Share

Capítulo 1209

Author: Yamila Rivera
Julieta respondió:

—Qué bueno.

Apretó el celular, sin saber qué más decir.

Después de unos segundos de silencio, Carlos se despidió:

—Te dejo descansar. Cuídate mucho.

—Gracias. Usted también.

Julieta colgó y soltó el aire.

Al escuchar a Tadeo, volteó y descubrió que Héctor había entrado con él en brazos sin que se diera cuenta.

—¿Tiene hambre?

Héctor se acercó a la cama y le entregó al bebé para que lo alimentara.

Después se sentó a su lado y los observó sin decir nada.

Julieta le echó una mir
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1211

    —Sí, mamá.Sofía asintió y salió detrás de Celeste.Cuando se quedaron solas, Mariana suspiró suavemente.—Parece que Celeste por fin lo aceptó.Julieta se limitó a sonreír.Mariana preguntó:—¿Qué piensas hacer cuando regreses al país?Julieta lo pensó un momento.—Quizá vuelva a la revista de negocios y retome mi puesto como editora en jefe.—Me parece muy bien.Mariana también entendía que probablemente ya no volvería a Grupo Altamira.Ese día, Mariana y Jairo se quedaron en la propiedad.Un mes pasó rápidamente. Héctor regresó al país para atender unos asuntos y llevaba casi una semana en Monteluz.Hacían videollamadas todos los días. Los mensajes que él le mandaba con más frecuencia eran: “¿Me extrañaste? ¿Cuánto? ¿Soñaste conmigo anoche?”Por las noches hablaba con menos reservas y terminaba haciendo que Julieta no quisiera contestarle. Pero si ella dejaba de responder, él la llamaba y no se daba por vencido hasta escuchar una respuesta. Julieta no sabía qué hacer con él. Al

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1210

    A la mañana siguiente, Tadeo lloraba de hambre, pero tampoco quería tomar fórmula.Celeste le entregó el biberón a la niñera y llevó a Tadeo a buscar a Julieta mientras intentaba calmarlo.—Ya, no llores. Vamos con tu mamá.La niñera tocó la puerta de la recámara principal.Héctor abrió y recibió a Tadeo.—¿Tiene hambre?Celeste lo apuró:—No quiere el biberón. Dile a Julieta que le dé de comer. No lo hagan esperar más.Héctor entró con Tadeo y cerró la puerta con cuidado.Julieta ya estaba sentada y se había acomodado la pijama. Extendió los brazos para recibirlo.—No llores. Ya estás conmigo.Por fin, Tadeo pudo comer. Succionaba con tanta ansiedad que tragaba a grandes sorbos. Julieta le secó las lágrimas que le quedaban junto a los ojos y suspiró.Héctor se acercó y la abrazó.—No te preocupes. Todavía hay para él.Ella lo fulminó con la mirada.—Y todavía te atreves a decirlo. Esta noche duermes solo.—¿Vas a ser tan cruel? Tendré cuidado. No voy a dejar a Tadeo con hambre.Jul

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1209

    Julieta respondió:—Qué bueno.Apretó el celular, sin saber qué más decir.Después de unos segundos de silencio, Carlos se despidió:—Te dejo descansar. Cuídate mucho.—Gracias. Usted también.Julieta colgó y soltó el aire. Al escuchar a Tadeo, volteó y descubrió que Héctor había entrado con él en brazos sin que se diera cuenta.—¿Tiene hambre?Héctor se acercó a la cama y le entregó al bebé para que lo alimentara.Después se sentó a su lado y los observó sin decir nada.Julieta le echó una mirada.—¿Ahora qué te pasa?—Nada.—¿Entonces por qué tienes esa cara?Él la miró, pero no respondió. Su carácter no había cambiado en absoluto.De pronto, Julieta preguntó:—Después de que Gael me hipnotizó y me hizo perder la memoria, tú también procuraste que no la recuperara, ¿verdad?La expresión de Héctor cambió ligeramente.Había sospechado que ella ya lo recordaba todo, pero como durante esos días se había comportado igual que siempre, terminó pensando que solo eran imaginaciones suyas.So

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1208

    Jimena y Mauricio también se turnaron para cargar a Tadeo. Julieta estaba tan agotada que ya dormía profundamente.Entre sueños, comenzaron a surgir recuerdos en su mente. Se mezclaban y volvían una y otra vez, hasta que el llanto lejano de un bebé la despertó por completo.La enfermera acababa de terminar de asearla. Sofía estaba junto a la cama y sonrió en cuanto la vio abrir los ojos.—¡Mamá, ya despertaste!Julieta volteó hacia ella.Sofía llamó hacia la habitación de al lado:—¡Papá, mamá ya despertó!Héctor entró con Tadeo en brazos. Celeste venía detrás.Julieta quiso incorporarse y la enfermera elevó el respaldo de la cama para que estuviera más cómoda.—Déjame ver al bebé.Héctor se lo entregó.—Tiene hambre. Intentamos darle fórmula, pero casi no quiso tomar.Julieta recibió a Tadeo y comenzó a amamantarlo. En cuanto pudo comer, se quedó tranquilo.Celeste tomó a Sofía de la mano.—Vamos a dejar que Tadeo coma. Esperaremos afuera un rato.—Está bien.Después de que salier

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1207

    Julieta murmuró:—Está precioso.—En ti se va a ver todavía más hermoso.Ella le devolvió la tableta.—Cada vez sabes mejor cómo endulzarme el oído.Héctor sonrió con ternura.—¿No te gusta?Julieta alzó las cejas.—No.—Entonces te lo voy a decir todos los días, hasta que te guste.***Dos días después, a las nueve de la noche, Julieta comenzó a tener contracciones.El parto se había adelantado unos días.Cuando alcanzó los tres centímetros de dilatación, estaba pálida por el dolor.Le temblaban las piernas y se aferraba al brazo de Héctor.—Héctor.Él le tomó la mano y no dejó de tranquilizarla.Julieta estaba acostada, con la frente cubierta de sudor frío.Héctor le habló en voz baja:—Pronto te vas a sentir un poco mejor.Ella respondió, sin fuerzas:—No quiero volver a tener hijos.—Está bien. No tendremos más. Lo que tú quieras.A las cuatro de la madrugada alcanzó los diez centímetros de dilatación y la llevaron a la sala de partos.Héctor había llamado a Jairo media hora antes.

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 1206

    Julieta quedó instalada poco después de llegar al hospital. Era la única embarazada en todo aquel piso y el personal médico se turnaba para atenderla las veinticuatro horas.Últimamente pasaba muchas noches sin poder dormir y Héctor se quedaba despierto con ella.Esa noche logró conciliar el sueño, pero tuvo una pesadilla.En el sueño, el embarazo la había dejado hinchada y demacrada. Héctor la miraba con desprecio.Se despertó de golpe. Sin embargo, al abrir los ojos, se encontró con su mirada tierna.Héctor le acarició la cabeza y preguntó, preocupado:—¿Qué pasó? ¿Tuviste una pesadilla?Su voz familiar sonaba junto a ella, pero las imágenes del sueño todavía no desaparecían.Al ver que solo lo miraba, Héctor le tomó la mano.—¿Te sientes mal?Julieta soltó el aire.—Quiero ir al baño.Él se levantó primero y después la ayudó a incorporarse.El vientre ya le había crecido mucho y le costaba moverse. Héctor la sostuvo por la cintura durante todo el trayecto y, una vez en el baño,

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status