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Capítulo 336

작가: Yamila Rivera
—Está bien. Ten cuidado. Cuando llegues a Monteluz, mándame un mensaje —dijo Carlos.

—Claro.

Al día siguiente, a las cinco de la madrugada, Julieta ya iba rumbo al aeropuerto.

Tras pasar el abordaje, se acomodó en el asiento de clase ejecutiva y cerró los ojos para descansar.

Sintió que alguien se sentaba a su lado, pero no abrió los ojos.

Hasta que la sobrecargo llegó a repartir el desayuno, Julieta los abrió... y vio que quien estaba sentado junto a ella era Jairo.

Él, al notar su sorpresa, le
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    La expresión de Héctor no cambió.—No lo haré. Puedo dejarlo por escrito y firmarlo ante un notario.Mauricio seguía con el rostro sombrío.Aunque en ese momento Héctor mostraba una actitud bastante buena, él continuaba sin verlo con buenos ojos.Sin embargo, ahora que las cosas habían llegado a ese punto, por muy inconforme que estuviera, ya no quedaba mucho margen de maniobra.Todo parecía decidido.—Solo voy a preguntarte una cosa. ¿Lo que sientes por Julieta es sincero?Héctor respondió sin vacilar:—Sí.Mauricio no quedó convencido y volvió a cuestionarlo:—¿No será solo porque ahora Julieta está más bonita? Cuando avance el embarazo y su cuerpo vuelva a cambiar, como cuando esperaba a Sofía, ¿vas a despreciarla? ¿Volverás a obligarla a trabajar y a atenderte incluso cuando ya tenga una panza enorme?Al oír aquello, la expresión de Jairo también se enfrió. Sabía que Julieta lo había pasado mal en aquel entonces, pero escucharlo de labios de Mauricio hizo que la furia le subiera d

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    Héctor soltó una risa.—Si no quieres tocar ahora, después no te dejaré aunque me lo pidas.La voz de Julieta salió de debajo de las cobijas.—¿Quién dijo que quiero tocarte?Héctor se acercó y la abrazó por encima de las cobijas.—¿De verdad no quieres?Julieta trató de patearlo, pero Héctor le inmovilizó las piernas.—No te muevas así. Ten cuidado con el bebé.Ella se detuvo.—Entonces suéltame.—¿Y no quieres tocar?Julieta volvió la cabeza y lo fulminó con la mirada.—¿Eres un pervertido?La cálida luz que caía desde arriba bañaba a Héctor y suavizaba sus facciones con un tenue resplandor dorado.Parecía que en el mundo solo quedaban aquella luz y el fresco aroma que desprendía su cuerpo.Él esbozó una sonrisa y respondió con voz grave y magnética:—Un poco.Julieta lo contempló. Sus miradas se encontraron y todo quedó en silencio de pronto.La mirada de Héctor descendió hasta los labios rosados y entreabiertos de Julieta. Ella lo vio inclinarse lentamente, sin tener forma de esq

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    Héctor salió del baño y regresó a la recámara. Julieta estaba recargada en la cabecera leyendo un libro. Llevaba una pijama de manga larga y se había abrochado hasta el botón del cuello.Héctor respiró hondo.Ver sin poder tocar era una auténtica tortura.Julieta alzó la mirada y lo vio acercarse.Héctor levantó las cobijas, se metió en la cama y se acostó pegado a ella.Él aún tenía la piel fría; era evidente que acababa de darse una ducha con agua helada.Julieta dijo:—No te acerques tanto.Héctor la rodeó por la cintura, hundió el rostro en su cuello y respiró hondo. El deseo que tanto trabajo le había costado contener amenazó con despertar otra vez.—El médico dijo que, si el embarazo está estable, podemos tener relaciones con moderación. Si todo sale bien en la próxima revisión prenatal, tendrás que compensarme al menos una vez.Héctor incluso se había tomado la molestia de preguntárselo al médico.Julieta respondió de mal humor:—¿Y por qué tendría que compensarte?—Tengo que

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    Doña Gómez le daba una importancia especial al bebé que Julieta llevaba en el vientre. Era la única buena noticia que había recibido la familia desde la muerte de Don Gómez y había devuelto un poco de vida a la casa.Después de cenar, Fabián buscó a Héctor para hablar con él a solas, principalmente sobre Sergio.Fabián dijo:—Gael está ocupado con los problemas internos de la familia Quiroz y, por ahora, no tiene tiempo para ocuparse de Noemí. Sin embargo, no creo que vaya a renunciar a ella tan fácilmente.Héctor respondió:—Por eso Sergio debe decidir qué quiere. Lo mejor sería que hiciera pública su relación con Noemí. Pueden empezar a salir formalmente o comprometerse; es la solución más eficaz.Fabián frunció el ceño.—Es fácil decirlo. Antonio todavía no sabe nada. Cree que Sergio y Rocío siguen saliendo.—Podemos buscar una oportunidad para que Gabriela conozca primero a Noemí y después hable con calma con Antonio. Después de todo, el futuro matrimonio de Sergio es más importan

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    Héctor volvió a presentárselos a Julieta. Nadie mostró una reacción extraña; todos la saludaron con naturalidad y ella respondió a cada uno.Casa Gómez estaba más animada que de costumbre.Hacía mucho tiempo que la familia no se reunía así para comer.Sergio no había ido. Doña Gómez le pidió a Gabriela que lo llamara, pero Gabriela le explicó que Sergio tenía otros asuntos que atender.Doña Gómez dijo:—Deben interesarse un poco más por Sergio. Ya es hora de que siente cabeza.Gabriela no tuvo más remedio que estar de acuerdo con ella.Últimamente, cada vez que mencionaban a Sergio, se sentía profundamente impotente.Al principio, ella había pensado que Rocío era una muy buena opción.Sin embargo, Sergio y ella no tuvieron química y él terminó involucrándose con Noemí.Gabriela incluso se arrepentía un poco. De haber sabido que las cosas terminarían así, habría sido mejor animar a Sergio a conocer a la joven de otra familia que todavía estaba interesada en él.Pero Fabián también te

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