esos directores sénior narcisistas. Todos eran unos capullos.Siempre lo habían sido, si no consigo mismos, al menos con sus subordinados, y, pordesgracia, ella entraba precisamente en esa categoría.Todos los altos cargos se habían portado mal y habían sido innecesariamente groseros con elloshasta que Cathy se hizo cargo.Su comportamiento había cambiado, y todo se lo debían a ella, pero si había algo que Lena sabíabien era que el leopardo no cambia sus manchas.En cuanto Cathy se fuera, volverían a sus viejas actitudes.— Por favor, no haga eso, señora. — Lena negó con la cabeza, negándose incluso a plantearse esaposibilidad. Cathy se rió suavemente. — Te estoy haciendo una pregunta hipotética.«Y yo le estoy dando mi respuesta sincera.

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    CAPÍTULO 77.Lena entró con una pila de d o cu m e n to s en las manos .— Buenos días, señora. Le han entregado esto mientras estaba fuera. Los he ordenado porprioridad, y los que requieren su atención inmediata están encima.«Gracias. Déjalos ahí».Dejó los documentos sobre el escritorio y empezó a dirigirse hacia la puerta.«Espera». Cathy la detuvo, incorporándose en su asiento.Lena se detuvo y se giró lentamente hacia su jefa. «¿Sí, se ñ o ra?» .Cathy miró a la mujer que había trabajado codo con codo con ella desde que se hizo cargo dela empresa, y los recuerdos comenzaron a aflorar de nuevo.Había algo que necesitaba comentarle y no estaba del todo segura de cómo em pezar.— ¿Tienes unos minutos? — preguntó educadamente, y Lena asintió con entusiasmo. —Por supuesto. ¿Quién no tendría unos minutos para su directora general favorita?Cathy señaló la silla vac

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    CAPÍTULO 76.Al poco rato, se acercó un camarero y hicieron el pedido. En cuanto se marchó, Maya se inclinó haciadelante, apoyando los codos en la mesa.«Vale, te escucho. Empieza a contar. ¿Qué pasó? ¿Qué hizo Bianca?». Cathysoltó un largo suspiro. «Bianca».«Ay, ella es aún peor». Cathy negó con la cabeza. «Es igual de desagradable, si no más» .«No te vas a creer que hoy ha intentado usar nuestro dormitorio matrimonial. Dice que es lahabitación de su prometida».«¿Pero qué coño?», exclamó Maya. «Hay un montón de habitaciones en la casa, ¿no?».«¡Claro!».«Es que tiene una fijación por hacer tonterías. No te lo vas a creer: pidió comida de ATKfoods ydijo que la había hecho ella en casa».La expresión de Maya cambió al instante. «¿Es así de estúpida?».«Al parecer».«¿Y lo más molesto?», continuó Cathy, apretando con fuerza el vaso de agua entre l

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    CAPÍTULO 75Dentro de la habitación, Cathy miraba fijamente a lo lejos, aún sin poder creer que Bianca quisieraunirse a ellos en su dormitorio conyugal.Sinceramente, no le importaba si se casaban esa misma noche después de que ella semarchara, pero ¿cómo podía Bianca tener el descaro de intentar unirse a ellos?Se plantó delante del espejo de su dormitorio, vistiéndose. Tras maquillarse un poco, se miró elconjunto por última vez antes de coger su reloj y una pequeña pulsera de plata.Solo iba a salir a desayunar con Maya antes de volver al trabajo. No había motivo para darletanta importancia ni para arreglarse en exceso.A sus espaldas, la puerta se abrió de par en par y Damian entró; sus ojos se posaroninmediatamente en ella.Intentó apartar la mirada, pero, de alguna manera, sus ojos seguían volviendo haciaella. No sabía muy bien qué hacer.¿Deber

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    CAPÍTULO 74«¿Un anillo?»«Sí, Damian. Un anillo». Levantó un poco la voz. «Me refiero a un anillo de compromiso.Deberías pedirme matrimonio. Soy tu prometida. A estas alturas ya debería llevar un anillo en eldedo».« O h ...»Eso fue todo lo que dijo antes de apartar la mirada. Lentamente, dio un sorbo a su vin o .Bianca se quedó allí de pie, con la copa aún en la mano, la mirada fija en Damian. Esperó unossegundos más a que él hablara o dijera alguna otra palabra.Quizá bastaría incluso con un sonido distinto a « oh » , pero no obtuvo respuesta.Pasaron los minutos y su sonrisa se fue desvaneciendo poco a poco.«¿Por qué te quedas callado? ¿Por qué no dices nada? ¿No has oído lo que he dicho?». Élla miró de reojo. «Sí, Bianca».— Entonces… — insistió ella — . ¿Por qué no dices nada? Ya me he disculpado por lo que pasó enel desayuno. No tien

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    El rostro de Bianca palideció. Cerró los puños con fuerza, conteniéndose para no arrancarle el anillo del dedo a Cathy.Nunca le había importado demasiado que Damian aún no le hubiera pedido matrimonio. Toda la familia sabía que él era suyo y que pronto se casarían.Hasta ese momento apenas había prestado atención al asunto. Pero Cathy acababa de restregarle el anillo en la cara.¿Por qué Damian no se lo había quitado todavía? Bianca apretó los dientes.—¡Tienes que estar completamente loca!El estallido hizo que Cathy alzara una ceja.Bianca dio un paso hacia ella, con el rostro encendido de rabia. —No te hagas ilusiones. Las dos sabemos que pronto te quitará ese anillo. No hace falta que vayas presumiendo de él.—Hasta que eso ocurra… —Una sonrisa burlona asomó a los labios de Cathy—, la que lleva el anillo soy yo. Así que creo que la habitación de invitados es el lugar perfecto para ti.El rostro de Bianca se endureció y se le enrojecieron las mejillas. —¡Damian no te pertenece, Ca

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