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Capítulo 55. El alta

Author: Katja Brook
last update publish date: 2026-09-24 21:25:48

Viola llegó al hospital más temprano que de costumbre.

Había dormido poco. El sueño de Rachel seguía pegado a la piel como una capa que no lograba sacudirse del todo. La pregunta final —¿Cuándo piensas decirle?— le había dado vueltas durante horas, hasta que decidió que lo mejor era no pensar. Vestirse. Conducir. Cumplir con la rutina que ella misma se había impuesto.

Cuando entró en la habitación, Lionel ya estaba despierto. Estaba sentado en el borde de la cama, con las piernas fuera, apoyado
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  • Loca por mi padrastro   Capítulo 55. El alta

    Viola llegó al hospital más temprano que de costumbre.Había dormido poco. El sueño de Rachel seguía pegado a la piel como una capa que no lograba sacudirse del todo. La pregunta final —¿Cuándo piensas decirle?— le había dado vueltas durante horas, hasta que decidió que lo mejor era no pensar. Vestirse. Conducir. Cumplir con la rutina que ella misma se había impuesto.Cuando entró en la habitación, Lionel ya estaba despierto. Estaba sentado en el borde de la cama, con las piernas fuera, apoyado en el andador. La férula se veía más ligera. El rostro, aunque todavía marcado, había recuperado algo de color. Al verla, sus ojos se iluminaron con una mezcla de alivio y expectación.—Hola —dijo él.—Hola.Viola dejó el bolso sobre la silla y se quedó de pie, a una distancia prudente. Lionel la observó unos segundos, como si buscara algo en su expresión.—Ayer… —empezó él.—No —lo interrumpió ella con suavidad, pero con firmeza—. No ahora.Él cerró la boca. La decepción le cruzó el rostro ape

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    La fisioterapeuta los ayudó a regresar a la habitación. Lionel caminaba con dificultad, apoyado en ella y en el andador, el rostro todavía algo sonrojado por lo ocurrido entre las barras. Viola iba un paso detrás, en silencio, con las manos dentro de los bolsillos del abrigo. No había mencionado la erección otra vez. Tampoco él.Cuando por fin lo acomodaron en la cama, la fisioterapeuta se retiró con unas indicaciones rápidas. La puerta se cerró. Quedaron solos.Viola se quedó de pie un momento junto a la cama, observándolo. Luego, con esa calma que siempre resultaba más peligrosa que cualquier grito, preguntó:—¿Qué pasa entre tú y Diana?Lionel levantó la vista. Pareció medir la pregunta.—Nada.Ella esbozó una media sonrisa de lado, apenas perceptible.—¿Te echó en cara que dijiste el nombre de tu esposa muerta al despertar?Él la miró sorprendido. Parpadeó una vez.—No.Viola no respondió. Solo asintió levemente, como si archivara la información, y se acercó para ayudarlo a acomod

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