Share

Capítulo 237

Penulis: Yamila Rivera
Héctor regresó a la casa de los Gómez.

—¡Papá! —Sofía corrió a sus brazos al verlo.

Héctor la levantó y conversó un rato con Doña Gómez y Don Gómez.

Con Sofía presente, el ambiente se volvió especialmente cálido y animado.

Esa noche, Héctor se quedó allí con ella.

Mientras la niñera llevaba a Sofía a bañarse, Celeste buscó a Héctor.

—¿Por qué hoy permitiste que Bianca se la llevara a su casa? ¿Qué estás pensando?

Héctor respondió con calma:

—Es Julieta.

Al escuchar eso, Celeste se quedó inmóvil.
Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi
Bab Terkunci
Komen (1)
goodnovel comment avatar
Adriana Sanchez
Julieta debería pedir que solo la dejen ver a Sofía, ahora Héctor va a pensar que quiere su dinero.
LIHAT SEMUA KOMENTAR

Bab terbaru

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 910

    Héctor la esperaba afuera.Cuando vio salir a Julieta, su mirada se detuvo en ella. Julieta sostuvo sus ojos apenas un instante antes de apartar la vista.Él se acercó con una sonrisa.—Te ves muy bonita.Julieta no respondió al cumplido.Héctor sacó un estuche del bolsillo, tomó el anillo de diamantes que había dentro y se lo colocó en el dedo anular de la mano derecha.Él ya llevaba otro anillo de diamantes en el anular izquierdo.—Como sabía que estabas molesta, tuve que ponerme el mío yo solo.Julieta levantó la mirada y lo observó fijamente.—Al menos eres consciente de ello.Héctor sonrió.—De verdad es muy difícil contentarte.Julieta lo ignoró.—Vámonos.Héctor la tomó de la mano y salieron del departamento.Bajaron en el elevador.Un Rolls-Royce ya los esperaba frente al edificio.Héctor ayudó a Julieta a subir, mientras una de las asistentes acomodaba la falda de su vestido.Media hora después, llegaron al hotel donde se celebraría la gala.Héctor entró con ella.El salón es

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 909

    —¿Cómo has estado últimamente? —preguntó Julieta.—Nada ha cambiado. Todo sigue igual que antes —respondió Emanuel.Julieta asintió levemente y no hizo más preguntas.Conversaron un poco más. Antes de colgar, Emanuel dijo:—¿Nos vemos esta noche?Julieta se quedó desconcertada.—¿A qué te refieres?—¿Héctor todavía no te ha dicho que esta noche habrá una gala?—No sabía nada.Emanuel soltó una risa.—Seguro te llevará con él.Después de colgar, Julieta tampoco llamó a Héctor para preguntarle.Se quedó descansando en el departamento. Cerca de las cuatro de la tarde, recibió un mensaje informándole que su vuelo saldría al día siguiente a las dos.Justo cuando iba a revisar que tuviera consigo su identificación y su pasaporte, Gregorio se acercó.—Ya llegó el vestido que el señor Héctor preparó para usted.Gracias a lo que Emanuel le había dicho, no se sorprendió. Sin embargo, no quería asistir a la gala.Llamó a Héctor. Cuando él contestó, su voz cálida y profunda se escuchó al otro

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 908

    Héctor se terminó los dos tamales.Poco después, Sofía les hizo una videollamada. Al verlos juntos, sonrió llena de alegría.—Mamá, ya llegaste a Gran Bahía.Julieta asintió.—¿Ya desayunaste?—Todavía no. ¿Qué están comiendo ustedes?Conversaron durante un rato.Al final, Héctor dijo:—Ya ve a desayunar.Sofía obedeció sin protestar.—Ya no los molesto. Adiós, mamá.—Adiós.Cuando terminó la videollamada, ellos también habían acabado de comer.Héctor le pidió al mayordomo Gregorio que retirara los platos y después entró al baño.Menos de diez minutos más tarde, salió con una toalla alrededor de la cintura. Su cuerpo aún estaba cubierto de gotas de agua y sus músculos bien definidos reflejaban una fuerza imponente.Julieta estaba sentada en el sofá. Al verlo acercarse poco a poco, sintió que el corazón comenzaba a latirle más rápido.Héctor llegó hasta ella, se inclinó y la levantó entre sus brazos.—Tú...Al notar lo nerviosa que estaba, la sonrisa de Héctor se acentuó.La llevó ha

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 907

    Julieta apoyó ambas manos en los hombros de Héctor y abrió los ojos con sorpresa.Él la besó con tanta intensidad y urgencia que enseguida le alteró la respiración.Al darse cuenta de que apenas podía respirar, Héctor se apartó un poco.Julieta respiró agitadamente varias veces hasta que poco a poco logró recuperarse.Antes de soltarla, él volvió a darle un suave beso en los labios.Julieta, todavía sin aliento, lo miró con evidente descontento.Héctor sonrió, le tomó la mano y dijo:—Vámonos.Los dos salieron del aeropuerto.Una vez dentro del carro, Julieta lo examinó con atención. Héctor se veía igual que siempre y no tenía ninguna señal de lesión en la frente.Él sostuvo su mirada y sonrió.—¿Qué pasa? ¿Ya tenías demasiado tiempo sin verme?—Mejor dime dónde fue que te lastimaste en el accidente.—Ya estoy bien.Julieta lo observó durante unos segundos y después desvió la mirada hacia la ventanilla. A esas alturas, ya no tenía sentido seguir preguntando.Héctor la llevó directame

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 906

    De pronto, sonó su celular. Era Irene.Julieta contestó:—¿Bueno?—Vamos a cenar esta noche. Carlos acaba de regresar a Monteluz.Carlos había pasado los últimos días de vacaciones en Lagoazul y apenas había vuelto ese día a Monteluz.—Esta noche no puedo. En un rato hablaré con Carlos.—¿Tienes algo que hacer?Julieta no pensaba contarles que viajaría a Gran Bahía. De cualquier forma, solo estaría allá un día antes de regresar, así que no tuvo más remedio que usar a Sofía como pretexto para evadir la pregunta.Después de colgar, llamó a Carlos y le explicó que le había surgido un imprevisto y necesitaba pedir tres días libres.—¿Pasó algo? —preguntó Carlos.—Tengo un asunto que resolver, pero no tardaré mucho.Carlos guardó silencio y al final no preguntó nada más.—Está bien. Llámame si necesitas algo.Tras terminar la llamada, Julieta dejó escapar un suspiro.Carlos bajó el celular y miró a Jairo, quien estaba sentado frente a él.Jairo también había escuchado lo que Julieta acabab

  • La señora no perdona al infiel   Capítulo 905

    Alrededor de las diez de la mañana, Jimena y Mauricio salieron con Thiago. Jairo se ofreció a llevarlos en carro.Al principio, Mauricio no quería aceptar, pero Jairo insistió. Cualquiera podía darse cuenta de que, hasta cierto punto, intentaba evitar a Mariana.Mauricio no tuvo más remedio que aceptar.Después de que todos subieron al carro, Jairo arrancó.Mauricio, sentado en el asiento del copiloto, le habló con seriedad:—Mariana es una buena muchacha. Ya deberías pensar seriamente en tu vida sentimental. Podrías intentar salir con ella y, si de verdad no funciona, dejarlo hasta ahí. Al menos te estarías dando una oportunidad.—Papá, yo sé qué hacer con mis asuntos —respondió Jairo.Jimena, que iba sentada atrás, no pudo evitar intervenir:—No todas las mujeres se quedarán para siempre en el mismo lugar esperándote. Hay oportunidades que, una vez que se pierden, no vuelven.Jimena nunca le había contado a Mauricio que Mariana y Jairo habían sido novios.Aunque él no captó el sign

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status