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Capitulo 3: El Sacrificio

Penulis: Día Mond
last update Tanggal publikasi: 2026-02-10 12:19:53

Al cabo de una semana tuvimos noticias de nuestros padres, habían conseguido un aplazamiento de la deuda, Samuel quería que nos devolviéramos, pero mi padre tenía otros planes, mientras que nuestro tío lo apoyaba, de hecho, ese mismo día habíamos comenzado.

Simona fue enviada a un colegio para señoritas, gracias a que mi madre también había estudiado en aquel lugar, y a la buena relación que tenía el padre Arminio con la madre superiora y directora del establecimiento, mi hermana recibiría el resto de sus estudios en aquel lugar, y aun que a ella no le había gustado mucho la noticia, las cosas debían ser de ese modo.

En lo que a mi hermano y a mí nos concernía debíamos elegir algo que hacer, por mi parte siempre había querido estudiar algo que tuviera que ver con la medicina, porque a pesar de tener una educación básica, no era precaria y se me daba muy bien las materias, Samuel era algo más físico, tío Arminio nos invitó a desayunar para hablar de lo que haríamos.

– Chicos – dijo soltando un suspiro de cansancio – quería hablar con ustedes – un mozo salió a dejarnos los refrescos que habíamos pedido y luego de un trago, nuestro tío siguió hablándonos algo nervioso – es … Bueno … Sus padres me pidieron que les diera estudios, que los ayudara en lo que pudiera – soltó el aire y volvió a beber de su refresco – tenemos que ponernos de acuerdo, sé que … Que esto no les gustara, pero me gustaría que uno de ustedes dos siguiera mi ejemplo y entrara en la iglesia …

Sus palabras fueron como un balde de agua fría, en toda la tarde no se pronunció más palabra que los agradecimientos, en cuanto llegamos a la que habíamos llamado casa la última semana.

Cada uno se lanza a un lado de la cama, Samuel se veía pensativo, sabía que como él mayor querría echarse ese peso sobre sus hombros, pero no, no sería él, con decisión lo observe y admití que sería un sacrificio entrar en la religión, a pesar de siempre haber asistido a misa y a otros actos católicos.

– Pero lo más difícil es estar lejos de la familia – dijo con seriedad mi hermano, se quedó pensativo con la mirada fija en la ventana, pero cuando lo vi tratando de formular palabras.

– Lo haré – en mi voz había decisión, en mi corazón estaba Luciana, pero aún más profundo estaba mi familia y ellos siempre serian primero – serán años de no vernos, pero sé que podremos llamarnos – samuel quería decirme algo, pero no le preste atención – tú debes quedarte, Simona no puede terminar de criarse sola, tienes que estudiar y trabajar, tienes que ser algo más en esta puta vida, para poder volver a nuestros padres con la mirada en alto …

Esa misma tarde, durante la cena, le di la noticia a nuestro tío, quien enseguida mando una carta a nuestros padres, ellos estrían felices, argumento, mientras se perdía en su despacho, yo me quedé en silencio y aunque dudaba de todo en este momento me había prometido no flaquear.

Cuando la noche estaba en su máximo esplendor me levanté en silencio y camine casi arrastrándome hasta la estancia, allí desde el teléfono del despacho marque el número de la casa de los Sousa, para mi sorpresa, después de algunos tonos la dulce y melodiosa voz de Luciana contestó, nos saludamos algo tímidos, pero a lo que venía, me di fuerzas mentales y lo solté.

– No me esperes, decidí tomar el camino del sacerdocio – la línea se quedó en silencio, completamente en silencio – siempre serás mi bonita, pero esto es algo más grande que tú y yo – apenas terminé de decir eso y el tono comenzó a la zona.

Ella me había cortado, ella, mi bonita, mi Luciana.

Solté un suspiro y me quedé allí, a la orilla del escritorio, me deslicé despacio hasta quedar sentado en el suelo, cerré mis ojos y enseguida recordé la suavidad de su piel, entonces me propuse algo locamente posible: Volvería, no importa cuánto me demore, cuanto me cueste o por cuanto pase, yo debía volver a ese lugar, a ese pueblo, a los brazos de Lu.

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