LOGINUna noche de tormenta, mientras Aurora Moretti huía del peligro que la acechaba, un hombre surgió de las sombras y la salvó. Despertó en la imponente mansión de Lorenzo Vitale, el mafioso más poderoso de la ciudad, un hombre cuya mirada oscura y presencia imponente podía intimidar hasta al más valiente. Entre amenazas constantes, niños que necesitan protección y la atracción irresistible que crece con Lorenzo, Aurora deberá decidir si arriesgar su corazón y su vida en un mundo donde la pasión y el peligro se entrelazan a cada instante.
View MoreEl sol de Italia caía sobre los jardines de la mansión de Matteo y Lena, tiñendo el verde inmaculado del césped con tonos dorados. El aire olía a flores y a la calma absoluta que solo se consigue cuando las guerras han terminado.Lena caminaba despacio por el sendero de piedra, empujando el cochecito de estilo clásico donde Ciara, su hija de tres meses, dormía ajena al mundo. La pequeña era una copia perfecta de Matteo. Tenía su mata de pelo oscuro y rebelde, y aunque sus ojos aún cambiaban de color, Lena juraría que terminarían siendo de un castaño tan oscuro y profundo como los de su padre.El teléfono vibró en el bolsillo de su vestido de lino blanco. Lena sonrió al ver el nombre en la pantalla y contestó de inmediato.—Hola, tía favorita.—No me hables con ese tono alegre, Lena —rezongó Elisabetta al otro lado de la línea. Su voz sonaba miserable—. Siento que me he tragado un erizo de mar.Lena soltó una risita, deteniendo el carrito bajo la sombra de un roble centenario.—¿Mala
Dos meses después.El caos en la habitación era un caos hermoso, lleno de seda, encaje. El aire estaba impregnado con un aroma a perfume caro y champán.Lena estaba sentada frente al tocador de caoba, observando su reflejo mientras un estilista terminaba de recoger su cabello en un peinado bajo y elegante, dejando caer algunos mechones sueltos para enmarcar su rostro. Sus manos descansaban sobre su vientre, acariciando la curva de casi cuatro meses que el encaje francés del vestido abrazaba con suavidad.—Deja de temblar —le regañó Elisabetta con cariño, apareciendo detrás de ella en el espejo.La hermana de Matteo llevaba un vestido de dama de honor de un rosa oscuro que resaltaba su piel bronceada. Se veía espectacular, pero su atención estaba totalmente centrada en Lena. Elisabetta le ajustó un mechón rebelde y luego apoyó las manos en sus hombros, mirándola a los ojos a través del cristal con una intensidad feroz.—Estoy nerviosa —confesó Lena, soltando el aire que retenía—. ¿Y
Las dos semanas siguientes se disolvieron en una neblina extraña.Físicamente, Lena comenzaba a recuperar el aliento. Las náuseas matutinas habían empezado a remitir, concediéndole una tregua, aunque el agotamiento seguía siendo su sombra fiel, acechándola en cada momento del día. Sin embargo, algo en la atmósfera del ático había cambiado. Matteo estaba raro.No era el hombre distante de sus inicios, sino uno que parecía esquivarla.Mantenía reuniones a deshoras en su despacho, con la puerta sellada a cal y canto. Cortaba las llamadas apenas ella entraba en la habitación, con una brusquedad que la hacía sentir una intrusa en su propia casa. Salía al amanecer con excusas vagas, como supervisar nuevas rutas, y regresaba tarde, arrastrando de regreso su colonia habitual, pero vibrando con una energía nerviosa que le obligaba a tamborilear los dedos contra cualquier superficie.En un matrimonio convencional, esas señales gritarían «amante».Pero para Lena, que conocía las reglas de sang
El camino hacia la mansión de las afueras fue diferente a cualquier otro viaje que hubieran hecho antes. No había urgencia, ni miedo a una emboscada, ni peligros rondando, no había silencio tenso. Solo había una mano cálida y grande entrelazada con la de Lena sobre su regazo, y una sensación de paz que parecía casi irreal después de la tormenta.El sol del atardecer bañaba los campos cuando Matteo detuvo el coche. Se giró hacia ella, con esa media sonrisa que le marcaba el hoyuelo en la mejilla y que hacía que el corazón de Lena diera un vuelco.—Antes de bajar, necesito que hagas algo por mí —dijo él, sacando un pañuelo de seda negro del bolsillo de su chaqueta.Lena arqueó una ceja, divertida.—¿Un secuestro, señor Vitale? Creí que ya habíamos pasado esa etapa.—Digamos que es una sorpresa —murmuró él, inclinándose para cubrirle los ojos con la tela. Sus dedos rozaron sus sienes con una delicadeza extrema al hacer el nudo, asegurándose de no apretar demasiado—. Confía en mí.—Siemp






Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.