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Capítulo 1116

Autor: Yamila Rivera
Ramón explicó:

—Sus asuntos también son míos. Para que el proyecto Costa Azul salga adelante, necesitamos trabajar juntos.

Héctor sostuvo la copa de vino tinto, impasible.

—Parece que los años ya te están pesando.

Ramón comprendió que había una segunda intención en aquellas palabras, pero no supo cuál.

Héctor continuó:

—Conseguiste con mucha facilidad información que ni siquiera yo he podido encontrar.

Ramón palideció.

De pronto lo entendió.

“¿Gael había filtrado esa información a propósito? ¿E
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  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1121

    El guardia balbuceó:—Señorita Rocío...Ella dejó de mirarlo y le ordenó al chofer:—Adelante.El chofer pisó el acelerador y avanzó hacia el camino de subida. Al verlo, el guardia tuvo que dar la señal para que los dejaran pasar. Enseguida llamó de nuevo a su superior.Su superior respondió:—Voy a informar al señor Gael. Tú avisa al mayordomo de inmediato. Que no deje que Rocío se lleve a nadie.—Sí.El guardia guardó el celular y tomó el radio para avisar al personal de la propiedad.Veinte minutos después, el carro llegó. En cuanto entraron en aquella zona, los celulares se quedaron sin señal.El vehículo se detuvo y Rocío bajó. El mayordomo, que ya estaba enterado, salió a recibirla.—Señorita Rocío.Ella caminó directamente hacia la casa.—¿Dónde están?—Arriba.Rocío subió al segundo piso. En una sala cercana al balcón, Julieta y Carlos estaban sentados frente a frente, jugando ajedrez.Julieta parecía indecisa sobre su siguiente movimiento y fruncía el ceño mientras pensab

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1120

    Teresa se detuvo frente al escritorio.—Señor Héctor.Él alzó la vista.—¿Qué quieres?—Vine a agradecerle y también a contarle algo que quizá todavía no sabe.Después del escándalo en internet, Carlos había decidido demandarla. Los proyectos de la familia de Teresa también se habían visto afectados. Héctor había enviado a alguien para resolver el problema.Teresa tenía decidido salir del país aquel día.Tras una pausa, continuó:—Julieta está embarazada.Las pupilas de Héctor se contrajeron y su rostro se tensó.Él preguntó con voz helada:—¿Cómo lo sabes?Su reacción confirmó lo que Teresa sospechaba: Julieta se lo había ocultado a Héctor.Teresa no pudo evitar sentir desprecio por ella. Tal vez el bebé ni siquiera fuera de Héctor.Respiró hondo y respondió con sinceridad:—La vi en un hospital de Sombrales. Escuché lo que le decía una enfermera y así me enteré. No creo que tenga muchos meses, pero no sé cuándo quedó embarazada.La mirada de Héctor se volvió indescifrable.—Sal.T

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1119

    Jairo sostuvo la mirada de Héctor.—Lo admito. Creo que Carlos sería una mejor pareja para Julieta. Ella ha sufrido demasiado y necesita a alguien que la haga sentirse segura.La mirada de Héctor se oscureció aún más.Jairo continuó:—Pero no me corresponde decidir con quién debe estar. Estás así de furioso porque crees que ahora está con Carlos. En realidad tienes miedo, ¿verdad?Héctor entrecerró los ojos.Jairo soltó una risa.—Parece que Gael ya consiguió lo que quería. Si te viera así, estaría encantado. No vine a darte lecciones. Solo procura calmarte antes de que termines descargando otra vez todo ese resentimiento contra Julieta.Se dio la vuelta y se marchó.Al verlo subir al carro, el chofer se sobresaltó.—Señor Jairo, ¿qué le pasó? ¿Quiere que lo lleve al hospital?Jairo se tocó la mejilla derecha, que ya se estaba hinchando. Héctor no se había contenido al golpearlo.Para Jairo, aquella pérdida de control solo demostraba que Héctor se había enamorado de Julieta y no sopor

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1118

    Jairo no se sorprendió. Había llegado a una conclusión parecida.—Entendido.Después de colgar, Mariana seguía inquieta.Sebastián dijo:—Por ahora solo podemos esperar a ver qué pasa.—¿Qué quiere Gael?—Toda la familia Quiroz depende de él. Si no se arriesga a cambiar las cosas, tarde o temprano la mayor parte de los beneficios terminará en manos de los otros parientes. Es inevitable que ahora haya conflictos.Mariana frunció el ceño.—Pero, si se enfrenta así a Héctor, ¿no teme que después se vengue?—Las alianzas cambian según los intereses. Que puedan arreglarse más adelante dependerá de lo que Gael esté dispuesto a ofrecer.Mariana se quedó pensativa. Había visto muchas luchas familiares por el poder y el dinero, enfrentamientos en los que unos intentaban matar a otros o enviarlos a prisión.Sin embargo, era la primera vez que presenciaba una ofensiva tan grande como la de Gael. En apariencia, todo seguía tranquilo. Ni siquiera había noticias al respecto, pero dentro de la fam

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1117

    Miguel no sabía cómo responder. Se disponía a retirarse cuando vio a Héctor entrar.Sebastián y Mariana también lo vieron.Cuando se acercó, Miguel lo saludó:—Señor Héctor.La mirada de Héctor se posó en Sebastián. Aunque Sebastián medía un metro ochenta y cuatro, era un poco más bajo que Héctor, así que tuvo que alzar ligeramente la mirada.—Así que eres tú quien busca a Carlos.Héctor preguntó con frialdad:—¿Dónde está?Sebastián se encogió de hombros.—No sé por dónde anda.Héctor lo miró con una frialdad amenazante.Sebastián añadió:—Tenemos un compromiso. Nos vamos. Quédate el tiempo que quieras.Se hizo a un lado y pasó junto a Héctor.Héctor no lo detuvo.Mariana lo miró una vez más, pero tampoco dijo nada y siguió a Sebastián.Al subir al carro, Mariana preguntó:—¿Habrá pasado algo?No sabían qué estaba haciendo Carlos ni cuál era la situación de Julieta desde que Gael se la había llevado.Si Héctor había ido a buscarlo con aquella actitud, algo debía de haber ocurrido.S

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1116

    Ramón explicó:—Sus asuntos también son míos. Para que el proyecto Costa Azul salga adelante, necesitamos trabajar juntos.Héctor sostuvo la copa de vino tinto, impasible.—Parece que los años ya te están pesando.Ramón comprendió que había una segunda intención en aquellas palabras, pero no supo cuál.Héctor continuó:—Conseguiste con mucha facilidad información que ni siquiera yo he podido encontrar.Ramón palideció. De pronto lo entendió.“¿Gael había filtrado esa información a propósito? ¿Eso significaba que ya había infiltrado a alguien entre los suyos?”Héctor se levantó de golpe, con el rostro endurecido.Ramón se sobresaltó y también se puso de pie.—¡Héctor!Héctor lo ignoró y salió del salón a grandes pasos.Gael había dejado que Ramón obtuviera la información, y este, creyéndose muy listo, la había utilizado para poner a prueba a Héctor.Ramón no había comprendido el mensaje que Gael quería enviarle: ya tenía gente entre los allegados de Ramón y conocía perfectamente los ne

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