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Capítulo 3

Autor: Anna Smith
La noche en que salí del chat de la familia Ashford, presenté mi renuncia a la empresa de Callum.

Había sido una de sus primeras empleadas. Lo acompañé a reuniones con clientes, preparé propuestas y dormí a su lado en el piso de la oficina durante meses, cuando la empresa apenas lograba mantenerse a flote.

La primera vez que el Grupo Ashford obtuvo ganancias, Callum le dijo a todo el personal:

—Lucía no es solo mi esposa. Es la persona que estuvo a mi lado cuando no teníamos nada y que trabajó conmigo para llegar hasta aquí.

Lo que él no sabía era que antes me llamaba Lucía Marcelli. Yo era la única heredera de una de las familias más importantes, pero siete años atrás había renunciado a mi apellido y herencia porque mis padres se negaban a aceptar mi relación con un hombre que, por entonces, no tenía nada más que ambición.

Ahora había decidido regresar.

Callum respondió a mi renuncia con una sola frase.

«Aprobada. Puedes volver cuando te hayas calmado.»

El séptimo día de la experiencia de Sienna coincidió con la gala de aniversario del Grupo Ashford. También era mi último día en la empresa, así que decidí ir a devolver mi tarjeta de acceso y terminar de entregar los proyectos que tenía a mi cargo.

Apenas entré, vi que el video del aniversario se reproducía una y otra vez en las pantallas del vestíbulo. No tardé en darme cuenta de que habían eliminado todas las fotografías en las que aparecía durante los primeros años de la empresa. Mi nombre tampoco figuraba en ninguna parte.

Habían desaparecido las imágenes en las que empacaba pedidos en el almacén, las de las reuniones con clientes y hasta las fotografías de las noches que pasaba revisando propuestas. También habían borrado las de aquella vez que terminé en el hospital por una úlcera sangrante después de pasar días trabajando sin descanso.

La imagen final del video había sido reemplazada por un retrato de Callum y Sienna, de pie uno al lado del otro.

«Gracias a Sienna Clarke por estar a nuestro lado en cada paso del camino.»

Callum sabía perfectamente que, en un principio, yo era quien debía acompañarlo a la gala. Aun así, permitió que Sienna llevara el vestido hecho a medida que habían preparado para mí.

Con el anillo con el escudo de los Ashford en la mano, ella cortó el pastel y lo acompañó a saludar a los inversionistas. Cada vez que alguien los confundía como pareja, sonreía y alzaba su copa.

Callum nunca los corrigió.

—Ya llegamos al séptimo día —dijo—. No tiene sentido detenernos ahora.

No entré al salón de baile. En lugar de eso, fui directamente a su oficina para terminar el

traspaso de mis funciones.

Cuando terminé, dejé sobre su escritorio los documentos que necesitaban su firma. Entre los papeles de mi desvinculación laboral estaba el acuerdo de divorcio que había preparado mi abogado.

—Revísalos antes de firmar.

Callum apenas les prestó atención. Estaba ocupado escuchando a Sienna mientras ella repasaba el programa de la gala. Hojeó los documentos rápidamente y firmó en los lugares que le había indicado.

—¿Falta alguna firma?

Le señalé la segunda línea.

Cuando terminó, empujó los papeles hacia mí y tomó mi mano entre las suyas.

—Quédate esta noche. Todavía no hemos cortado el pastel.

Su palma se sentía igual que siempre. Su voz también. Hablaba como si todo pudiera volver a la normalidad en cuanto él decidiera que el juego había terminado.

—Tengo que ir a otro lugar.

Retiré la mano, pasé junto a ellos y entré al ascensor.

Mientras las puertas comenzaban a cerrarse, vi que Callum seguía de pie donde lo había dejado. Por primera vez, ya no parecía tan tranquilo.

Poco después, delante de los invitados de la gala, llamó al abogado de la empresa.

—Prepara otro acuerdo de divorcio.

Sus amigos se quedaron mirándolo.

Callum miró hacia las puertas cerradas del ascensor.

—Si Lucía quiere convertir el divorcio en parte de este juego, esta noche podrá decírmelo en persona. Quiero oír de su propia boca si de verdad piensa poner fin a nuestro matrimonio.

No tenía idea de que ya había firmado el verdadero acuerdo de divorcio con su propia mano.
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