Início / Romance / La ley del deseo / 32: La confesión

Compartilhar

32: La confesión

last update Data de publicação: 2025-08-27 01:58:19
Alana estaba sonriendo, mientras Fran le daba un masaje en los pies y bebían té helado. Sus hijos correteaban alrededor del patio en el mediodía de un domingo. Eran una familia consolidada, lo tenían todo, pero eran felices con sencillez. Antes, les había tenido un poco de envidia; mi hermana nunca estuvo sola, pero ahora imaginaba que mi vida podía ser así al lado de Andrew.

Me estaba enamorando fuerte de él. Estas semanas habían sido intensas, trabajábamos en medio de un caso mediático juntos.
Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Capítulo bloqueado
Comentários (1)
goodnovel comment avatar
Maite Gutierrez Te
joder este también es para darle de comer aparte
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • La ley del deseo   47

    nota: Capítulo sin editar. El coche de Marcus se aleja con rapidez, distanciando cada vez mas de la zona corporativa de la ciudad. Me recuesto en la parte trasera, sintiendo las vibraciones del motor. noto su mirada a traves del espejo retrovisor, pero no dice nada, se mantiene estoico y lo agradezco, ya he pasado suficiente vergüenza con que escuchara nuestra discusión. La imagen de Andrew, solo en la acera y la soledad en su mirada se repite una y otra vez en mi mente. Llegamos a casa de Alana, como siempre, Marcus me acompaña hasta la puerta, donde la seguridad del hogar de mi hermana me protegen. -Buenas noches, señorita Everett -dice, su voz un poco más suave de lo normal, casi empatica. -Buenas noches Marcus. Gracias -me despido, antes de entrar. El olor a galletas inunda el lugar. En la sala, el desorden es casi adorable. mis sobrinos estan tirados sobre la sala, en un colchón que tuvieron que haber sacado de su habitación. Almohadas, galletas y chocolate caliente es

  • La ley del deseo   46

    Justo cuando Max termina de advertirme, y como si fuera obra del destino, veo a Andrew entrando por la puerta del restaurante. Max está de espaldas, así que no puede verlo aún. Me tenso en mi silla cuando sus ojos se encuentran con los míos. La frialdad en ellos me da un escalofrío que recorre toda mi columna.Su presencia llena el espacio, absorbe la atención de todos; es magnético. Su traje impecable, su cabello bien peinado hacia atrás y una barba de dos días que no lo hace ver desaliñado, sino un poco rudo. Está celoso, por supuesto, pero no es una furia ciega; es más controlada, y aquello es lo que me pone mal.Camina hacia nuestra mesa, sin saludar o excusarse, como si tuviera derecho.—¿No es un poco tarde para el caso de James? —pregunta, irónicamente.Max presiona sus labios cuando lo ve. No me está mirando a mí, lo está mirando a él. El dolor y el pasado denso pasan entre ellos, tan fuerte que me siento incómoda. Es claro que tienen muchos asuntos sin resolver.—Andrew Living

  • La ley del deseo   45:

    Convenzo a Max de que nos encontremos en un restaurante no muy lejos de la firma para cenar. Le explico que necesito conversar sobre el caso, aclarar algunas dudas, pero en realidad solo necesito una excusa para que nos veamos. Si le digo directamente que necesito hablar de Andrew, no aceptaría reunirse conmigo. Al menos, eso es lo que pienso, ¿quién querría conversar en medio de un restaurante sobre otro hombre?Después de terminar mi primer día con éxito, me arreglo un poco en el baño de la oficina y luego salgo a nuestro encuentro. Marcus está esperándome afuera, con la puerta del coche abierta como un perfecto caballero. Algunos trabajadores de la firma que van saliendo en ese momento me echan una mirada; el hombre parece sacado de una película de guerra, así que llama bastante la atención. Probablemente Andrew lo hace a propósito, para espantar a James o a cualquier otro hombre que se me acerque.Le doy la dirección del restaurante; no hace comentario alguno, solo asiente y va al

  • La ley del deseo   44: Nuevo día, nueva vida

    La casa de Alana se convirtió en un campo de batalla. Dos técnicos fueron al día siguiente para instalar cámaras de seguridad y una alarma de última generación. Nos explicaron cómo hacerlas funcionar, además de darnos una charla exhaustiva sobre intrusos. Me sentía nerviosa; mi muñeca estaba roja de todos los golpes que le había dado con la pulsera para alejar los malos pensamientos. Me dolía sentir que extrañaba a Andrew; era el único que podía calmar mi propio cerebro aun sin decir nada.A pesar del miedo y mi corazón roto, me preparo para volver al bufete. Necesitaba respirar otros aires, concentrarme en mi carrera. Después de todo, no podía desviarme de lograr mi sueño, no por James o Andrew. Así que he escogido un traje de dos piezas rosa pastel, una camisa blanca de tirantes y unos tacones beige.Me veo profesional, que es exactamente lo que busco. Tendré una nueva jefa, así que quiero dar una buena primera impresión. Quiero aprovechar el distanciamiento de Andrew para enfocarme

  • La ley del deseo   43: Adios

    Después de que Alana da su declaración, escrita y firmada, podemos irnos. Max aún mantiene su licencia, por suerte aún no vence, pero necesita ponerse al día y nos pide que le demos unos días. Mientras tanto, vuelve a recomendarme que siga mi rutina diaria, y una parte de mí está aliviada por eso. Siento que necesito volver a ser la Lauren de siempre. No la Lauren víctima. Quiero tomar las riendas de mi vida de nuevo.Alana me deja en el penthouse de nuevo. Promete que vendrá a recogerme en la noche. Alana y Fran están haciendo todo lo posible por instalar un sistema de seguridad de última generación. Cámaras, alarmas y sensores que, al activarse, enviarán una señal directa a la policía. Ambos se toman mi seguridad en serio y, a pesar de que no quiero paralizar sus vidas, estoy contenta con contar con su apoyo, como siempre ha sido.La parte difícil es decírselo a Andrew. Me digo a mí misma que no importa; él deja claro que no está dispuesto a darme más de lo que siempre ha ofrecido,

  • La ley del deseo   42: La llave pérdida

    Al día siguiente, desperté sola. El vacío inmenso que mi cuerpo sintió casi me hace llorar. Extrañaba dormir con Andrew, pero sabía que, si cedía ahora, jamás me vería como algo más que como una amante, aun cuando sintiera más por mí. Nos encontrábamos en mitad de un trance, temporal hasta que encontraran a James. No quería pisar mi casa con miedo a que en cualquier momento apareciera.Apenas amanece, los primeros rayos del sol inundan la habitación, se siente fría, lujosa y poco acogedora. A pesar de todo, me despierto con la mente clara: hacer todo lo posible porque James caiga.Me doy una ducha y cuando salgo, ya vestida, el sol ha salido por completo. Me doy cuenta de que Andrew está en el salón, junto a la ventana. Está bebiéndose un café mientras mira hacia la ciudad, es una vista demasiado impresionante como para no admirarla de vez en cuando.No se voltea, pero sabe que estoy aquí.—Tu hermana vendrá a buscarte a las ocho —dice, su voz es más tensa de lo normal.—Lo sé.—No te

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status