LOGINPor CharlotteApenas me podía mantener despierta, supuse que estaba medicada con sedantes potentes. Entre sueños, sentía la presencia de Oliver y de mi padre.El dolor era más leve que al principio, pero no había desaparecido.No sabía cuánto tiempo había pasado desde que ingresé a la clínica, simplemente en un momento abrí los ojos y vi a mi padre sentado a mi lado.-Buenos días, mi bella durmiente.El cariño de mi progenitor siempre estaba presente.-Recuerdas que puedes hablar poco.-¿Cuánto hace que estoy aquí?Pregunté con la voz rasposa, apenas podía pronunciar las palabras.-Cinco días.-¿Dormí tanto?Pregunté desorientada.-Estabas sedada, te despertabas y luego te volvías a dormir, Oliver consideró que era mejor si estabas adormecida.Estaba un poco confundida, pero mi padre me brindaba tranquilidad.No sabía que había sucedido con mi madre, si ella estaba arrepentida, si me había visitado, no recuerdo haber escuchado su voz.La voz de mujer que me pareció escuchar fue la de
Por OliverEntramos a mi consultorio, aunque en la práctica es más una oficina privada, ya que no recibo pacientes en él.Le serví un café a mi suegro personalmente; no quería que mi secretaria nos interrumpiera para encargarse de eso. Hubo un silencio que estaba esperando. Entendía que no era fácil para Tim hablar del tema que iba a tocar.No estaba seguro de lo que Tim iba a revelar. Solamente sabía que era demasiado importante.Las conjeturas que hice, fueron apresuradas, pero no creo equivocarme, porque explicarían el trato de Liz hacia Charlotte y la diferencia que siempre hizo entre sus dos hijas. El trato que Tim les brindaba a las hermanas, era, por el contrario al de su esposa, equilibrado, se notaba el cariño genuino hacia ambas.En un principio me pareció que malcriaba muchísimo a Charlotte, aunque en este momento supongo que solamente equilibraba la balanza.En mi mente aparecieron cientos de momentos en los que Tim y Charlotte compartían momentos de padre e hija, pero no
Por OliverLa miré en la cama de mi clínica, estaba tan vulnerable, tan indefensa, que parecía una niña asustada.Tim, en una esquina de la habitación, con los ojos llenos de lágrimas, temblaba de impotencia y su voz, cada vez que hablaba, estaba quebrada. Yo no estaba mucho mejor. Sin embargo, como médico, no podía darme el lujo de verme derrotado.No era grave lo que tenía, el maxilar no se había desplazado, pero era sumamente doloroso.Me pasé las manos por el rostro, no podía seguir fingiendo que era fuerte, esta situación me desbordó.Pese a todo lo que luché por salvar a Sheryl, no conseguí hacerlo, su enfermedad avanzó arrasando su vida y hoy, salvando las diferencias, sentí que también le fallé a Charlotte, cuando no pude impedir que Liz la agrediera, y porque apenas sucedió, no actúe con la rapidez que el caso requería.Nunca pensé que ella estaba tan herida; pero al revisar su rostro, noté, con horror, que no era una simple hinchazón.Camino a la clínica, me aseguré de que e
Por CharlotteMi madre parecía un animal salvaje, su grito no era humano, aunque su pregunta la escuché perfectamente.-¡No puedes casarte!Le ordenó qué hacer, como si de verdad creyera que podía gobernar la voluntad de Oliver. Una osadía casi absurda para un hombre como él. -¡Esto es culpa tuya!Mi madre se puso en pie de golpe, con una fuerza tan violenta que arrastró hacia atrás la pesada silla de roble. Se abalanzó sobre mí y, en una fracción de segundo, descargó un revés con la palma abierta directo en mi rostro. No conforme con eso, me cruzó la cara de vuelta con el dorso de la mano, haciéndome perder el equilibrio. Fui a dar con mi rostro, de lleno contra el mueble de los retratos; el impacto derribó una decena de marcos familiares que llovieron sobre mí. Los portarretratos que cayeron sobre mí, contenían las fotografías de mi hermana, parecía un presagio.-¿Perdiste la cabeza?Le gritó mi padre, acercándose a mí, para socorrerme, Oliver también estaba a mi lado, observando
Por OliverLuego de que Tati asegurara que me vio besando a Charlotte, el silencio sepulcral que se había apoderado de la mesa se rompió en mil pedazos. Fue el ruido sordo de la copa de mi madre al estrellarse contra el suelo lo que nos trajo de vuelta a la realidad.Un camarero se acercó en silencio a recoger los vidrios rotos y limpiar el charco de líquido claro. Su retirada solo sirvió para que ese mutismo tan denso volviera a apoderarse de nuestra mesa.-Ustedes tienen mucho que explicar.Liz habló en voz baja, casi en un hilo, mientras luchaba por contener las lágrimas que amenazaban con desbordar sus ojos -¿Cómo pudieron?Nos preguntó, pero en realidad era una pregunta retórica.-No solo está arruinada la fiesta de mi cumpleaños, ¡Me arruinaron la vida!Se volvió hacia mí.-Estoy muy decepcionada de ti.Me acusó como si le estuviera siendo infiel a Sheryl.-Liz, espera un momento, por favor.Dijo mi hermana, mientras que les proponía a las niñas ir a la mesa de dulces.Tati no
Por CharlotteLuego de un silencio absoluto y antes de que nadie pudiera reaccionar, mi madre, ya cansada del drama que creó Adriana, se puso en pie, haciendo que su silla hiciera un ruido espantoso contra el suelo, y con el rostro encendido de indignación y con la voz temblando de rabia, señaló la salida.-¡Fuera de mi fiesta, Adriana! No voy a permitir que vengas a envenenar mi celebración de cumpleaños con tus celos y tus mentiras asquerosas, no te alcanzó con tratar mal a mi nieta, hasta hacerla llorar, y aún tienes cara de acercarte a nosotros ¡Lárgate ahora mismo!Adriana soltó una risa amarga, porque jamás esperó esa reacción de la cumpleañera, supongo que se dio cuenta de que aunque fuera verdad lo que acababa de decir, había humillado a Liz Cohen en su fiesta de cumpleaños, porque no solo trató de ensuciarme a mí, antes había insultado a mi sobrina y eso lo sabía hasta el último de los empresarios que estaban presentes esa noche, había metido la pata hasta el fondo.Miró a Me







