Share

Las Niñas Buenas También Mienten
Las Niñas Buenas También Mienten
Author: Lady Vivian

Capítulo 1

Author: Lady Vivian
last update publish date: 2024-02-07 04:22:14

—¡Mira nada más hasta donde has llegado Lulú por tu inmadurez!—Grita exasperado —. Terminar en la cárcel por alterar el orden público es lo ultimo y no te lo perdonó Lulú .

—No exageres papá, solo fue un mal entendido —Ruedo los ojos restándole importancia —. Cero que fue nuestra culpa , esa bola de nacos fueron los que empezaron.

—¿Qué no exagere? —La miraba su padre incrédulo por sus palabras y también molesto por su falta de madurez —. Estás en todas las páginas de chisme de la ciudad, ¡Por Dios Lulú! Eres mi hija , la hija de uno de los empresarios más importantes de la Ciudad de México, lo que haces me afecta en mis negocios, ¿Aún no lo terminas de entender?

—Osea papá, stop con tus regaños a esta hora , estás heavy si piensas que con eso dejaré de salir con mis amigos .

—Claro que lo harás niña ingrata —Espeta decidido —. Tus tarjetas de crédito quedan completamente canceladas , lo mismo los automóviles y colocaré un guardaespaldas que te vigilen día y noche si es necesario.

—¡Papá! —Gritó—. No puedes hacerme esto , soy tu princesa.

—Y también mi dolor de cabeza Lucia , pero muy pronto encontraré la manera de solucionar esto antes que sea demasiado tarde .

Se marcha subiendo las escaleras hacía su habitación dejando a su hija haciendo un berrinche en medio de la sala .

Sabía que mi padre hablaba enserio y cuando lo hacía no había poder humano que lo hiciera cambiar de opinión, ni siquiera mi propia madre .

Resignada y completamente molesta subo a mi habitación.

No podía creer que mi padrereaccionara de esa forma solo por ser arrestada unas horas , sus abogados solucionaron todo en cuestión de minutos ,  pensaba que no era necesario tanto alboroto.

Tiro mi bolso sobre la cama , retiro mis tacones tirándolos a una esquina de la habitación y retiro mi ropa entrando a mi baño privado a tomar una ducha para relajarme.

Al salir busco una pijama cómoda, pantuflas y tomo mi MacBook .

Entra una videollamada llamada de Pamela y rápidamente la contesto.

—¿Qué tal te fue con tu padre? , dime que lo convenciste como las otras veces y quedo todo olvidado .

—Esta vez no fue así amiga — Espetó completamente dramática —. Cancelará mis tarjetas , me prohibió los autos y pondrá un guardaespaldas a vigilarme.

—¡Vaya! El tío Carlos si que esta molesto entonces , ¿Qué piensas hacer al respecto?

—No lo sé, pero pronto se me ocurrirá algo.

—¿Regresarás con Anthony?

—Ni loca, ese idiota se puede quedar con esa tipa, no pienso volver con un imbécil que me estaba viendo la cara con mi supuesta amiga .

Yo era lo absolutamente caprichosa, inmadura, fiestera y provocativa, pero seguía siendo Virgen y la razón porque Anthony me estaba siendo infiel.

No me sentía preparada para dar ese paso con él y sabía que en cualquier momento podía fallarme pero jamás imagine que lo hiciera con quien consideraba mi amiga.

—Es un imbécil y Laura una zorra, no pierdas tu tiempo con ellos Lulú.

—Pienso vengarme Paula, darle Anthony donde más le pueda dolar en estos momentos.

—¿Qué está pasando por tu cabeza en estos momentos Lulú?

—Está noche Anthony festejará su cumpleaños en su discoteca favorita y nosotras iremos.

—¿Hacer qué? —Me mira incrédula del otro lado de la pantalla.

Escucho los pasos de unos tacones revolotear acercándose.

—Alístate para esta noche, nos veremos allá, debo colgar.

—Está bien.

Cuelgo la videollamada y me tiro en mi cama bufando completamente resignada. 

Tenía que encontrar la forma de hacer cambiar de opinión a mi padre o mi vida social se vería muy afectada.

Mientras, tenía un plan que llevar a cabo y no pensaba detenerme ante nada para descobrármelas.

Me levanto de la cama y voy a mi closet en busca del vestido más corto y provocativo que tengo para esta noche.

Al encontrarlo busco unos zapatos a juegos y un bolso. Me veo en el espejo y empiezo a peinar mi cabello penando que hacerme para esta noche.

Sonrió satisfecha , observó el relajo y ya casi las ocho. Debo bajar a desayunar y alistarme para ir a la universidad.

No había dormido nada al amanecer en la estación policial, pero no podía faltar a clases hoy.

Al bajar al comedor ya lista me encuentro con mamá y Brianna.

—Buenos días enana —Dejo un beso en su cabeza —. Estás bellísima .

—Tengo clases de ballet.

—Buen día mami —Dejo un beso en su mejilla y no sonríe —. ¿Tú también estás molesta?

—¿Te parece poco Lucia?

Me enseña la portada de tres revistas y un periódico dónde salgo junto a mis amigos.

—Solo fue una pequeña confusión mami —Junto mis manos en forma de súplica  —. Porfa , ayúdame a que mi padre me levante el castigo.

—Lo siento Lucia, pero tú padre no piensa cambiar de opinión y yo lo apoyo.

—!Mamá!

—Suficiente Lucia, la única chiquilla pequeña en esta casa es Brianna , pero pareciera que tú fueras la que tiene seis años.

—Mami,por favor. Te prometo que no volverá a pasar.

—Tu padre no piensa ceder y yo menos .

Se levanta de la mesa y se marcha dejándome allí completamente enfadada.

Tomo un sorbo de mi jugo, dejo un beso en la cabeza de Brianna y me marcho abordando la camioneta junto a mi chofer.

Al llegar a la universidad, muchas son las miradas sobre mi , antes de que pueda pisar la puerta del aula de clase un inspector me detiene.

—Señorita Oliveira, el rector solicita su presencia en su oficina en estos momentos.

—¿Ahora qué? —Respondo fastidiada.

Camino seguida por él hasta su oficina; al llegar me abre la puerta dejando ver al rector y se marcha dejándonos a solas.

—Señorita Oliveira, tome asiento por favor.

Me acerco sentándome y rápidamente me cruzo de brazos.

—¿Ahora que sucede rector?

—Dado a los últimos acontecimientos recientes, tus faltas a clases y tu falta de interés por la carrera, la universidad ha tomado la decisión de suspenderte definitivamente de esta.

—¿Qué? —Me incorporó rápidamente —. Ustedes no pueden hacer eso.

—Claro que podemos ante sus constantes faltas a clases y su comportamiento —Me entrega un documento —. Que tenga excelente tarde señorita Olivera.

Ahora si que mi padre me va a matar...

***

—¿Hablas enserio? —Pregunta Paula y le entrego el documento —. M****a Lulú, ahora sí que el tío Carlos te encerrará de por vida.

—Soy mujer muerta, pero antes de que papá me encierre de por vida pienso vengarme de Anthony .

—¿Cómo piensas ir a tu casa alistarte sin que tus papás se den cuenta que vas a salir?

—Es pan comido, nos vemos dentro de un rato.

Me despido de ella subiendo al auto con ayuda del chofer, al llegar a casa no veo rastros de ninguno de mis padres así que me dirijo a la cocina pidiéndole a una de las cocineras que me prepare una jarra de café y la suba a mi habitación.

Coloco en ella un poco de infusión y hago que se la lleve entregándosela al seguridad de la garita y al chofer.

Solo es cuestión de minutos para que la infusión empiece hacer efecto así que me alisto lo más rápido.

Me coloco el diminuto traje, me maquillo, tomo mi bolso y mis tacones en mis manos para no hacer ruido y me coloco una americana saliendo de mi habitación.

Al salir de la casa no veo rastros del seguridad de la entrada, voy al garaje por las llaves de una de las camionetas y me subo saliendo en una de ellas de la casa sin problemas.

Era cuestión de minutos para que mi plan funcionara y hasta ahora todo marchaba bien;solo faltaba lo más importante y lo cumpliría.

Al llegar al lugar entró y paso entre las personas; observo a Paula en una de las mesas del vip y rápidamente me uno a ella.

—Siento que fue mala idea venir Lulú.

—Relajate —Musito buscando al objetivo de mi venganza —. La noche es joven.

Tomo un trago de los que lleva uno de los meseros, observo el panorama y encuentro finalmente a mi objetivo.

Se encuentra junto a la traidora que se hacia llamar mi amiga y aunque me cueste aceptarlo la sangre me hierve.

—Lulú, sigo diciendo que fue mala idea venir —Susurra a mi lado —. Es mejor que nos vayamos.

—Por supuesto que no, esto apenas empieza.

Me acerco a la barra pidiendo un trago de tequila, luego de un rato y de haber perdido la cuenta de cuantos llevo siento como el tequila ha empezado hacer efecto en mi.

Decido cambiar y pido un whisky.

—Demasiado alcohol cuando la noche es joven ¿No cree?

Aquella voz no sonaba como la de un niñato; era firme y seductora .

Miro a mi lado izquierdo y veo a un hombre moreno alto, un poco corpulento , labios gruesos , ligera barba; pero con una mirada bastante intensa.

—¿Entre más alcohol mucho mejor? —Musitó mientras saboreó mi trago —. Y no le temo al alcohol y mucho menos a sus consecuencias.

—¿Segura?—Su tono me parece retador.

–Completamente...

Veo como Anthony se acerca a mi dándose pasos entre las personas, le pide un trago al chico en la barra y se acerca a mi.

—Pensé no vendrías esta noche —Susurra a centímetros cerca mío —. ¿Tanta falta te hago?

—Eres muy estúpido si piensas que estoy aquí por ti —Sonrió insuficiente —. No me importas en lo absoluto querido.

—¿Sabes?, si me hubieras dado la oportunidad sabrías que es estar en los brazos de un hombre como yo y serías tú la que estarías disfrutándome.

—Prefiero disfrutar un hombre de verdad y no un niñato como tú.

—¿Ah si?, no serías capaz Lulú—Lo empujó y no retrocede —. No fuiste capaz de estar conmigo menos podrás con otro.

—No fui capaz de estar contigo porque no me provocas nada, pero encontré otro que si me provoca y te lo voy a demostrar.

Me acerco al hombre a un lado de nosotros quien ha permanecido callado, me mira de arriba abajo y antes de que pueda hablar tomo sus labios con posesión besándolo de manera intensa.

Rápidamente me responde y enrolla sus manos sobre mi cintura atrayéndome a él haciendo que mi cuerpo se caliente a mil como nunca antes había sentido.

Nos separamos por falta de aire, observo sus labios gruesos completamente húmedos y rojos por la manera en que los poseía hace un momento.

Siento como me jalan del brazo bruscamente y antes de que pueda mencionar una palabra veo como su mano impacta el rostro de Anthony haciéndolo caer al suelo.

Rápidamente todo se detiene a nuestro alrededor y veo como Anthony limpia la sangre que sale en la comisura de sus labios.

Observo al hombre a mi lado, me toma de la mano y me jala pasando entre la multitud llevándome con él de allí.

No puedo mencionar una sola palabra ante lo sucedido, me abre la puerta del copiloto de un auto y me ayuda a subir...

¿Qué m****a estoy haciendo?

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Las Niñas Buenas También Mienten    Capítulo 39

    Despertar no fue abrir los ojos.Fue volver a sentir peso.Mi cuerpo.Mi respiración.Un dolor profundo, pero soportable.Intenté moverme y el sonido constante de un monitor me recordó que seguía aquí.Viva.Abrí los ojos lentamente.Luz blanca. Techo blanco. El olor limpio y frío de hospital.Y luego... él.Damián estaba inclinado hacia adelante en una silla, con la cabeza apoyada en el borde de la cama, su mano aferrada a la mía como si temiera que volviera a irme.Tenía la barba más crecida. Ojeras profundas. La ropa arrugada.Parecía un hombre que no había dormido en días.Intenté hablar.—Damián...Mi voz fue apenas un hilo.Pero fue suficiente.Se incorporó de golpe, como si alguien le hubiera devuelto el alma al cuerpo. Apoyó su cabeza sobre mi mano.—Moriste por unos segundos —Me respondió —. Y yo morí contigo.Nunca lo había visto así.Sus ojos se llenaron de lágrimas sin intentar esconderlas.—Pero regresaste... —continuó —. Y esta vez, Lucrecia... esta vez nadie nos va a se

  • Las Niñas Buenas También Mienten    Capítulo 38

    No fue el silencio que me despertó, si no la calma. Lucrecia incluso durmiendo era inquieta. Siempre entrelazaba sus pies con los míos, buscaba mi mano o enterrar su cara en mi lecho y toda la madrugada no había sido así. Extendí la mano, como siempre. Busqué su vientre. Su calor, pero no había nada. Abrí los ojos. La cama estaba fría de su lado.—Lucrecia... —murmuré, todavía medio dormido.Silencio.Me incorporé, observé el reloj y eran las cinco de la mañana. El baño estaba vacío. El clóset abierto. Una ausencia que tenía forma.El corazón empezó a latir distinto.Demasiado rápido.Bajé al salón. Nada. La cocina intacta.Entonces lo vi.Su teléfono no estaba cargando en la mesa donde siempre lo dejaba.La promesa."Pase lo que pase, no harás nada sola."Sentí un golpe seco en el estómago.Tomé mi celular. La llamé.Apagado.La sangre me zumbaba en los oídos cuando el mío vibró.Dayana.No contesté al primer timbrazo.Contesté al segundo.—¿Qué quieres? —mi voz salió áspera.Del

  • Las Niñas Buenas También Mienten    Capítulo 37

    La mañana comenzó demasiado luminosa.Farah hablaba sin parar mientras caminábamos por un lugar llamado el Casco Antiguo. El sol caía sobre las fachadas coloniales y por un momento me sentí fuera del caos.—Cuando nazca, yo voy a enseñarle a ser rebelde —decía ella riendo—. No puedes tener un hijo tan perfecto como mi hermano.Sonreí.—Por favor, con que no herede mi terquedad estamos bien.—Eso es imposible.Mi teléfono vibró.No miré enseguida.Hasta que vibró otra vez.Y otra.Lo saqué.Una foto.Paula caminando por los alrededores de la hacienda acompañada de uno de los perros de caza tomada desde lejos.Desde dentro de la hacienda.Mi pulso se detuvo.Mensaje:"Ha llegado la hora. Tendrás que venir sola. Esta vez no fallaré."Sentí que el suelo se inclinaba.—Lu... —Farah frunció el ceño—. Te pusiste pálida, ¿estás bien?—Es el calor —mentí.Pero el teléfono volvió a vibrar.Ubicación enviada.El viejo galpón al final de la propiedad. Donde todo empezó aquella noche de disparos.

  • Las Niñas Buenas También Mienten    Capítulo 36

    No conocía con exactitud la ciudad de Panamá, pero era extremadamente bella, aunque muy calurosa. Damián tenía un bello apartamento a orilla de la Bahía de Panamá en medio del corazón de la ciudad. La vista era simplemente hermosa, pero sabía que no sería suficiente para entretenerme en este gran edificio.—José se encargará de la hacienda el tiempo que estemos acá. yo aprovechare para ir a la oficina y ponerme al día lo mayormente posble.—¿Y yo que hare? Me volveré loca si me quedo encerrada en estas cuatros paredes sola.—No lo estarás mi cielo —Me da un casto beso —. Las chicas y tus padres se encuentran en el apartamento de alado. Ellos también han venido con nosotros.El tiemble suena, Damián se acerca abrir y entra corriendo Brianna en vestido de baño y detrás de ella Farah. —La calor me está matando, ¿vamos a la piscina? —Me esperan en la oficina te veo luego nena —Deja un beso en mi vientre y otro en mi boca —. Te amo. —Y yo a ti. Sale dejándonos a solas. Voy a la habit

  • Las Niñas Buenas También Mienten    Capítulo 35

    Habían pasado tres días desde aquella madrugada interminable. Las máquinas seguían marcando el ritmo irregular del corazón de mi padre, pero al menos ya no estaba en peligro inminente. Los médicos fueron claros: debía permanecer en reposo absoluto y bajo cuidados continuos.Fue entonces cuando Damián propuso lo que, en el fondo, todos sabíamos que era lo correcto.—No puede quedarse solo en la mansión —dijo con firmeza, mirando a mamá y a mí—. La soledad lo mataría más rápido que cualquier enfermedad.Mi madre, aún con los ojos hinchados de tanto llorar, asintió en silencio.—Tiene razón —murmuró con voz apenas audible—. Carlos necesita compañía, calor de hogar... y de familia.Lo miré, sintiendo un nudo en el pecho.—Entonces lo llevaremos con nosotros. A la hacienda —afirmé.Farah, que hasta ese momento había permanecido en silencio, apretó mis manos con emoción contenida. Su mirada reflejaba algo más profundo: la esperanza de sanar heridas que el tiempo nunca había podido borrar.

  • Las Niñas Buenas También Mienten    Capítulo 34

    Habían pasado semanas y yo seguía asimilando mi embarazo. Cada mañana me miraba al espejo para ver cómo crecía lentamente. No podía creer que mi vida había cambiado tanto estos meses. Había pasado de tener una vida sin rumbo a tener una familia, mi propia familia.—Buenos días mi cielo —Enrolla sus manos sobre mi cintura acariciando mi vientre —. ¿Cómo amanecen las dos personitas más importantes de mi vida? —Feliz y sin nauseas por el momento. Reímos. Acaricia mi vientre mientras reparte besos en mi cuello. Me giro lentamente y acaricio sus mejillas besando sus labios de manera casta. —Hoy debo viajar a la ciudad. Necesito cerrar unos negocios con nuevos inversionistas, ¿estarás bien sin mi? —Sobreviviré sin ti cariño —Sonrió enrollando mis manos sobre su cuello —. Además tengo a mamá, Bri, Fara y Mama Rosario. —José estará a cargo de toda la vigilancia y Aban lo apoyará. —Estaremos bien Damián. Suspira asintiendo. Deja un beso sobre mi frente y otro sobre mi vientre. —Nos ve

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status