MasukAva no apartó la mirada de la fotografía.La imagen del documento seguía abierta en su teléfono.Cuatro firmas oficiales.Una quinta línea.El nombre de Nathaniel Voss.Y debajo, una frase que no dejaba espacio para interpretaciones:“Ahora sabes quién estuvo allí. La próxima pregunta es quién salió con la caja.”Nadie habló durante varios segundos.Lucas fue el primero en romper el silencio.—Necesito una copia de esa imagen.Ava se la envió.Nathaniel, sin embargo, seguía mirando la pantalla.—Esa firma no es mía.—Ya lo dijiste —respondió Ava—. Pero alguien quiso que pareciera tuya.Nathaniel levantó los ojos.—No entiendes lo que significa.—Entonces explícame.Nathaniel se acercó a la mesa y observó nuevamente el documento.—Si alguien falsificó mi firma en el acuerdo original, significa que no quería simplemente ocultar una modificación. Quería colocarme dentro del acuerdo.Lucas entendió inmediatamente.—Convertirte en responsable.—Exacto.Ethan tomó la fotografía.—¿Y si la f
La fotografía seguía sobre la mesa.Ava no podía apartar los ojos de ella.Evelyn estaba de pie frente a Carter Group, con una expresión seria que Ava conocía demasiado bien. A su lado estaba un Ethan mucho más joven, vestido con un traje oscuro que parecía demasiado grande para él.Detrás de ellos estaba William.Y unos pasos más atrás, casi oculto por la sombra del edificio, aparecía Edward Sinclair.Ava tomó la fotografía con cuidado.—¿Por qué estabas allí?La pregunta iba dirigida a Ethan.Él no respondió inmediatamente.No porque quisiera ocultarle algo.Porque estaba intentando recordar.—No lo sé —admitió finalmente—. Tenía diecisiete años.Ava levantó la mirada.—Eso no explica qué hacías en una reunión relacionada con mi madre.—No lo recuerdo como una reunión.Nathaniel Voss seguía de pie cerca de la ventana.—Porque probablemente no sabías que lo era.Ethan giró hacia él.—Entonces explícalo.Nathaniel observó la fotografía.—Tu padre te llevó aquel día. Dijo que quería qu
Ava no durmió aquella noche.La dirección seguía abierta en la pantalla de su teléfono.Había pasado horas intentando encontrar alguna conexión con el lugar, pero no aparecía en los registros habituales. Era un antiguo edificio de oficinas situado en una zona industrial de la ciudad, una propiedad que había cambiado de dueño varias veces durante la última década.Nathaniel Voss había elegido el lugar con cuidado.Eso era evidente.Lo que Ava no podía entender era la última frase.“Si quieres saber por qué tu madre murió, ven sola.”Hasta ese momento, la muerte de Evelyn siempre había sido tratada como una tragedia familiar.Un accidente.Una pérdida dolorosa que nadie había conseguido explicar completamente.Ahora parecía otra cosa.A las siete de la mañana, Ava estaba sentada frente a la ventana de su despacho cuando Ethan entró.Había dejado de insistirle en que descansara.—Lucas encontró información sobre el edificio.Ava levantó la mirada.—¿Qué clase de información?—Perteneció
Ava no se movió durante varios segundos.La puerta que acababa de cerrarse dentro de la casa había producido un sonido seco, definitivo.Lucas levantó inmediatamente la linterna.—La puerta estaba cerrada cuando salimos.—Lo sé —respondió Ava.Ethan ya había regresado al pasillo.No miró hacia las escaleras. Se dirigió directamente hacia la habitación donde habían encontrado la caja.Ava lo siguió.La habitación estaba vacía.El piano seguía en su lugar. El escritorio también.Pero algo había cambiado.La tapa de la caja de madera estaba abierta.Ava la había dejado cerrada después de sacar los documentos.—No fui yo —dijo Lucas.—Tampoco yo —respondió Ethan.Ava se acercó lentamente.El contenido seguía dentro, pero la carta de Evelyn había sido desplazada.Alguien había tocado los documentos.No para llevárselos.Para buscar algo.Ava revisó las fotografías una por una.Eran imágenes antiguas de reuniones familiares, inauguraciones de Carter Group y eventos privados. Algunas mostrab
Ava llegó a la antigua residencia de su madre poco después de las diez de la noche.La casa llevaba años vacía. El jardín estaba cubierto de maleza y las ventanas permanecían oscuras, pero la estructura seguía intacta. William había vendido la propiedad tras la muerte de Evelyn, aunque conservó algunos de sus muebles y documentos personales.Ava observó la fachada desde el automóvil.—¿Estás segura? —preguntó Ethan.—No. Pero tenemos que entrar.Lucas los acompañaba; Daniel se había quedado en Carter Group revisando los documentos recuperados.La casa estaba registrada a nombre de una sociedad inmobiliaria, pero Lucas aún investigaba quién la administraba. Antes de que Ava tocara la puerta, se detuvo. La cerradura no estaba oxidada ni cubierta de polvo.Alguien había entrado recientemente.Lucas encontró una entrada lateral. La cerradura cedió tras unos segundos.Dentro, el aire olía a madera vieja y humedad. Recorrieron el pasillo a oscuras hasta llegar al estudio. El escritorio segu
La fotografía permaneció sobre la mesa.Ava no necesitó verla otra vez.Conocía demasiado bien la puerta que aparecía en ella. Era la entrada de la casa donde había pasado los últimos meses intentando reconstruir su vida, la misma casa donde había empezado a imaginar un futuro para sus hijos lejos del caos de los Sinclair.Alguien la estaba observando.Eso era lo que realmente le preocupaba.—Tenemos que sacar a Ava de allí —dijo Ethan.—No —respondió ella.Lucas levantó la mirada.—Ava…—Si abandonamos la casa ahora, sabrán que el mensaje funcionó.Ethan se apoyó contra el escritorio.—Y si regresamos, podrían estar esperando.—Entonces cambiaremos el plan.Ava tomó el portátil.—No voy a permitir que una fotografía decida dónde puedo vivir.Ethan la observó durante unos segundos.—¿Qué propones?—Que crean que seguimos investigando la cuenta.Lucas entendió primero.—Quieres darles información falsa.—Exactamente.Daniel asintió lentamente.—Podría funcionar. Si están vigilando nues







