Héctor no profundizó más en el tema.Julieta habló de inmediato:—¿Tienes tiempo mañana por la tarde? Podemos adelantar los trámites del divorcio. Al fin y al cabo, hacerlo dos meses antes no debería ser un problema, ¿no?El divorcio exigía un mes de período de reflexión, y ya no faltaba mucho para que ella diera a luz.Al ver su expresión serena y calmada, en los ojos de Héctor apareció un atisbo de escrutinio. Apartó la mirada y dijo con frialdad:—Se hará cuando yo lo diga.Julieta bajó la mirada y no volvió a hablar.El coche llegó a Casa Gómez.Doña Gómez los había llamado de vuelta, efectivamente, por el bebé que Julieta llevaba en el vientre.En la familia Gómez había más hombres que mujeres.Doña Gómez tenía dos hijos: el mayor, Antonio Gómez, y el menor, Juan Gómez.Antonio tenía dos hijos varones. El mayor, Fabián Gómez, se había casado años atrás y tenía gemelos de cinco años; el menor, Sergio Gómez, tenía veinticuatro años y seguía soltero.Juan, en cambio, solo tenía un hi
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